Moda, arte y fútbol




Nota de tapa

Carla Pereyra





La modelo paranaense Carla Pereyra lleva casi una década ligada a España, pero su noviazgo con el entrenador Diego Simeone la ha puesto nuevamente en el punto de mira de la prensa española. Ella en un discreto segundo plano y alejada de las pasarelas, desarrolla una exitosa carrera vinculada al arte contemporáneo. Imagen de la diseñadora Chloé Lompart y dealer de arte para coleccionistas extranjeros, con tan solo 28 años es una mujer guapa, inteligente, con las ideas muy claras y un corazón contento. 


Carla Pereyra nació en Paraná pero con tan solo 16 años dejó la ciudad para cumplir unos de sus sueños, convertirse en modelo.  Su primer gran paso fue Milán, y desde ese momento su carrera tomó un gran impulso. Se mudó a España, y allí saltó a la fama tras su aparición en uno de los realities más importantes del país “Supervivientes”. Debido a la gran exposición tras su participación en el reality de la Cadena Telecinco y tras posar para la famosa revista Interviú decidió tomarse un tiempo de reflexión y se mudó a Nueva York donde descubrió el apasionante mundo del arte. En la actualidad, reside en Madrid, lleva más de un año conviviendo con el DT del momento, Diego “Cholo” Siomeone y se encuentra más feliz que nunca. 


Comenzaste como modelo en Buenos Aires y a los 17 años dejaste Argentina, directo a Milán dando un importante salto en tu carrera profesional. Contános sobre tus comienzos. 
Empecé en Buenos Aires trabajando para la agencia Multitalent. Ahí estuve un par de meses, participé en los clásicos desfiles de Punta del Este como el que organiza Giordano o la Revista Gente. Luego una amiga y colega que ya estaba trabajando en Italia me facilitó el contacto con la agencia, y cuando surgió esa posibilidad, no lo pensé y me lancé a la aventura. Si bien ya había podido trabajar tanto en las pasarelas nacionales de mayor exposición y en las más importantes del verano de Punta del Este (Uruguay, creo que Italia fue el gran punta pie para trabajar como modelo profesional.

¿Cómo fue llegar a Milán y codearte con las mejores modelos del mundo?
Ahí me encontré con las mejores, fue como salir a jugar contra el Real Madrid. Era joven, y siempre preferí pecar de no hablar y de no hacer, que de hacer mucho cuando no conocés el entorno. Era muy callada, miraba todo a mi alrededor, escuchaba, trataba de aprender de cada situación y de cada trabajo, practicaba en casa y hacía todos los desfiles que me proponían. No fue una época de elegir los trabajos, todo lo contrario, yo estaba ahí para aprender, para empezar una carrera con hambre de crecer y sobre todo porque disfrutaba muchísimo lo que hacía, en ese entonces, era un mundo nuevo con cada diseñador con el que trabajaba.

¿Hubo algún trabajo que te haya catapultado hasta lograr lo que sos hoy como modelo?
En realidad no. Todo se fue dando de manera natural siendo parte de un proceso evolutivo. Si te hablo desde el punto de vista de la moda, me fue muy bien porque aprendí muchísimo sobre esta profesión, pero no fue hasta que me vine a España donde aumentó mi exposición mediática. Si puedo decirte que desfilar para maestros como Alberta Ferretti o Max Mara fue un placer, sus prendas son espectaculares y claro está que trabajar con ellos es aumentar la exigencia al máximo. 

¿Hablabas italiano?
Lo aprendí allá. Me resultó sencillo, tanto mi booker como algunas de mis compañeras hablamos en español, pero al vivir ahí, estar 24 horas rodeada del idioma y la misma necesidad de comunicarte aunque sea para ir a comprar pan, hicieron que el aprendizaje fuera mucho más rápido.

Luego dejás Italia, y te radicás en Madrid. Fuiste pareja de uno de los bailarines más importantes del país, Joaquín Cortés, te invitaron a participar del famoso reality “Supervivientes”, y tras tu salida del programa, fuiste tapa de la Revista Interviú. En poco tiempo, te convertiste en una modelo codiciada y requerida por distintas pasarelas,  diseñadores, y claro está, por los paparazzi ¿Cómo fue esa época?
A veces me preguntan si me arrepiento sobre esa época, y la verdad creo que uno va haciendo las cosas como cree que las debe hacer en el momento que está transitando. Fue una exposición bastante fuerte, tanto haber salido con Joaquín como ser parte de un reality en primetime, visto por millones de españoles en una de las cadenas de televisión más importantes del país. Recuerdo que una tarde iba caminando por Madrid con mi madre y de repente se me acercaron un montón de niños gritando mi nombre, no entendía nada, fue rarísimo, o el hecho de ir a un bar y que la gente me reconociera; no me sentía identificada con ese tipo de exposición que generó el programa de televisión, así que cuando terminó el contrato con la cadena de TV, decidí tomarme un tiempo para ver si quería seguir por ese camino o qué hacer. Y creo que el sólo hecho de plantearme eso, hizo darme cuenta que realmente esa fama o los trabajos que me proponían no me generaban felicidad, por lo que decidí alejarme un poco de todo. 

Así fue como estacionaste tu carrera de modelo, dándole lugar a tu vena artística en Londres y luego en Nueva York. 
Sí, me fui a Londres a estudiar arte por seis meses. En realidad comencé a pintar y tomé un curso. Nueva York surgió por mis ganas de seguir aprendiendo sobre arte, a relacionarme con ese mundo y sus artistas. Es una profesión que me genera cosas, me apasiona tanto como a otros el fútbol. Y me fui a trabajar en una galería de arte y estuve casi dos años. Es una ciudad muy competitiva en cualquier rubro, hagas lo que hagas las horas de trabajo son súper exigentes, tenés que dar todo lo mejor porque detrás de tuyo hay alguien esperando tu puesto. Ahí aprendí de arte, a manejarme con los artistas, el proceso de creación de una exposición, conocí un poco cómo funciona el mercado del arte, que es un negocio que mueve millones, maneja muchos intereses, y sobre todo considero que es una rama le da a la humanidad un gran aporte a nivel cultural. 

¿Cómo eran tus días?
Mientras trabajaba, a la vez, estudiaba inglés porque si bien cuando llegué podía comunicarme con lo que ya sabía, no tenía un nivel de lenguaje profesional. Luego al finalizar el curso de idioma, estudié otro de arte. Fue una experiencia muy dura, pero increíble, y al terminar el 2013 sentía que mi proceso de aprendizaje había concluido y me hacía ilusión volver a España, que es mi segundo hogar. Extrañaba mis afectos, porque si bien en Nueva York estás y conocés mucha gente, al final del día estas sola, cada uno vive en su pequeña burbuja y persigue sus propios intereses. Acá tengo mis afectos, mis amigos que son mi segunda familia. Además compartir el mismo lenguaje te acerca más a las personas. 



Ya de vuelta en Madrid, te contratan como la imagen de Chloé Lombart, una diseñadora de muebles que se está abriendo paso en el amplio mercado español, ¿qué haces exactamente para ella?
Todo surge a raíz que mi socia comienza a trabajar con Chloé, a diseñar los muebles y el estilismo de hoteles, y casas. En España, es usual utilizar la imagen de modelos o famosos para que representen determinada firma, y así es como empezamos a trabajar juntas. Además trato de interiorizarme en el proceso de creación del mobiliario, de la elección de los colores, las telas, porque va un poco de la mano con el arte y la pintura. 

Trabajás como dealer de arte, buscando piezas y comprando para distintos inversores y coleccionistas, ¿sacás tiempo para continuar pintando? 
Sí claro. Pinto a diario, tomo clases y sueño con que algún día tendré mi propia exposición.  Siempre sueño y tengo objetivos, unos más locos que otros, pero trabajo para que cada cosa se cumpla. 

¿Algún proyecto a futuro del que nos puedas contar? Sabemos que recientemente abriste un local de estética en Chueca, uno de los barrios más chic de Madrid.
Lo abrimos hace poco, todavía no está oficialmente inaugurado. Proyectos, tengo cientos, vivo soñando. Creo que la vida se basa en tener continuamente proyectos y lucho por ellos, es lo que me alimenta. No creo en la suerte, sino en el trabajo que dedica cada uno para conseguir lo que se propone, el azar puede acompañarte, pero sin metas o sin sacrificio no se consigue nada. Hoy puedo decir que estoy donde estoy, porque me lo busqué. 
Llevo más de una década fuera de Paraná, he vivido en distintos países, de pequeña soñé con ser modelo y busqué la forma de concretar ese sueño. Luego me interesé por el arte y ahí estuve trabajando día tras día, soy realista que la suerte me ha dado empujoncitos, pero no ha sido lo más importante, creo que el trabajo y la constancia me llevaron hasta donde estoy hoy parada. 


El corazón

Recientemente cumpliste tu primer aniversario de pareja con el ex futbolista y actual DT del Atlético de Madrid, Diego “Cholo” Siomeone, ¿Cómo se conocieron?
Nos conocimos un día cualquiera en un restaurante. Estaba cenando con una amiga y Diego estaba en otra mesa con un amigo. Durante la noche voy hasta el baño y al salir, lo veo que estaba hablando por teléfono, cuando volvía a la mesa, lo felicité por el campeonato y su gran temporada y él me dijo que realmente no estaba hablando, que me estaba esperando. Luego nos dimos los teléfonos pero no pasó nada más. 

 


¿Cómo surgió el amor?
Carla, una hincha más del
Atlético de Madrid
Desde la primera cita, hablamos el mismo idioma, no me refiero al español, sino hablo de que nos reíamos por las mismas cosas, que compartimos los mismos valores, nos dimos cuenta que tenemos un criterio parecido sobre las personas, sobre los que nos motiva y de la vida en general. Fue mágico el poder encontrarnos en una ciudad tan grande, con millones de personas como Madrid. Recuerdo que la primera vez que nos vimos y hablamos cara a cara, seriamente, estuvimos cinco horas, y en la segunda cita, no nos habíamos dado ni un beso y volvimos a pasar el día simplemente charlando de nuestras vidas, cómo crecimos, de lo que nos llevó hasta donde estamos hoy, riéndonos de lo mismo y eso para fue súper importante. Creo que en la pareja, el reírse, el acompañarse, es fundamental. Me enamoró el sentir que a Diego puedo contarle todo y saber que me entenderá, nunca ha tenido una mala cara o un no por respuesta, siempre me acompaña. Somos compañeros a la hora de tomar decisiones, y la verdad que priorizo eso de alguien, que me escuche, que sea mi confidente. 






A lo largo de todo este año en pareja, te ha tocado compartir con él, momentos espectaculares como salir campeones de Liga, y no tanto, como perder en la final de la Champions. Pero sobre todo tuviste una experiencia única al poder visitar al Papa Francisco en Roma ¿Sos consciente que intercambiar aunque sea unos segundos con el líder de los católicos, es una vivencia que millones de personas soñarían con tener?
Desde el día que supe que íbamos a conocerlo, hasta que estuve en el Vaticano pensé en millones de cosas para decirle, y me imaginaba ese momento. Pero en el instante que lo tuve en frente, tenía tanta energía que me convertí en un bloque de hielo y no me salían las palabras. La energía que tiene Francisco, más allá de que sea Papa o no, era algo superior, positiva; su sonrisa fue constante, es un alma buena y la verdad que lo vivimos de una manera emocionante. Si bien yo ya había estado en el Vaticano de visita, con mi mamá, en esta oportunidad todo se volvió mágico, todo respiraba afecto, era un momento donde teníamos el amor a flor de piel, pero hablo del amor como un sentimiento hacia las personas, las cosas, te volvés sensible con todo. A lo largo de estos años, he conocido mucha gente famosa, con puestos laborales importantísimos, y no depende ni de la fama ni del cargo que se ocupe, es lo que personas como él representan y transmiten a los demás. Todos debiéramos tener la posibilidad de compartir una experiencia con la persona a la que admiremos, no desde la frivolidad, sino desde lo que ha hecho como ser humano. Fue una de las mejores experiencias de mi vida, le di un abrazo y creo que me cargué de energía para mucho tiempo.





Hace poco cumpliste 28 años, has vivido en distintos países, trabajado como modelo, en la televisión, relacionada con el arte. Sos una mujer polifacética, ¿cumpliste ya tu sueño?
Vivo soñando, sí que cuando era chica quería ser modelo y lo logré, cuando me propuse trabajar en el arte, encontré mi hueco, pero sigo soñando. Creo que la vida está llena de sueños e ilusiones, y que el día que deje de soñar no sé qué será de mí. Sigo trabajando en la compra y venta de piezas de arte para distintos coleccionistas pero ahora estoy dedicando tiempo a la pintura, continuo empapándome de arte y sus estilos, me gusta el contemporáneo y quien te dice algún día pueda vender un cuadro o tener mi propia exposición. 


Carla junto a la actual reina
de España, Leticia
Durante la última semana de febrero, se llevó a cabo una nueva edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo -  ARCO MADRID 2015, con gran presencia de artistas latinoamericanos ¿Qué opinión tenés sobre el arte contemporáneo argentino?
Este año vi una clara mejora en la exposición, mayor organización, había participantes de distintos países, que al final ese es el objetivo de ARCO: reunir en un mismo lugar a distintos agentes del mercado del arte, sean artistas, directores de museos y colecciones, críticos, historiadores, compradores, dealers, etc.  Vi cosas interesantes, pero nada espectacular. En mi opinión, hay un artista argentino que me gusta mucho, León Ferrari y también Rogelio Polesello. El arte argentino es muy creativo, tenemos una cabeza que nos puede llevar a crear cosas fantásticas o nos puede tirar para el mal. Somos capaces de creernos con el potencial necesario para sacar al mejor artista que llevamos dentro. 

¿Crees que la falta de recursos o facilidades con las que sí cuentan los artistas europeos, nos hace ser más creativos?
En realidad, creo que se debe más a la mezcla de culturas y etnias que tenemos en Argentina, no hay nadie que no tenga un abuelo italiano o un tío español o alemán. Somos parte de un mix cultural que se conjuga en el carácter, nos hace jodidos como los tanos, duros como los alemanes, o apasionados como los italianos y eso de alguna forma nos ha ayudado a destacarnos. Considero, también, que la falta de recursos incide sobre el trabajo y la personalidad de las personas y aumenta su creatividad, pero sobre todo soy de las que piensan que cuando uno desea hacer algo, lo hace. Hoy Internet es una herramienta fantástica en la que podemos investigar y aprender sobre cualquier cosa sin la necesidad de viajar. 


La Familia


Carla junto a su familia


Tu familia sigue viviendo en Paraná. Contános sobre ellos.
Todos los integrantes de mi familia me han apoyado a lo largo de todos estos años. Creo que mi abuela es la que más se alegra al poder verme en la tele o seguir mi carrera en Internet. Ellos siempre lo tomaron muy natural, nunca perdieron el norte y siempre mantuvieron los pies sobre la tierra, me acompañaron desde donde podían, sea en la distancia o acá cada vez que podían viajar a visitarme. Agradezco que hayan compartido mi crecimiento de una forma terrenal, como padres, consejeros, de hecho hablo con mi mamá dos veces por día y el resto nos enviamos mensajes de texto. El mantener una comunicación fluida con ellos, es lo que me permite tener los pies sobre la tierra y que todo lo que adorna esta vida no me maree. Es muy importante no olvidarse de donde venís pero sobre todo a dónde querés llegar. 

















eloisa patat

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