Nacida para ser artista



Música

Florencia Suksdorf




Florencia Suksdorf, es una paranaense de 29 años que se define como una eterna niña artista, iniciada en la música con los antiguos casetes de grandes bandas de rock nacional hasta que se enamoró del estilo de Ray Charles, la música Afro y el Jazz contemporáneo. Con una voz fuerte, apasionada y única fue invitada a participar de la edición 2014 del Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires. Actualmente es la voz líder de su propio grupo y se prepara para sacar su primer disco como solista.


¿Quién te vinculó con la música?
Quizás a diferencia de la mayoría de los músicos, en mi casa no tuve influencias directas, o más bien intencionales, sólo -y por suerte, aunque sea- fue una costumbre tener la radio de fondo de vez en cuando. Mi inquietud por la música nació con los primeros casetes de las míticas bandas del rock nacional de los 90s, como Fito Páez o Charly García; a los 12 años, mi primo me regaló un mp3 con la discografía de Los Beatles. Luego me hice con la de Ella Fitzgerald, Ray Charles, y así, casi sin querer, todo empezó a fluir. 

¿Dónde estudiaste música?
Empecé a los 14 años con mi primera guitarra en Paraná. En ese entonces, comencé a tener algunas experiencias de grabación en estudio y de actuaciones en vivo siempre dirigida por mis profesores: Daniel Rochi y Cintia Muller, entre otros. Seguí sumando conocimientos y experiencia por un largo tiempo, tuve mis primeras bandas y tocaba en los bares de Paraná, Santa Fé y alrededores. En 2010, me fui a Buenos Aires, para continuar mis estudios con la cantante Roxana Amed, todo un referente del jazz argentino contemporáneo; allí, con el correr de los años y gracias a su generosidad de información constante, participé de master classes y workshops de cantantes y compositores nacionales e internacionales como Christine Correa, Dominique Eade, Judy Niemack, Darmon Meader, Deena DeRose, y Tim Berne de Estados Unidos, y Tatiana Parra de Brasil. 
Luego de tres años, supongo que por esas ideas que se le cruzan a uno, viajé a Brasil para intensificar mis estudios en música brasileña en la Escuela de Música de Curitiba. Pasé casi un verano en el lugar estudiando, conociendo sobre el canto y el folklore infinito que tienen. Ese mismo año, asistí por primera vez al Jazz Camp de la Escuela de Jazz de Córdoba, en el que fui becada para volver en 2014 donde conocí a genios del Jazz nacional contemporáneo, a los cuales estoy feliz de frecuentar y llamar actualmente profesores.

También tenés cierto vínculo con la lírica. 
Desde inicios del 2011, tuve la inquietud de incursionar en el canto lírico, y de unirme al Instituto Superior de Música de la Universidad Nacional del Litoral. Fanatizada con Susana Caligaris, quería ser su alumna a toda costa. Lo cierto es que por mis estudios de arquitectura sólo pude cursar ese año, y seguí estudiando el género en forma particular.

Luego de incursionar y experimentar distintos géneros musicales, ¿con cuál te identificás?
Con el correr de los años, fui parte de distintas bandas en las que preponderaban el Soul, Funk, fusiones con Jazz hasta el Folklore dentro de la región. Ciertamente tengo debilidad por la música Afro, en todos los sentidos de lo africano que heredamos, desde el Blues, el Soul, el Funk, la música Disco, el R&B, el Hip-hop, Rap, Jazz, la música Afro-latina, nuestro Folklore, la música rioplatense y la brasilera. Me siento parte de todo eso y de muchas maneras. Nací con una computadora en mi casa, en Paraná, ciudad que vive bajo un constante sonido de tambores repiqueteando, vacacionando en Uruguay y Brasil, disfrutando de sus murgas y su música, escuchando Chamamé en alguna que otra peña, y con colecciones de Jazz en casa sin querer; he aquí yo… con un poco de esto y un poco de aquello, y después para donde se quiera mover mi cuerpo, canto y hago música.

¿Por qué te apasiona la música afro?
Realmente no lo sé. Me lo he preguntado mucho hasta que en un momento –no hace tanto- simplemente dejé que comience a fluir; y fluye. Es muy probable que lo que más me atraiga sea su rítmica. Me divierto mucho sólo con eso y siempre fue mi primera carta para jugar. Ahora estoy estudiando otras cosas e investigando por diferentes lados sonoros, armónicos y melódicos. Las lenguas y su adaptación a estas rítmicas también me atraen mucho. Los idiomas siempre me fascinaron y me fueron fáciles de aprender.




En 2013, participaste en el único festival de Funk a nivel nacional llamado “Buenos Aires Funk & Soul Festival”, junto a Factor Fun y luego al año siguiente en el Festival Internacional de Jazz, en Buenos Aires. Contános como fueron ambas experiencias. 
En un principio Factor Fun fue una banda con la cual aprendí mucho y que me brindó infinitas oportunidades. Creo que todos los grupos de los cuales formé parte me hicieron crecer. Mi primera banda de Soul surgió en 2008, se llamaba Ébano, y tenía un estilo Neo-Soul que en Paraná era bastante particular. Luego, en 2011, llegué a Factor Fun. Lo genial y maravilloso para mí, fue que ya era una banda con trayectoria, tenía un disco en vivo y uno en estudio editado. Me llamaron para armar el tercer disco, si bien hace un par de meses ya no formo parte de la banda, sigo trabajando y colaborando con ellos. Ese disco saldrá a la venta en 2016, y tendrá músicas increíbles; estoy muy orgullosa de ese trabajo.
Luego a mitad del 2014, me escribió el Director del Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires, el pianista y compositor Adrían Iaies, para proponerme formar parte de esa edición en el marco de un proyecto que iba a seleccionar a cuatro cantantes “a las cuales estamos siguiendo, estudiamos y en quienes confiamos” recuerdo me dijo. Entonces me seleccionaron para el Proyecto Nuevas Cantantes, del cual también formaron parte la porteña Mariana Iturri, la fueguina Lucía Boffo y la rosarina Yamile Baidón. La idea era que las cuatro fuésemos estudiantes del estilo sin un disco a editar, para tener el “empujoncito” mismo. Y así fue. De la mano de Adrián, Roxana Amed, Mariano Loiácono y Rodrigo Agudelo en arreglos, se montó un sexteto increíble para que cantemos. De ahí en más, entablamos una hermosa relación con estos geniales músicos que mantengo hasta el día de hoy.



¿Has podido compartir escenario con músicos destacados?
Contesto con un muy tímido sí. La verdad soy muy afortunada. El tiempo va pasando y no puedo creer con la gente que me he cruzado, sobre todo por la calidad humana de los profesionales más grandes que conocí. Tuve la suerte de compartir escenario con músicos que admiro mucho dentro de esta enormidad que es la música negra y sus vertientes. Con el genio de la nación Funk, que es el señor Willy Crook; gracias a mis amigos de la banda paranaense Equilátera, tuve la suerte de compartir una mini gira de dos años seguidos con Willy y su gente. Con músicos de la escena del Jazz argentino que ahora algunos son mis grandes maestros y amigos, también son quienes me acompañaron a partir del año pasado en la escena del Jazz de Buenos Aires, como Francisco Lo Vuolo, Mariano Loiácono, Rodrigo Agudelo, Juan Torres, y Juan Bayón. Son gente que admiro enormemente, están contribuyendo al Jazz contemporáneo del país, y haber podido compartir escenario y música con ellos ha sido la gloria. También muchos de mis amigos de Paraná y Santa Fé son reconocidos a nivel nacional y mundial, es con los que afortunadamente he venido tocando todo este tiempo. Sólo en el Litoral hay trabajos discográficos de tremenda calidad, que penosamente no son muy conocidos. Y finalmente, el que vino a bendecirnos a todos fue Leo Genovese, pianista santafesino que junto a su trío dorado está en la escena del Jazz de primer nivel en Nueva York. Él es un verdadero maestro desde la música, desde la palabra, desde el acto mismo, un ser enorme.  

Hablemos del presente, ¿qué estás haciendo?
Actualmente, soy la voz líder de ensambles de Jazz, Soul, Funk, y fusiones de música argentina y latinoamericana en la zona del Litoral. Estoy residiendo en Santa Fé pero pasando varios días al mes en Paraná y Buenos Aires, y me encuentro tocando constantemente esas músicas. Doy clases de canto y a la par voy gestando mi propio proyecto, ahora con un rejunte de composiciones mías, de otros, arregladas, intervenidas, y esas cosas. Para mi sorpresa y felicidad pude elegir a los músicos que vengo “ojeando” hace rato y a los arregladores que completan mi dream team para grabar mi primer disco solista. Es una época de muchísimo trabajo y ganas de dormir, pero felicidad plena.

Sos una privilegiada al poder vivir de la música.
La verdad tengo la “suerte” de rechazar y elegir trabajo. Nunca pensé que dar clases de canto iba a ser un gran placer, y menos creer que en algún momento iba a vivir de ello. Pero sorprendentemente me resulta muy gratificante y es una asignatura pendiente ver en mi región querida a cantantes formándose de la manera que necesité, sin tener que viajar obligadamente para buscar la información que me faltaba, aunque considere a este tipo de “exportaciones” necesarias y de importante crecimiento para la cultura y formación de un artista. Además de dar clases, vivo de las actuaciones, cosa que para cualquier músico es oxígeno en el cuerpo.

¿Creés que las redes sociales son una herramienta necesaria para que músicos noveles den a conocer su trabajo?
Sí, las redes son necesarias sobre todo para dar a conocer nuevas voces, músicos y artistas en general. De a poco y creciendo me doy cuenta de lo que significa ser músico y ser artista. Para un cantante, es elemental tener tempo y afinación como también lo es tener la correspondiente dicción en un idioma, saber fluir dentro de un estilo musical, poder dirigirse al público, comunicarse con los músicos en escena, poder contar una historia, componer, en fin, infinitud de cuestiones que conforman al músico. Por ende, es todo un compromiso el acto de difundir algo, sabiendo que alguien lo va a consumir. Desde el hecho de invertir tu tiempo para ver un video o escuchar un audio, hasta pagar por ver nuestro arte en vivo o en un material editado, creo que con esto último, hoy en día hay que tener cuidado en distribuir y piratear material y el trabajo de otro profesional en Internet.

¿Cómo será tu primer disco? 
Todavía no he pensado cómo será la producción ni en la discográfica, porque sólo estoy trabajando en la cuestión musical por el momento. Sinceramente, creo que la música que hago es muy poco comercial, y no es común que un sello de nivel nacional se interese en ese sentido. Por otro lado, hay otros sellos en Buenos Aires que se dedican a la música independiente dependiendo cual sea el perfil, quizás esa pueda ser una chance. Cuando el disco esté completamente compuesto y arreglado en su mayoría lo resolveré. Con respecto al contenido del mismo, fue algo muy muy pensado, y creo que se debe a que he tenido diferentes rumbos en mi cantar. Mucha gente en el Litoral me asocia directamente al jazz, siendo que quizás es el género que más estoy estudiando actualmente, pero no al que me he dedicado por completo, por lo que grabaría un disco que tenga un 100 por 100 de lenguaje jazzístico, pero no en este momento. Mi primer álbum va a partir desde lo más natural, de canciones y de las fusiones estilísticas, definitivamente desde la música afro, y con el jazz como elemento integrador, seguro. Diferentes estilos, diferentes, idiomas y a unir. En cuanto a los recursos económicos para hacerlo un hecho, hoy en día existen muchas posibilidades para concretar la edición de un disco; las más conocidas son las campañas de crowdfunding, en donde se hace una gestión y una publicidad por parte de los músicos independientes que permiten llegar a la gente de forma masiva y que estos mismos tengan la posibilidad de pagar el disco a obtener con anticipación. Por este “favor” que se les hace a los artistas, éstos últimos garantizar al consumidor una serie de beneficios, como cuestiones inéditas de material, entradas para una presentación del disco vip, obsequios, merchandising, etc. Este método es muy común ya en el país, y hay varias opciones más, como funciones previas a la edición física del disco y campañas por ello; pero en fin, no lo he pensado. Sólo sé que el disco sucederá, y me encuentro trabajando y estudiando con ganas para que eso pase.

¿Se puede compaginar el trabajo de cantante con una carrera universitaria?
Sí, aunque hubo un tiempo de dudas y de una cuasi-interrupción, pero ahora retomé la recta final dispuesta a terminar la carrera de arquitectura. La verdad es muy difícil hacer ambas cosas a tiempo completo, yo no he podido. En momentos, ha habido un 80 y 20 de ambos lados y en varias oportunidades he divido mi tiempo de estudio y de música a la mitad. Antes de estudiar arquitectura había estudiado derecho tres años, sacrifiqué bastante la música y me sentí de lo peor. Con la carrera de arquitectura avanzada me di cuenta de que era posible y real vivir de la música; y ahí sucedió el quiebre y la duda, ante la posibilidad de hacer pequeños trabajos como arquitecta me di cuenta de que me gusta mucho. Lo que si cambiaron fueron las prioridades, hoy la torta dice música en la tapa (risas), y la arquitectura y el diseño son cosas que me gustan, que también me dan de comer, y que van a intervenir en mi para completarme como artista en todos los sentidos y de manera constante. 

¿Qué opina tu familia sobre que te dediques a la música?
La música siempre estuvo. Tengo el recuerdo de mi madre –que falleció cuando tenía 15 años- diciéndome había nacido para dedicarme a la música, pero que por las dudas, si no me daba de comer, que estudiara otra cosa más. Comentario clave y claro en la inseguridad de todo padre que quizás no supo tener noción de lo que significa vivir del arte. Finalmente es algo que después mi padre aceptó, y al verme trabajando se dio cuenta de que funcionaría. Es cierto también que muchos músicos pasamos por muchas carreras, un poco creo que es por la inquietud ante la información como una condición nata en el artista, necesaria, y debe serlo. Por otro lado; en el contexto en el que vivimos es muy difícil que nuestro trabajo sea rentable, y desde nuestra legislación, quienes nos gobiernan nos han brindado poco amparo y apoyo. Es muy difícil “jugársela” por esto mismo, y hacer una carrera como con cualquier profesión. Recién hace unos pocos años se pueden hablar de derechos del trabajador por parte de los artistas. Ciertamente lamentable. Hoy en día, puedo decir que lo hago porque estoy convencida de que lo puedo hacer y creo en mí. Lo demás fluirá. El problema es creer en uno cuando muy poca gente lo hace.

¿Cómo te ves dentro de 10 años?
Uf!!. ¡No tengo idea! Me encuentro en una etapa de mucho crecimiento; no sólo como artista, sino como persona. Me siento muy bien con todo lo que tengo, quienes me acompañan y todo lo que me ocurre. Creo que estoy tomando decisiones de las que veré las consecuencias a lo largo de mi vida. Cada vez las metas que uno se pone son más finitas, y la verdad soy bastante ilusa y soñadora en ese sentido. En la vida he tenido mucha suerte y muchas puertas se me han abierto hasta sin tocar –o es lo que pienso; también soy muy optimista-. No lo sé la verdad. Por otro lado, siempre que he hecho planes, el destino no paró de sorprenderme de manera repentina y para mejor, así que seguiré haciendo girar la moneda y con tesón esperar a lo mejor que pueda hacer y ser.




Si quieres saber dónde y cuándo ver a Florencia cantar siguela en:
Youtube: Flopa Suksdorf
Twitter: @flopasuksdorf
Facebook: Flopa Suksdorf
Instagram: @Flopasuksdorf








Sígueme en:
Instagram: @eloisapatat
Twitter: @paranamundo







eloisa patat

Phasellus facilisis convallis metus, ut imperdiet augue auctor nec. Duis at velit id augue lobortis porta. Sed varius, enim accumsan aliquam tincidunt, tortor urna vulputate quam, eget finibus urna est in augue.