La vida en el Volcadero




Solidaridad


Suma de voluntades




Anabella Albornoz, es parte de la organización Suma de Voluntades, un grupo de personas que comparten su esfuerzo, tiempo y cariño con las familias que viven en el barrio San Martín de la ciudad de Paraná, mejor conocido como el Volcadero. 


El volcadero alberga más de 300 familias en situación marginal, sus calles de tierra son habitadas por decenas de niños que comparten sus días, sus sueños, sus miedos junto a los voluntarios de la organización Suma de voluntades. “Consideramos que el gran programa de lucha contra la pobreza es la educación y el trabajo, ambos incluyen y a eso apostamos. El ser humano aprende por motivación, ejemplo e inspiración, es por eso que estimulamos la autoestima  en aquellas personas que son invisibles”, cuenta Anabella. 



¿Cómo surgió esta iniciativa? 
Trabajo en una compañía telefónica hace 15 años, fue ahí que junto con mis compañeros de trabajo nació es el espíritu de Suma de Voluntades; sabíamos que queríamos ayudar y casi sin quererlo empezamos a ser el puente entre las personas que querían ayudar y las que necesitan ayuda. A medida que paso el tiempo, se empezaron a sumar más voluntarios de otros lados, personas que empezaron a soñar y a apasionarse de la misma manera que nosotros. En un principio, estábamos abocados sólo al trabajo comunitario en hogares de menores, hasta que llegamos al barrio San Martín, “Volcadero”, de Paraná. Empezamos a involucrarnos con las familias, con los niños y fue ahí donde comenzamos a replantearnos nuestros objetivos y decidimos focalizarnos en el sector más vulnerado, que son los niños.

¿Qué trabajos realizan con las familias del Volcadero?
La principal actividad es la construcción de casas de emergencia con material reciclable, en este momento utilizamos pallets. En este barrio trabajamos en conjunto con la comisión vecinal a cargo de Roberto Gómez, y hasta el momento, llevamos construidas siete casas. Suma de Voluntades es una organización que escapa a todo asistencialismo, fomenta la cultura del trabajo y el esfuerzo, nos involucramos con las familias, a tal punto que en el proceso de construcción participan todos, tanto voluntarios como las mismas familias. 


Contános sobre la fábrica de ladrillos que han puesto en marcha.
Junto a los vecinos del Volcadero, hemos puesto en marcha una fábrica de bloques, los cuales serán destinados a trabajos los comunitarios del barrio y otra parte será comercializada para cubrir parte de las numerosas necesidades de estas familias.













¿Cómo es la vida en el Volcadero? 
Muchas familias viven de la basura, cada camión de basura tiene un dueño que a su vez comparte con aproximadamente otras 10 personas. El trabajo en el volcadero es cruel, con lluvia, frío o calor se trabaja en condiciones inhumanas; al mismo tiempo que se abre cada bolsa de basura se va quemando la misma, por lo que esas personas aspiran los gases tóxicos que se genera de la propia quema. El agua es un bien preciado, cada casa tiene una manguera que va del caño central, otros juntan agua en tachos; además todos están enganchados de la luz y muchas conexiones son muy precarias y por lo tanto peligrosas.




Los niños de la zona, son los más vulnerables. Además ustedes les proveen de las comidas. 
Mientras armábamos las casas de emergencia, notamos que sábados y domingos la gente que nos acompaña no paraba para almorzar; empezamos a prestar atención y nos dimos cuenta que en el barrio nadie almorzaba, ni niños ni adultos. A raíz de esto, decidimos realizar un relevamiento, en el que efectivamente, de las 300 familias el 90 por ciento no almuerza. El comedor solo funciona de lunes a viernes y ante esta situación  decidimos no quedarnos de brazos cruzados y logramos garantizarles a los niños el desayuno, y el almuerzo durante el fin de semana. 

¿Cuántos niños viven ahí? ¿Están escolarizados?
Aproximadamente unos 300 niños, incluyendo bebes. Muchos de ellos están escolarizados, otros no. Nosotros tratamos de hacer foco respecto la educación, hablamos con los papás de la importancia y de lo que significa que los niños vayan a la escuela. También hablamos mucho con los niños, los ayudamos, les damos apoyo escolar y psicológico. Además hay una patrulla que alfabetiza basándose en las teorías Paulo Freire.



Seguramente, hay más de un lector de Orillas que se estará preguntando cómo puede ayudar. 
La respuesta a todo es vincularse, a dejar el narcisismo de lado y a pensar en el otro, a veces uno no imagina o no dimensiona cuán importante es tender una mano. Todo ayuda y suma, desde leche, alimentos no perecederos, golosinas, galletitas hasta herramientas, clavos para la carpintería, cemento, arena (bloquera), útiles escolares, ropa de niños y juguetes.



¿Reciben algún tipo de ayuda por parte de la municipalidad de Paraná?
No. Nuestra tarea se sostiene y depende EXCLUSIVAMENTE de personas solidarias que ven en la agrupación un medio efectivo y directo de ayuda y contención de los sectores de la población más desamparados y, en particular, de los que seguramente son las victimas más indefensas: Los niños. El boca a boca es nuestro principal aliado.









Sionista se suma a la campaña 

UNA ÚNICA CAMISETA, LA DE CUIDAR A LOS NIÑOS
Sionista se suma a cambiar realidades de las personas de el Volcadero. Recibirá donaciones de alimentos no perecederos, pañales y leche, y los canjeará por entradas populares para presenciar sus partidos de local en la Liga Nacional de Básquetbol.
Este Viernes 25/9, martes 29/9 y jueves 1/10, podés acercar tu donación y disfrutar de la mejor liga de básquet argentino. 










Cómo contactar con “Suma de voluntades” para ayudar:
Teléfono: 343 154 502911 (Anabella albornoz)  343 155 044067 (Alejandra Baron)
Email: suma.devoluntades@hotmail.com










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