Chicco Ruiz, diseños con sabor santiagueño




El Personaje - La Columna


Lourdes Chicco




Viajar por el mundo tiene su lado positivo, dejé Madrid el año pasado para tener una experiencia de vida en Santiago del Estero, ciudad que me sorprendió por la calidez de su gente, sus peñas folclóricas y la comida. Entre esas cosas especiales, encontré a una diseñadora muy particular, la santiagueña Lourdes Chicco Ruiz, creadora de una marca zapatos mágica y única que lleva su nombre, Chicco Ruiz.

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Radicada en Buenos Aires, la diseñadora independiente Lourdes Chicco Ruiz, se anima con zapatos únicos, transportando matices de sus orígenes santiagueños en cada modelo fabricado. Desde su local en el barrio de Palermo, diseña de una manera artesanal –un par por número- y exporta su talento a países que valoran esta filosofía de trabajo.





Un zapato para ser heredado
por tus hijas...
¿Cómo comenzaste con el diseño de calzado? 
Empecé por curiosidad, por aprender el oficio. Luego de cursar diseño de indumentaria, esta faceta del diseño me resultó una herramienta interesante de experimentación y descubrimiento.


Tus diseños tienen una gran impronta santiagueña, ¿con qué materiales trabajás?
Trato de traer los materiales de Santiago, le compro a la gente que cría los animales para su consumo y utilizo otros que el monte provee. Es importante que los materiales traigan la esencia del monte. Mi inspiración, sin buscarla, solo sale así, es de mi tierra. Toda ella me conmueve y me provoca belleza.


Sólo fabricás un par por número y utilizás materiales ecológicos y reciclables, ¿por qué preferís el diseño artesanal? 
Disfruto mucho de hacerlos, creo que en cada paso le damos carácter porque podemos hacer de todo en el camino, durante el proceso: cambiar, experimentar diferentes cosas, ir gestando, esculpiéndolo. Y con todo esto, cuidamos, sabemos la procedencia de cada paso, como se hace. No contaminamos con el proceso, ni el transporte, ni el curtido; valoramos enormemente los oficios y queremos que perduren y sean el futuro de un consumo responsable.




 Creaciones que con raíces santiagueñas... 
áridas, rústicas, con olor a cuero.


  




  



¿Cuáles son las principales dificultades de sostener una empresa que se dedica al diseño artesanal? 
Lo difícil es tener que cubrir todos los aspectos de una empresa, pasar de lo creativo a lo comercial. No me funcionaría si todo fuera por los números, producir, crear, vender… Es un gran trabajo saber registrar cuales son mis funciones y mis limitaciones. La capacidad productiva, también es una limitación a la hora de querer hacer un negocio rentable, pero se puede encontrar ese equilibrio.


"Cada zapato es como contar un cuento"


Como hacer zapatos es mi medio de expresión, como quien pinta un cuadro o escribe un cuento... es el modo en que mostramos nuestros miedos, alegrías, amores, rarezas... y como vemos las cosas. También cuento su propia historia, para quien quiera leerla: cuento de donde sale el cuero, de que hogar, de que rincón de Santiago viene, que familia cuida ese animal hasta el momento en que él cuida de ellos y los alimenta. Le sigue la historia del proceso productivo, como llega a ser eso que vemos reencarnado en zapato y que seguirá sus vivencias en nuevas manos. 




¿Cómo fue el inicio de este emprendimiento? 
Empecé sola. Hice algunos modelos yo misma, en mi casa, con poca experiencia y herramientas, pero disfrutándolo tanto tanto que decidí apostarle a este oficio. Entonces alquile un espacio en donde le dedicaba a esto el tiempo necesario para forjarlo y poder generar la entrada económica suficiente como para sostener ese lugar. Y así fue, hasta que decidí, dos años después, hacerlo más visible en una tienda a pie de calle, lo cual implicaba producir un poco más, tener stock. Eso fue lo que hice, aun así, al ser un trabajo artesanal mantengo un stock pequeño y continuo produciendo de la misma manera.


¿De qué parte del proceso creativo y de armado, te encargás personalmente?, y ¿cuánto tardás en darle vida a a cada zapato?
Me encargo del diseño, hago la moldería, corto todas las piezas, y Andrés los apara (une las piezas). Luego Víctor los arma y de ahí vuelven a mis manos para hacer el empaque, y detalles como pintarlos, bordarlos, colocar apliques o cordones o lo que requiera el modelo. Todo este proceso tarda entre 15 y 30 días.


  




Has podido recorrer el territorio argentino y países como Japón, Inglaterra, Colombia, y Brasil, llevando tu marca a distintas ferias de diseño, ¿qué respuesta has tenido de los participantes y de los colegas?
El público se sorprende, a veces positivamente y otras no tanto, en Japón hemos logrado hacer negocios y la repercusión fue muy positiva.

Expo Milán 2015 - Desfile Chicco Ruiz





Colección Otoño-Invierno 2016 - Chicco Ruiz










Conocé la marca Chicco Ruiz:

Instagram: @chiccoruiz
Local: Thames 1780. Palermo. buenos Aires





Si querés comunicarte y contar tu historia, escribí a eloisapatat@gmail.com





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