Con la casa a cuestas




Historias de orilla a orilla


Ileana Pacher







Ileana Pacher, es de Paraná, ingeniera química y junto a su marido Sebastián Centurión, médico, emigraron en 2009 a España en busca de una mejor oportunidad laboral, lo cual resultó un poco complicado debido a la crisis que atraviesa desde hace varios años la madre patria. Luego de cuatro años, apareció la posibilidad de vivir y trabajar en Inglaterra, hicieron las valijas y desde entonces viven felizmente en Liverpool, la ciudad de los Beatles. 



¿Cuándo dejaste Paraná? 
Dejé Paraná en 2009. Antes de venir a Liverpool, a principios del 2014, vivíamos en Figueres (Girona), en España. Si bien la vida en España es mucho más parecida a la de Argentina, no solo por el idioma sino por las costumbres, y es un país realmente hermoso y riquísimo en cuanto a paisajes y cultura, llegamos en medio de la crisis, que si bien permitió el desarrollo profesional de mi marido, no lo facilitó para mí. Allá conseguí trabajo a tiempo parcial, dando capacitaciones de higiene y seguridad en alimentos y de seguridad industrial, y pronto lo sentí insuficiente. En el 2013, mi marido tuvo dos entrevistas para trabajos en hospitales en Inglaterra en las que le ofrecieron un puesto de trabajo, así que tuvimos la suerte de elegir la ciudad que más nos gustaba para vivir, y elegimos Liverpool. 

¿En qué trabajabas antes de emigrar a Europa?
En Argentina, siempre encontré trabajos que disfruté mucho. Trabajé un par de años dentro de la Universidad Nacional del Litoral en búsqueda de patentes e información tecnológica apoyando a grupos de investigación, luego trabajé en una planta de producción de algodón hidrófilo y más tarde en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, un trabajo realmente soñado en el área de energías renovables, trabajo que ciertamente hasta el día de hoy extraño mucho.

¿Cómo ha resultado el cambio de residencia?
Sinceramente, Inglaterra nos sorprendió, porque personalmente traía un preconcepto negativo, pero la gente de Liverpool es el resultado de una gran mezcla que tuvieron con una fuerte migración de irlandeses luego de la crisis de la papa o gran hambruna irlandesa y gracias a eso ellos se definen como “sociables y amigables”. En general, son sumamente abiertos y amables, todos se saludan por la calle, el buenos días, buenas tardes, buenas noches acompañado de un cómo está, nunca falta; y si el inglés acompaña, se conversa con los vecinos todos los días. Eso sí, tanto en España como en Inglaterra notamos que, a diferencia de nuestro país, las conversaciones son usualmente de la puerta para afuera y es bastante difícil que un nativo te invite a su casa. Siempre pensamos que un argentino a un extranjero lo hubiese invitado a un asado después de la segunda charla, acá si te invitan es a un pub o a una cafetería. Parecen muy privados con sus hogares. 

¿Cómo es la vida cotidiana?, ¿se han adaptado al clima? 
El clima es realmente malo, casi siempre llovizna en algún momento del día, así que al salir de casa hay que estar preparado para afrontar las cuatro estaciones. Hasta hace poco por ejemplo, estábamos en pleno verano con hace 14 grados y se ha pasado el día lloviznando, pero la semana pasada hizo record de altas temperaturas, lo que significa que llegó a los 27 grados; estuvo bastante soleado, así que es cierto, el clima no tiene nada de amigable. Pero la gente está muy acostumbrada y no deja que esto cambie ningún plan. A las cinco de la mañana amanece, y se puede ver gente corriendo por la costanera, con o sin lluvia. Y con respecto a la calidad de vida, estamos muy contentos, la gente deja las bicicletas en la puerta de la casa, sin preocupaciones, los chicos juegan en la calle al fútbol -incluso durante el mundial, se los veía con la camiseta de argentina, lo cual nos resultó bastante llamativo. No se puede decir que dormimos con la puerta abierta, pero sí que la seguridad no es una preocupación permanente. 

¿Qué suelen hacer cuando están de vacaciones o durante los fines de semana?
Si tenemos tiempo y ahorros, nos vamos a Argentina; sino aprovechamos para recorrer alguna atracción turística más cercana. Es una gran ventaja tener buenos medios de transporte, y muchos lugares hermosos cerca. Y los fines de semana, me da bastante risa responder esto, porque si no trabajo yo, trabaja Seba, así que los pocos fines de semana en los cuales los dos estamos libres, aprovechamos para ponernos al día con las cosas de la casa y, si el clima acompaña nos vamos a tomar mate a la costa del río, aunque acá no hay nada como nuestro Rosedal paranaense.

¿Qué otras facilidades te brinda vivir en una ciudad tan famosa como Liverpool?
Liverpool es una ciudad universitaria, cuna de los Beatles, y relacionada con el Titanic. Gracias a todo esto, tiene una agenda cultural completa; todas las semanas hay algo interesante para hacer, desde festivales de comida que se realizan en los parques o festivales de música internacionales, hasta exposiciones en los museos, los cuales son todos gratuitos. 

Tenés un hijo, ¿dónde nació? 
Mi hijo nació en España, en un hospital público donde mi marido trabajaba. El parto tuvo un enfoque natural, el hospital daba clases de natación a las embarazadas en los últimos meses de gestación para enseñar técnicas de respiración y relajar el cuerpo cada vez más pesado; y durante el parto las enfermeras respetan la elección de cada madre, que en mi caso fue tener la experiencia de un parto sin anestesia, con la ayuda de una pelota de pilates y mucha agua tibia, que considero altamente recomendable. No lo puedo comparar con la misma experiencia en otro país, pero si puedo decir que fue muy buena.

¿Cómo concilian la vida laboral con la familiar? 
Actualmente, estoy trabajando en una planta de refinamiento de aceite de palma llamada New Britain Oil, y Sebastián trabaja en el departamento de emergencias en Whiston Hospital. Ambos, tenemos horarios rotativos, los dos hacemos noches y días, lógicamente esto aumenta el salario pero complica la vida familiar, sobre todo con hijos. Necesitamos ayuda de una niñera, además de la guardería. Pero eso no quiere decir que no estemos con nuestro hijo, también gracias a los horarios rotativos siempre estamos con él, o todo el día o medio día. Con respecto al costo de la vida acá, hay que tener en cuenta que el salario mínimo en Reino Unido es de 18 mil libras al año, y tanto la comida como la ropa son, en la mayoría de los casos, más baratas que en Argentina, pero el cuidado de los niños es elevadísimo. Creo que la diferencia con vivir en Argentina, no radica específicamente en las posibilidades laborales, sino más bien en la calidad de vida, y me refiero puntualmente a la seguridad. 





¿Qué costumbre inglesa has incorporado en tu vida?
Creo que indefectiblemente empecé a tomar más té; todos te ofrecen un té cuando estás trabajando, y creo que también trato de ser más puntual, porque eso sí que es importante aquí. Fuera de eso, incorporé lo que me toca ineludiblemente, aprender a entender inglés con acento “scouser” (denominación del particular inglés que se habla en la zona), así como tambié manejar del otro lado, y aprenderme cuando es sumemente necesario su particular sistema de medidas que son milla, pulgada, galón, etc.


¿Qué extrañas de Paraná?

No voy a decir nada raro, se extraña la familia y los amigos, todos los días. Tenemos pensado por ahora quedarnos aquí y aprender el idioma lo mejor posible, sobre todo conseguir que Joaquín lo aprenda. A él le hablamos en español, porque nos resulta natural hacerlo, aunque le enseñamos continuamente palabras nuevas en ambos idiomas. El inglés formal lo aprenderá fuera de casa, en la escuela o en la guardería. Lo más duro de sobrellevar en la distancias son los cumpleaños de seres queridos, las fiestas, navidad y fin de año, quizás sea la época más complicada del año a nivel personal y sentimental; generalmente las pasamos lejos de la familia, antes cuando no trabajaba, era más fácil viajar hasta Paraná, pero ahora es casi imposible compaginar los días libres entre los dos para poder irnos. Es una de las tantas cosas que uno tiene que aprender a sobrellevar. Por el momento, no hay ni un tiempo máximo ni mínimo de estadía aquí en Inglaterra, ya veremos.




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