La argentina más carioca




Historias de orilla a orilla



Ana Schlimovich







Ana Schlimovich nació en Buenos Aires, pero nuestra ciudad de Paraná corre por sus venas. En la actualidad trabaja como cronista de viajes y fotógrafa en Río de Janeiro. Conocida por su blog en el diario La Nación “Me Rio de Janeiro” se ha convertido en la argentina más carioca de Brasil, relatando historias cotidianas de cada lugar que visita y retratando los hermosos rincones de un país mágico. Además colaboró para distintos medios como la Revista Lugares, La Nación, Revista El Gourmet, Noticias (Argentina), In (Chile), Time Out (UK), Eigenhuis & Interiors (Holanda), About.com y Hand Eye (Estados Unidos), entre otros.


La cámara fotográfica es una extensión de su brazo, a cada lugar donde va, Ana Schlimovich lleva su Canon 7D para captar esa instantánea que será el titular de algún artículo dentro de su blog “Me Rio de Janeiro”; un diario online lleno de vida, historias y lugares desconocidos. Río de Janeiro se ha convertido en su hogar, y el portugués en su segundo idioma. 

Porteña de raíces paranaenses, ¿qué te une a Paraná?
Mi papá es paranaense y mi mamá porteña, se casaron en Buenos Aires, tuvieron a mi hermano, y después de cuatro años nací yo. Al cumplir un año y medio nos mudamos a Paraná, donde viví hasta terminar el secundario en la escuela Normal. Me siento paranaense, allí tuve mis primeros amigos, se moldeó mi personalidad, mi gusto por la naturaleza y el vicio al mate.

En 2007, tu vida tomó un cambio radical y decidiste emigrar a Brasil.
Dos años antes, en 2005, había empezado a trabajar como fotógrafa para la Embajada de Brasil, acompañando a los periodistas durante los viajes de prensa al país vecino. Retrataba los lugares y esas fotos eran las que salían publicadas en los principales diarios y revistas del país, ilustrando las notas. Así recorrí gran parte del territorio brasileño, que es gigante. En un momento viajaba tanto que en vez de volver a Argentina, entre viaje y viaje, me quedaba en Río, donde tenía amigos. Y dos años después, en 2007, la guía inglesa “Time Out” me contrató para hacer la fotografía de la primera edición sobre la ciudad. Estuve tres meses trabajando y viviendo en Río, y cada día, uno tras otro, era completamente feliz, así que en ese año, decidí quedarme a vivir acá. 

MATO GROSSO
¿Qué te apasionó de Río de Janeiro?
Río era la ciudad de mis sueños, lo urbano y la naturaleza juntos e integrados. En ese entonces, vivía en Buenos Aires y sufría la falta de costa. Buenos Aires le da la espalda al río -aunque sea el más ancho del mundo-, en cambio Paraná es un balcón de frente, le rinde homenaje permanentemente. Paraná te marca en ese sentido, el agua es fundamental. Al final de esos tres meses, viviendo y trabajando allá, decidí mudarme definitivamente. En ese momento, tenía 32 años y pensaba que si no lo hacía en aquel entonces, no lo iba a hacer más. Y no quería llegar a los 60 y decir, “yo podría haber…” , prefiero arrepentirme de lo que hice, que de lo que no hice. Así que volví a Buenos Aires, dejé casa, trabajo y novio, y en junio de 2007 me mudé a Río, donde he vivo hasta ahora. 



¿Cómo llegaste a ser cronista de viajes y fotógrafa?


HERMANAS JAISALMER, INDIA
Estudié publicidad y trabajé varios años como redactora en agencias. Lo que ganaba me lo gastaba en viajes: California, Tailandia, Ecuador. Hasta que empecé a escribir sobre esos viajes y ofrecer las notas a distintos medios. La primera nota salió publicada en Marcopolo, la revista de Asatej -una agencia de viajes que ahora se llama Al Mundo-, después publiqué en Lugares, en la sección Cuento Mi Viaje, y un día me llamaron de esa revista para viajar a los Esteros del Iberá, esa fue mi nota de prueba, y por suerte la pasé. Cuando algo te gusta mucho es probable que lo hagas bien. Eso fue en 2001. Por esa época, empecé a estudiar fotografía, más que nada para tener un registro decente de lugares a los que tal vez no volvería, y me terminé apasionando por esta actividad. La cámara es la mejor compañera de viajes, te abre puertas a situaciones y encuentros que no serían posibles si no tuvieras la excusa de la foto, al menos a mí me pasó así. Tres años más tarde, la Embajada de Brasil vio unas fotos de Belém y Manaos que publiqué en la revista Lugares y me ofrecieron ser la fotógrafa de los viajes de prensa. Me acuerdo que les dije, "pero yo no soy fotógrafa", y me contestaron "bueno, parece que sí". Fue la fotografía la que me introdujo a Brasil, y especialmente a Río, así que sólo tengo gratitud hacia ella. También trabajo como fotógrafa en el Circo Voador, el Luna Park brasileño. Una experiencia increíble que me permitió conocer y registrar músicos como Caetano, Gilberto Gil, Céu, Adriana Calcanhotto, Otto, Nação Zumbi. La forma en que el Circo Voador me abrió las puertas es algo que todavía me sorprende, no creo que algo así me hubiera sucedido en Argentina. Además durante tres años hice el sitio Enbrasil.about.com, una web norteamericana de contenidos, donde pude volcar muchísima información sobre este vasto país.


LA GUARIJA, COLOMBIA


¿Hablás portugués? 
Cuando terminé la escuela secundaria en el Colegio Normal, me fui un año a Israel, ahí conocí muchos brasileños y me hice muy amiga de una carioca -que hoy vive en La Plata-. Con ella aprendí bastante, y cada vez que iba a Brasil ponía en práctica lo aprendido. Después tuve que empezar a escribir en portugués, mails para Time Out y Rio no Mapa, y aunque al principio salía un portuñol raro, lograba comunicarme. Como me gusta escribir, intento hacerlo bien, sin errores, así que me puse las pilas. La música me ayudó bastante y ni hablar la lectura. Aparte el portugués me fascina, la pronunciación, la forma en que hay que poner la boca para hablarlo, es muy sensual y tiene una sonoridad hermosa. Lo más loco fue que me puse a escribir poesía en portugués. Publiqué hasta un librito de poemas. Fue una de esas coincidencias absolutas. Justo empezó un curso de poesía en una biblioteca a tres cuadras de mi casa con el poeta Chacal, un genio local, y andaba deprimida por una historia de amor pasional carioca que me consumió por completo. Transformé las penurias en poemas y resurgí de las cenizas, por eso el librito se llama “Anafenix”.

Contános cómo es tu día a día 
Tengo una vida muy poco rutinaria porque viajo bastante. Pero cuando estoy en Río, trato de aprovechar al máximo lo que me ofrece esta ciudad. Voy a la playa, salgo a correr por la arena, voy a todos lados en bicicleta -acá hay muy buenas bicisendas que contornean toda la costa-. Me encuentro con mis amigos, brasileños y extranjeros; e intento recuperar el ritmo de la altinha, un deporte colaborativo que se practica en ronda y consiste en pasarse la pelota -de fútbol, pero un modelo especial más liviano- con todas las partes del cuerpo excepto las manos. Aprendí en 2009, es muy estético y se juega en la orilla del mar, así que el escenario es inmejorable y es un ejercicio físico súper completo. Al principio jugaban pocas mujeres, pero cada día son más las que lo practican. Quien visite Río seguro verá las ruedas de altinha en la playa. También me gusta visitar lugares nuevos o volver a los que hace mucho que no voy para buscar historias para el blog. Puede ser un bar francés que abrió en Ipanema o una fiesta colombiana en la cima de una favela. También paso mucho tiempo en la computadora, escribiendo y editando fotos y videos. Hay veces que no salgo de casa por tres días seguidos. Viajar también cansa y da ganas de quedarse adentro.

Con Seu Jorge_Circo Voador
Rio no Mapa, fue un proyecto propio, ¿de qué se trató?
Al año de vivir acá, entraron a mi casa y me robaron la computadora, que era bastante cara -sí, no todo es maravilloso en la capital carioca-. Fue un golpe muy duro pero que sirvió de motor para poner en práctica un proyecto propio que tenía en mente y siempre dejaba para después: Rio no Mapa (Río en el mapa). Es el primer mapa con estilo de Río de Janeiro; consistía en un mapa con fotos y direcciones de las tiendas, atelieres, bares, restaurantes, de cada barrio. Hicimos tres ediciones de Ipanema y Leblon y una de Jardim Botânico. En esta ciudad, hay un montón de gente talentosa que hace cosas increíbles, pero si uno no conoce, ni se entera de esa movida y es ahí donde entró en juego “el mapa” porque ayudó mucho a los nuevos diseñadores y artistas independientes, hoy varios de ellos se han hecho famosos.


Nombramos tus cinco lugares de Brasil.
Es difícil elegir porque ese ranking cambia todo el tiempo. Pero los que se me vienen a la cabeza ahora son: 
1) Recorrer el Amazonas en barco. 
2) Hacer trekking por la Chapada Diamantina, en el corazón de Bahía. 
3) Ver la luna salir del mar en una islita diminuta que se llama Boipeba, también en Bahía. 
4) Los atardeceres en la playa de Ipanema, en Río. 
5) Pasar un día con los chicos de Castelhanos, una aldea de pescadores que hay en Ilhabela.


¿Qué lugares escondidos, de esos que no figuran en las guías de turismo, debiéramos conocer de Río de Janeiro?
El Instituto Moreira Salles, en Gâvea, con muestras fotográficas espectaculares, en plena selva. La roda de samba que se hace todos los domingos a las 11 de la mañana en la Praça São Salvador. Ir a Prainha, una playa rodeada de naturaleza que está pasando Recreio. Comer açaí, un fruto del Amazonas color bordó, muy nutritivo, que se come como un frozen o una mousse; el mejor es el de Tacacá do Norte, un bolichito que está en el barrio de Flamengo, porque traen el açaí puro de Belém do Pará. Ver algún recital de música en el Circo Vodor y conocer cómo es la noche en el barrio de Lapa. Subir al Parque das Ruinas, en Santa Teresa, que tiene una vista increíble; pasear por el Parque Lage, a los pies del Corcovado; visitar las ferias de frutas y verduras barriales, hay una diferente cada mañana; y caminar por el barrio de Urca. 


BLACK SUNGAS
Contános qué tipo de artículos podemos encontrar en tu blog “Me Rio de Janeiro”? 
En diciembre de 2012 comencé con ese blog que amo. Allí me permito hablar en primera persona y contar lo que se me ocurra, desde historias cotidianas hasta datos útiles sobre viajes, lugares, comidas, playas. Como viajo bastante, también incluyo crónicas de otros lugares, hay una en particular que habla sobre Paraná. 
Los últimos lugares que visité fueron: Madrid, Barcelona (España), Tel Aviv (Israel), El Pacífico Colombiano, Ilhabela (Brasil) y como me encanta mi trabajo, aunque vaya a un lugar por mi cuenta, siempre termino produciendo material para alguna nota. Es un blog, destinado a todos aquellos que les guste viajar, o simplemente conocer otros destinos y leer sobre sus particularidades. 



LOS PADRES DE ANA
Después de recorrer el mundo, ¿qué te atrae de Paraná?
Paraná es bellísima. Tiene la suerte de estar ubicada sobre lomadas onduladas, de cara a ese río lleno de islotes que cambia todo el tiempo. La naturaleza está muy integrada a la ciudad, los lapachos florecidos de la Avenida Rivadavia son únicos, el Parque Urquiza, la posibilidad de escaparse a playas y arroyos que están a 30 kilómetros de la capital, eso es una bendición. La siesta, el ritmo tranquilo, edificios como la Catedral o la propia Escuela Normal. Poder ir caminando a todos lados, saludar por la calle a gente que no veo hace 15 años, como si nos hubiéramos visto ayer. ¡La comida increíble! Los pescados a la parrilla, las tortas negras, el tereré y la cantidad de gente linda que hay, los argentinos son lindos, pero los paranaenses son hermosos.






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eloisa patat

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