La historia detrás del telón




Laly Mainardi




Pareja Ideal Fotografía


Laly Mainardi lleva toda una vida entre vestidos, sombreros y trajes. En sus más de 20 años de experiencia ha recorrido múltiples escenarios del territorio argentino asesorando y creando el vestuario de cientos de obras. Además, es la encargada de la Sastrería Teatral Municipal de Paraná, que funciona en el Centro Cultural Juan L. 


La gran mayoría de los actores y actrices entrerrianas, como así también grandes figuras del teatro nacional como Juan Palomino o Alejandra Darín, han dejado su vestuario a cargo de las experimentadas manos de Laly Mainardi. Ella ha recorrido múltiples escenarios del territorio argentino asesorando y creando el vestuario de cientos de obras. Además, es docente en diversos talleres relacionados con los elementos escénicos y la creadora de la Sastrería Teatral Municipal de Paraná, que cuenta con más de 2.000 piezas entre ropa, calzados y accesorios que pueden ser usadas por grupos de teatro e instituciones de bien público.

¿Cómo descubriste la profesión de vestuarista?
Gracias a mi hijo Federico. Él actuaba en los musicales de Fabio Vides en Paraná y yo empecé como una mamá más, haciendo su vestuario para las obras, hasta el día que sentí que debía estar detrás del escenario. Siempre fui autodidacta, pero en su momento, una vez que empecé de manera profesional, tuve el honor de trabajar junto a Mariela Daga, una maravillosa vestuarista teatral. Además de diseñar los vestuarios que me piden, coso, lo cual creo que es fundamental para saber si un trabajo está bien hecho o no.

¿Qué tenés en cuenta a la hora de confeccionar un vestuario para una obra de teatro?
Fundamentalmente leo el libreto para ver dónde está situado cada personaje. Me fijo en qué época del año se desarrolla el texto (muchas veces en una misma obra se ven personajes vestidos de abrigo junto con otros que no lo están, lo cual es un error), y si transcurre en el interior o exterior de un edificio, por ejemplo. Los personajes siempre deben estar situados en algún lugar, no es lo mismo una vestimenta para la calle que para dentro de una casa. Además, trabajo junto al iluminador, su planta de luces es fundamental para los colores que se verán sobre el escenario. Y, por supuesto, todo está coordinado con el director, ya que él es quien tiene a su cargo la puesta en general. 

Desde que empezaste de manera profesional has hecho innumerables trabajos, ¿cuáles han sido los más significativos?
Todos han sido importantes para mí, hasta el trabajo más pequeño o el más simple. Pero tal vez rescataría el trabajo que realicé para la opera Aida, la cual contó con 300 integrantes y fue muy importante por su magnificencia; gracias a la generosidad de Mariela Daga y Aselio Polo (los vestuaristas de la ópera) hoy estoy en la Sastrería Teatral Municipal. Fueron ellos quienes dijeron buenas palabras sobre mi trabajo; creo que muchas veces nada ocurre porque sí, todo tiene un significado.



¿Y cómo fue la experiencia al crear el vestuario para la obra Lola Mora, dirigida por el director concordiense Marcelo Demonte Becker?
Este unipersonal fue un trabajo muy interesante; la vida de la protagonista fue apasionante porque vivió en un tiempo y en un espacio nada fácil para una mujer. Decidí vestirla de verde con un simple vestido de esa época, y en las diferentes situaciones fui jugando con los elementos escénicos que se iban agregando. La actriz fue Guadalupe Pérez, una actriz de carácter y con una fuerte presencia escénica. Por suerte no hubo muchas complicaciones en cuanto a la caracterización, aunque tuvimos que tener cuidado, porque Lola era una mujer norteña de piel oscura, y cuando se trabaja con personajes que han resaltado por su fisonomía, ello se debe respetar aproximándose lo más posible. Por lo general, la dificultad que nos surge a los vestuaristas es el trabajo a la distancia, ya que en reiteradas oportunidades los trabajos se terminan sin que el director lo supervise. En este caso particular, trabajar con Marcelo sigue siendo todo un desafío, ya que me entrega total libertad, lo cual es una gran responsabilidad. En este momento estamos trabajando sobre el vestuario de Juana Azurduy, su próxima obra.

También formás parte del Teatro del Bardo.
Desde 2008 estoy trabajando junto a su directora Valeria Folini, pues me gusta mucho su estilo de teatro: habla de nosotros, de lo que le sucede a la gente de este país o, mejor dicho, de lo que sucedió. Por citar alguna de sus obras, Jacinto rojo se refiere a los hechos acaecidos en el pueblo de Jacinto Aráoz durante la época de la Patagonia rebelde. Creo que su estilo es conmovedor. Desde el vestuario uno va conociendo historias, como la de los montes misioneros en la piel del actor Toño López, dirigido por Juan Kohner en Testigo. Los cito a ellos porque hacen docencia desde el teatro; una forma de aceptarnos es conocernos y saber de dónde venimos. Y qué decir de Paula Riguelato y de Ezequiel Caridad, quienes con su teatro infantil nos deleitan a cada rato. No puedo nombrar a todos porque la lista sería interminable, pero les agradezco por haber confiado en mí. Veo al teatro entrerriano en continuo crecimiento; en el interior hay muy buenos talleres donde surgen propuestas interesantes de la mano del teatro independiente. 

¿Qué te llevás a tu baúl de experiencias luego de haber pisado escenarios de infinidad de teatros y, sobre todo, haber trabajo con artistas como Alejandra Darín, Juan Palomino o Iñaki Urlezaga? 
Aprendizaje. Darme cuenta que están allí por algo, prestar atención a cada gesto, valorar su humildad y el respeto que tienen hacia todos con los que trabajan. Conmigo siempre han sido geniales, no hay que olvidar que son personas como nosotros, sólo que la vida les dio un plus. Lo que más admiro de esos artistas, de muchos de ellos, es su forma de pedir las cosas; parece poco pero no lo es. Estos detalles hacen que uno se sienta cómodo al trabajar. He tenido la oportunidad de colaborar con enormes artistas y he cosechado grandes afectos.

Si pudieras elegir alguna persona del pasado, presente o del futuro, ¿a quién te gustaría vestir y por qué?
Me hubiera gustado vestir a Frida Kahlo, hubiera sido feliz vistiéndola, tal vez por tener con ella algo en común. Creo que ella vivió en un tiempo que era el suyo, en una época que le correspondía, y fue una trasgresora y una apasionada que pasó a la historia más allá de sus pinturas. Siento que fue una mujer débil dentro de un gran caparazón de mucha fuerza.


Laly en el Centro Cultural Juan L. Ortiz

Has sido docente en diversos talleres vinculados a los elementos escénicos
Así es. Me encanta dar clase, pues también aprendo del que necesita aprender. Guardarnos lo que sabemos no está bueno, porque al enseñar también crecemos. Me gustan mucho las clases individuales, enseño técnicas de construcción de trabajos, y aunque “la teoría” sea la misma para cada alumno, la capacidad de cada persona, su talento y su imaginación hacen que cada trabajo se transforme en algo diferente. Nunca surgirá lo mismo, aunque se trabaje con el mismo elemento. 

También sos la creadora de la Sastrería Teatral Municipal, ¿cómo comenzaste con este proyecto?
Comenzó en 2005, cuando se creó este espacio durante la gestión de Gerardo Dayub como secretario de Cultura de la Municipalidad de Paraná. Recuerdo que llegué al lugar y encontré dos prendas, fue una gran sorpresa, me preguntaba qué iba a hacer ahí. El primer trabajo fue una zarzuela para el coro de la Sociedad Española; aún hoy seguimos colaborando juntos ya que en noviembre presentaron la zarzuela Si los hombres mandasen; es un placer trabajar con personas tan agradables. En la actualidad, en la Sastrería hay alrededor de 2.000 piezas, entre ropa, calzado, carteras, cintos, y sombreros. El centro está disponible para los alumnos de la escuela Carbó, quienes realizan allí sus pasantías, como así también lo hicieron hasta hace dos años los alumnos del instituto de diseño Padeia. Además, trabajamos en conjunto con la Secretaría de Cultura para el vestuario de la Comedia Municipal Itinerante y los talleres municipales.

Modelo Liz Roth
Vestuario Laly Minardi
Fotografia Uno Sei Producciones Audiovisuales


Entre esas 2.000 prendas habrá más de una que contenga una historia oculta.
Hace un tiempo la biznieta de una señora que vivía en Rosario me trajo dos vestidos de 1882, uno de novia y otro de color negro, maravilloso; seguramente días de ópera y esplendor enfundaron a esa señora en aquella época. En la actualidad lo luce Chela Martínez Dader durante su actuación en el espectáculo Voces de la historia. También fue interesante hacer el traje del General Justo José de Urquiza para la misma obra; hacer una reconstrucción de ese traje fue muy interesante, me causa placer hacer vestuario referido a personas que han existido porque tiene su desafío extra.

Vestidos antiguos Sastrería Teatral Municipal



Sastrería Teatral Municipal

Funciona en el Centro Cultural Juanele Ortiz de lunes a viernes, de 7 a 13; y por la tarde con cita previa. La ropa puede ser usada no sólo por grupos de teatro sino también por instituciones de bien público. Su préstamo es sin costo. 
También se aceptan donaciones: la gente puede donar todo lo que crea que pueda servir para este lugar, desde hilos, agujas y perchas hasta vestuario en general.
Teléfono: (0343) 4201852. 




Para participar de los talleres de Laly Mainardi, las personas interesadas se pueden inscribir en Centro Cultural Juanele Ortiz o llamando al teléfono (0343) 4232100, solicitando hablar con ella.





eloisa patat

Phasellus facilisis convallis metus, ut imperdiet augue auctor nec. Duis at velit id augue lobortis porta. Sed varius, enim accumsan aliquam tincidunt, tortor urna vulputate quam, eget finibus urna est in augue.