Gonzalo Tahhan, “del silencio venimos y al silencio vamos”.



Gonzalo Tahhan






Luego de un largo viaje creando música, viviendo la juventud plena sin ataduras y con ganas de conocer el mundo, el joven músico Gonzalo Tahhan, radicado en México, vuelve a Santiago del Estero para grabar su primer video clip del sencillo "Yo no sé" y se presentará como artista invitado en el Festival de La Salamanca, el lunes 6 de febrero.


Por Eloísa Patat
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Como todo santiagueño, tu música comenzó junto al folclore argentino, pero ya de eso sólo quedan pinceladas.
Mis comienzos fueron, si se quiere, desde lo folclórico. Algo que no abandono porque tiene que ver con mi raíz más profunda. El respeto por la obra musical folclórica (y toda expresión) de mi tierra es algo que no pierdo y siempre trato de enriquecer. Sé de que se trata en tanto expresión de un pueblo y la importancia que tiene en muchísimos aspectos de la vida tanto personal como popular de una sociedad. 

¿Cómo ha evolucionado tu música?
Mi música, si bien está dentro del marco de la música pop, tiene muchísimas influencias de diversos géneros de todo el mundo, que la hacen salirse un poco de ciertos márgenes. Es algo que va surgiendo naturalmente. Respeto mucho el espacio compositivo y, a ese ente vivo, que llamamos canción. Mi vida artística no está disociada de mi vida toda, tiendo a creer y vivir desde esa óptica. Todo lo que me nutre personalmente, se refleja en lo que hago musicalmente. Entonces siento que es digno de respetar y aceptar con amor cada paso, bien o mal dado, cada célula musical que echa raíces y empieza a crecer, y tiene algo que decir siempre. Creo en el valor de esa forma de consciencia, tal vez nos haga respetar un poco más la vida, la creación, desde un humano que nace hasta una canción. Tal vez la evolución está ahí, en crecer en términos de consciencia presente, aceptación incondicional, agradecimiento y amor.

Participaste en el reality el “Artista del Año” de Canal 13, ¿te sirvió la exposición que generó el programa?

Fue una experiencia linda, nueva, que se dio casi sin darme cuenta. Personalmente lo viví bien, aprendí muchas cosas tanto del ámbito televisivo y su vértigo, como humano, al compartir con casi 20 personas un mes, encerrados, microfoneados y filmados 24 horas. Bastante loco, pero súper enriquecedor. En ese momento, la exposición me sirvió en tanto que el artista necesita de ella. Si no tenés en claro varios aspectos de lo que eso significa, cómo, por qué y de qué manera eso funciona en tu carrera artística en particular, y cómo funciona esa máquina, te podés marear bastante. La efervescencia de los medios masivos y ese perfume de fama que venden, la supuesta vida que implica son algo virtual. Nunca suelo quejarme de eso que viví, fue realmente hermoso, pero de alguna manera entendí de qué se trata. Es parte de mis pasos como artista y suma a mi experiencia de vida. Todo es cuestión de foco, depende de uno que sea o no enriquecedor. 


Gonzalo y su paso por México

Te fuiste de Santiago a Buenos Aires, comenzaste a cantar en público, de ahí a la televisión en prime time, y en algún momento decidiste dejarlo todo y marcharte a México, ¿en busca de qué?
En busca de algo tan sencillo, como solamente ir de visita a la casa de mi hermano Nacho Tahhan, y lo que era un viaje de turismo se convirtió en una aventura de conocimiento personal y en una gira musical por el país.
Empecé viajando por Guatemala haciendo mi visa de trabajo, de allí me fui a visitar San Cristobal de las Casas, Chiapas. Ahí sentí que necesitaba un tiempo de viajar y caminar, volver a mí. Viví un tiempo en la Selva Lacandona, estuve solo mucho tiempo; casualmente la selva se llama “Desierto de la Soledad”, ahí conviví con unas comunidades aborígenes Tzeltales y al volver a San Cristobal terminé de tomar la decisión de quedarme un tiempo más. Conseguí trabajo y amigos, con quienes trabajaba tocando en la calle y en bares, intercambiando diversos trabajos por hospedaje. Fui jardinero, hice cajas de compost, pinté un hostel, hice de acompañante terapéutico, cabe aclarar que no improvisé porque soy psicólogo -risas. 

¿Cómo se dio lo de la gira en las famosas ciudades de Chiapas, Oaxaca y la Riviera Maya?
Fui consiguiendo cada vez más trabajos como músico y uno puntualmente me llevó a viajar con una banda soporte por el interior de Chiapas haciendo un tributo a Alejandro Sanz. A partir de ahí, decidí viajar a Oaxaca donde ya tenía pedido de algunos bares para que tocara tango y folclore. En ese viaje, me tomé tiempo para mí, viví dos semanas en playas casi virgénes comiendo pescado, sin electricidad, durmiendo en hamacas colgantes, el silencio de aquellos días, fue inmensamente revelador. 
Llegado Oaxaca, fueron surgiendo fechas en lugares como Mazunte y Puerto Escondido. Ya en Playa del Carmen me encontré con mi productor para comenzar la preproducción del disco, que si Dios quiere este 2017 termino de producir. Ahí trabajé mucho, tanto tocando, eventualmente como modelo, pero más que nada produciendo este material. 



Hoy ya estás instalado en Ciudad de México, haciendo la producción más gruesa y de a poco insertándote en el circuito musical de ese enorme país.
¿Qué te ha brindado México que no has encontrado en Argentina?
Supongo que movimiento, consciencia, un norte más claro. No se trata de que algún lugar te brinda ciertas cosas y el otro no. Creo que tomar distancia te hace valorar muchas cosas, te da también una suerte de anonimato que te hace salir de tu zona de confort y empujar con más fuerza. México es particularmente generoso en muchos aspectos. Mucho se genera en este país y sale para todo el mundo, creo que eso genera una fluidez tanto energética como económica, que hace que sucedan cosas todo el tiempo. Es una cultura riquísima. Creo que por eso y muchas cuestiones un poco más complejas hacen de México una plataforma interesante. 


Gonzalo y Abel en Sony Music México
De todas esas experiencias en México que se fueron dando como la posibilidad de tocar con Peteco Carabajal, compartir tiempo con Abel Pintos, abrir el show de Tonolec en el auditorio del emblemático Centro Nacional de la Artes, conocer y compartir veladas musicales con gente talentosa como Loli Molina, Lucio Mantel, o David Aguilar, de todo eso, ¿con qué te quedas?
Con Abel, nos cruzamos porque con su productor tenemos amigos en común y fui a conversar de unas cosas en las instalaciones de Sony Music, eso hizo que nos crucemos un par de veces, siempre con un trato ameno y amigable, pues más allá de la diferencia de tiempo y trayectoria en nuestro trabajo somos colegas. No podría decir que me quedo con algunas y con otras no. Todo encuentro, si es genuino y en un marco de respeto, es hermoso. Por suerte, nunca me tocó tener un acercamiento desagradable con algún artista. A todos los que nombrás, admiro y respeto profundamente. Es muy enriquecedor que gente con más trayectoria reconozca tu trabajo y así fue. Todo se va dando y ocurre de manera natural. Cuando empiezas a trabajar y conocer un poco más del oficio y tomar consciencia de la relación de tu arte con la maquinaria comercial, dejás un poco de lado toda la idealización sobre este trabajo y de los artistas que están en cierto lugar. Nunca dejando de respetar y admirar su laburo, obviamente, pero todo se torna más terrenal. Entonces, en resumidas cuentas me quedo, entre otras cosas, con la hermosa sensación de que esa gente, son humanos que aman y hacen lo que aman con mucho esfuerzo, dedicación, tenacidad y perseveran hace tiempo en un mundo comercial, muchas veces hostil hasta el extremo.


Todo surge en un espacio vacío…….

"Si no hubiese espacio vacío, nada podría ser contenido, ´nada´ podría ser sin espacio. Si no hubiera nada más que silencio, no existiría para vos, no sabrías lo que es. Sólo cuando aparece el sonido, el silencio empieza a ser. Es la forma de expresar la naturaleza de lo Divino, la “nada” es el cuerpo de lo supremo, en el que el ´todo´ puede manifestarse. Puntualmente en la música partimos del silencio...del silencio venimos y al silencio vamos".

¿Qué esperás de tu Argentina ahora?
Convergieron algunas cosas que me hicieron volver por un tiempito. Quería grabar un video aquí en Santiago del Estero y justo el director iba a estar por acá y voy a tocar en el Festival de la Salamanca, el lunes 6 de febrero. 
Entre otras cosas, fueron las que me hicieron regresar de visita al país. Hice una hermosa fecha en Buenos Aires con amigos que admiro muchísimo y con los que trabajo a distancia. Honestamente, no espero demasiado de los lugares que visito, o al menos no me empeño en tomar mucho contacto con mi pretensión. Prefiero de alguna manera ir viviendo lo que surge, paso a paso, focalizado en mi trabajo y mi consciencia. Eso no significa que no tenga claro lo que proyecto, los tengo a corto, mediano y largo plazo. Pero puntualmente, de los lugares que habito al menos por un tiempo, trato de no contaminar con mis pretensiones.



¿Cómo fue la experiencia de salir detrás de la guitarra para hacer de actor en tu primer video clip “Yo no sé”?
Si, algo así. Es mi primer video clip. Ya lo verán pronto. En realidad, no fue mi primera experiencia como “actor”. Hice varias cositas ya, es un arte que me apasiona, un poco inculcado por mi hermano Nacho que es actor y a quien le está yendo muy bien en México, trabajando en lo más alto del teatro de ese país. Creo que de él viene mi gusto por el arte dramático. Es algo realmente apasionante cuando es tomado en serio.






La maquinaria de la música, es muy vertiginosa, sobre todo para aquellos artistas que lo hacen de forma independiente, ¿qué consejos le darías a los jóvenes que están incursionando en este mundo, muchas veces sin el apoyo de las disqueras?
Definitivamente. El vértigo es básicamente una tendencia de un sistema basado en la lógica del consumo, la oferta y la demanda. Es vertiginosa por la velocidad en que se mueve, la abundante información mundial, que termina por desinformar y confundir. Esto que digo es un intento de resumir una idea enormemente compleja, pero por demás interesante y necesaria para el trabajo consciente en estos tiempos. Creo que como músicos independientes, tenemos la obligación de tener consciencia de la maquinaria comercial, sus engranajes y como funcionamos con respecto a ella. Ser gestor de un proyecto musical/comercial implica conocer y reconocer honestamente lo que queremos, cómo lo queremos y qué hacer para ello, en un espacio tiempo determinado por tendencias sociales, culturales y económicas. Lo complejo, también, es que ese proyecto se hace en base a nuestras fibras más profundas expresadas en nuestras canciones. Es un acto de desnudez muy grande. Como vemos no es algo sencillo. Partir desde ahí, creo que es lo más cercano a un consejo, si es que puedo darlo yo; comprender que no es algo sencillo, que no es lo que vende la tele, ni nada parecido, que es mucho trabajo, con cosas hermosas, con otras no tanto, pero que es un afán de cada día hacer lo que amamos y crecer como personas tratando de hacer de este lugar un espacio mejor, portando con consciencia y compromiso algo sagrado que es el fenómeno artístico perforativo. 












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