A sus pies, el Teatro Colón



Matías Santos







Matías Santos es uno de los mejores bailarines que tiene este país. Nacido en la provincia de Entre Ríos, comenzó sus estudios en Danza Clásica de adolescente, caso inédito ya que la mayoría de los bailarines comienzan a la temprana edad de 7 años. Un verdadero virtuoso del ballet que inmediatamente, ganó la beca “Maximiliano Guerra”, de la Fundación Arte y Cultura, e ingresó al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires, formando parte del “Ballet Joven del I.S.A”, con el que realizó diversas giras como Bailarín Principal por el país y el exterior.


Por Eloisa Patat
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«Vive como si fueras a morir mañana, trabaja como si necesitaras el dinero y baila como si nadie te estuviese viendo», afirmó alguna vez Alfredo De Souza y sin dudas es uno de los principios que Matías Santos a seguido a raja tabla hasta lograr consagrarse uno de los principales bailarines del Teatro Colón.



Nunca imaginé que podría hacer una carrera profesional como bailarín clásico. Siempre amé bailar, pero si alguien me hubiese dicho que iba a poder desarrollar una carrera de esta magnitud, en ballet, ser integrante del cuerpo estable del Teatro Colón por tantos años, e interpretar roles principales, no le hubiese creído.
Cuando era pequeño, con mi familia nos mudamos a Chaco, mi vinculo hasta ese momento era sólo con el folclore. Me contacté con la maestra María Emilia Barba para tomar clases de ballet; pensaba que si mejoraba en ese aspecto me serviría para las danzas folclóricas; pero ella vio mucho talento en mí y me aconsejó que fuera a Buenos Aires. Ese mismo año, terminé el secundario y luego de seis meses de estudio en técnica clásica, gané la beca Arte y Cultura “Maximiliano Guerra” con los maestros Sara Rzeszotko y Lidia Segni. Seguidamente, entré al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y desde ese entonces no he parado de bailar”, relata Matías.




Ya para el 2005, Matías formaba parte del Ballet Estable del Teatro Colón, y destacaba como solista y bailarín principal en obras como “La Bella Durmiente del Bosque”, “El Cascanueces”, “El Combate”, “El Lago de los Cisnes”, ”Raymonda”, ”Don Quijote”, “Pulsaciones”, “Petrushka”, “El Corsario”, “Rapsodia”, entre otras. Interpretó, también, al Príncipe Gremin del Ballet “Onieguin” de John Cranko y el rol principal en “Before Nightfall” de Nils Christe.
Siempre supe que había comenzado grande a estudiar ballet, lo cual es una desventaja, pero con el tiempo acepté que esto tenía que ser así. Pude valorar y vivir otras cosas en mi vida que si hubiese comenzado a los 7 años, como la mayoría, no hubiese podido vivir plenamente, y eso hoy me hace transitar mi carrera de manera diferente, lo cual valoro muchísimo.

En 2010, realiza una gira por Centroamérica como bailarín principal de la compañía “Tango Pasión” y seguidamente es invitado a participar del Festival de Cabo Frio, Brasil, junto a estrellas internacionales de la danza.
Es convocado, a participar de diversas Galas de Ballet, bajo la dirección de los maestros Tatiana Fesenko y Martin Miranda, actuando en toda la Argentina, en Aruba, Montevideo, y Punta del Este, junto a destacadas estrellas del Teatro Colón.
Ha sido formado artística y académicamente por el Maestro Martín Miranda, con quien también se ha preparado, como protagonista, para las versiones integrales de “Giselle” (junto a la primera bailarina Gabriela Alberti), “Coppelia”, “Chopiniana”, “Las Sílfides” y “El Corsario”, entre otros.




Tu gran debut como figura principal, fue en 2011, elegido por coreógrafos rusos para el rol del príncipe Gremin en la obra “Onieguin”. Al año siguiente, otro gran coreógrafo internacional, Nils Christe, te selecciona para el rol principal en su obra “Before Nightfall”. Y los coreógrafos repositores de “Oneguin”, Víctor y Agneta Valcu, te eligen para ser el mismo Onieguin, un rol con el que has soñado bailar.



Sin duda, esta fue la experiencia más gratificante y plena que he tenido con el ballet estable del Colón. Pude trabajar con estos grandes maestros y personas que me transmitieron felicidad y amor por este arte. Luego fui elegido para el rol principal de Cenicienta, del italiano Renato Zanella, y a fines de la temporada 2013 y comienzo del 2014, interpreté a Von Rothbart en “El lago de los cisnes” del inglés Peter Wright.
Fue un año lleno de alegrías, además nos presentamos junto a mi compañera Luana Brunetti en el XII Concurso Internacional de Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú, y obtuvimos el Premio a la Maestría Artística.

Durante 2014, tu nombre no paraba de sonar, y fuiste alabado por la crítica por tu rol protagónico interpretando al escultor francés ”Rodin” y por “Hilarión”, ¿de dónde obtenés la inspiración.
Me apasiona poder interpretar un rol, buscar dentro de mí, emocionarme y sentir esa adrenalina cada vez que salgo al escenario. El arte te da libertad para expresarte.



Contános sobre tus últimos proyectos.
En el último año he tenido el agrado de bailar obras como "Por vos Muero" del gran coreógrafo español Nacho Duato; ésta misma tiene un lenguaje de movimientos muy especial de la danza contemporánea en la cual me siento muy identificado y eso hace que disfrute al ciento por ciento. También, finalmente, llegó el momento tan esperado y deseado de poder bailar el rol de Onieguin, ya que la vez anterior por problemas institucionales se había cancelado la función, ahora ya puedo decir que he cumplido mi sueño de bailar este estupendo rol principal, y estoy plenamente agradecido por ello.
La otra faceta que fui desarrollando en estos últimos años, fue la de poder transmitir lo que he aprendido; me propusieron desarrollar un seminario de "Preparación al bailarín profesional" dirigido básicamente a bailarines y profesores de danzas Folclóricas. Esto fue una experiencia maravillosa, ya que al tener mis raíces en éste tipo de Danzas me ha permitido capitalizar todo mi aprendizaje y experiencia, elaborando así un sistema práctico y con elementos básicos y eficaces para su desarrollo; realmente estoy muy feliz con este proyecto.

Matías es una clara demostración que con esfuerzo,
muchísimo trabajo y condiciones naturales
es posible llegar a escenarios soñados.






Del escenario a la pasarela

Por su cuerpo bello, armonioso y de formas definidas, Matías es requerido para producciones fotográficas, empresas del mundo de la moda, y para portadas de revistas como “Fenuxe”, “DNA Made that way”, o la revista “Goliath” en Atlanta, Estados Unidos.
















Si bien estarás más que acostumbrado a los escenarios y mostrar tu cuerpo, el modelaje es una forma totalmente distinta de exponer tu figura, ¿cómo te sentíste al ser el objetivo de una cámara?

Con respecto a mi pequeña faceta de posar ante la cámara y ser “modelo”, debo confesar que me costó bastante, vencer la timidez, relajarme, aceptarme, fueron varias cosas. Por supuesto, que tiene mucho que ver quien esta detrás de la cámara guiándote y dándote confianza; ésto fue gracias al fotógrafo argentino Gastohn Barrios, quien me propuso hacer un ensayo fotográfico y así surgieron varias oportunidades; trabajé para editoriales de moda de revistas extranjeras, hice un par de desfiles, pero si bien es una actividad bonita, debido a mi trabajo en el Teatro Colón, no cuento con tanto tiempo para asistir a los castings y todo lo que implica dedicarse al mundo de la moda. Por lo tanto, lo tomo muy tranquilo, más que nada para pasarla bien y disfrutar, ya bastante disciplinada es la carrera del bailarín como para poner la energía en otra profesión.






Escuchá la entrevista a Matías Santos en el programa Mamma Mía, Radio LV11









Matías Santos


























eloisa patat

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