'El teatro es mi herramienta para enfrentar la vida y huir de la muerte'






Lucrecia Carrillo








"Yo uso sombreros desde los cinco años. Mi abuelo me los compraba. En verano para protegerme del sol y en invierno de los resfríos y de mi asma y de mis internaciones constantes. Con mi hermana no hubo caso, nunca se acostumbró. En cambio, a mí me encantaban y me encantan. A falta de coronas, buenos son los sombreros. Me pongo uno y vuelvo a ser la reina íntima del país privado que gobernábamos con él..."

Así se expresa en su web, nuestra invitada de hoy. Lucrecia Carrilo, actriz, docente, conductora de TV, periodista, y defensora de los derechos humanos.


Por Eloísa Patat

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¿Cómo surgió tu relación con el teatro y la actuación?
El teatro marcó un antes y un después en mi vida. En mi infancia era muy introvertida por lo cuál mi madre decidió enviarme a unos talleres de teatro. A partir de esa experiencia mi vida cambió rotundamente. Pude integrarme, socializar y sobre todo, encontrar una manera de exorcizar los miedos. Creo que el teatro es mi herramienta para enfrentar la vida y huir de la muerte.



Columnista en Radio Nacional Rock, periodista para las revistas Rolling Stone y G7, activista en el MOCASE VC (Movimiento Campesino de Santiago del Estero, Vía Campesina) y miembro de la APDH (Asamblea Permanente de Derechos Humanos). Actriz y docente. Todo eso en una misma persona, ¿vos como te describís?
Antes que nada soy actriz. Todo lo demás es consecuencia de ese movimiento en mi vida. A través de la actuación he interactuado en otra áreas, como el periodismo cultural y la militancia social, pero siempre ha sido desde mi lugar de artista. Mi acercamiento al periodismo se dio por la confianza que puso Juan Alberto Badía en mí, cuando me eligió en un casting para trabajar en su programa en la Televisión Pública. Cuando ese programa terminó surgieron otras propuestas a las que me sumé con máximo respeto hacia la profesión. También la participación en movimientos sociales se dio de esa manera, siempre el motor fue el hecho artístico, que nunca está escindido del hecho político, claro está. Como dice la canción: "política hacemos todos al caminar". En cuanto a la docencia es algo que empecé muy chica. Me recibí en la escuela de Bellas Artes y empecé a ejercer muy pronto pero por poco tiempo. Ahora volví a ese primer amor pero enseñando teatro, como una manera de devolver tanto amor que me dieron mis maestros.






Siesta, es un unipersonal donde te presentás como productora, ¿por qué fue tan especial este trabajo?
Siesta es uno de mis trabajos más comprometidos con mi identidad. Surgió de la noticia de la muerte de Ely Juarez, una joven campesina santiagueña que se murió de un infarto mientras defendía sus tierras del avance de las topadoras. Ese hecho trágico impulsó la idea del unipersonal junto al director y dramaturgo Nerio Tello y la cineasta Clara Ripoll. Fue un trabajo de investigación y compromiso muy fuerte. Y que sigue vivo como la memoria de Ely. Yo ya vivía en Buenos Aires cuando esto sucedió y fue un gran desafío apostar a un tema que no sabíamos que repercusión podía tener en una urbe tan cosmopolita. Por suerte tuvo una recepción maravillosa allí y en cada lugar donde la hicimos y la seguimos haciendo.






Hace unos días terminaste con la presentación de Freak Show, una interesante obra de humor negro.
Freak Show es del dramaturgo argentino Martín Giner. Es una obra que adoro desde que la vi, en el 2007. La realicé con un elenco paraguayo, es mi primera obra de producción paraguaya. La recepción del publico fue excelente. Fue un placer darnos cuenta junto a mi grupo, que el humor de la obra es de recepción, diría universal, porque toca temas que nos movilizan como humanos más allá de las nacionalidades. En cuanto a la posibilidad de gira internacional, ojalá podamos hacerla, las obras tienen vida propia y vamos a ver hacia donde crece Freak Show.



¿Teatro o cine?
Ambos. En los dos disfruto pero de manera diferente. Con el teatro tengo un compromiso muy fuerte que no me permite eludir responsabilidades estéticas y éticas. Y eso a veces hace que el proceso de creación sea un poco tormentoso. Gozoso, de un crecimiento constante pero muy sacrificado. En cambio, en el cine siempre digo que son mis vacaciones. Allí soy actriz en estado puro, me entrego a la propuesta del director y me dejo llevar. Son experiencias disímiles y complementarias, no podría elegir una de ellas.






Actualmente vivís en Paraguay.
Sí, vivo aquí hace dos años. Vine por una propuesta de trabajo muy interesante por unos meses y me enamoré del país y terminé quedándome más de lo pensado. Asunción tiene la fuerza de ser la capital de un país en desarrollo y a la vez la idiosincracia de una provincia. Encontré un punto medio entre la tranquilidad de Santiago del Estero y la vorágine de Buenos Aires. 


"Mi vida sigue siendo casi igual que antes, pero con tereré y chipa (risas)…"







¿Proyectos en mente?
Ahora estoy planificando como seguir con Freak Show, y buscando otra obra para hacer el próximo año y esperando que se concreten algunos proyectos cinematográficos que están en proceso de pre producción. Seguir aprendiendo, seguir creciendo y dejando que la vida me siga sorprendiendo mientras trabajo duro.







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eloisa patat

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