Volviendo a Brasil



Historias de orilla a orilla


Natalia Allocco





Natalia Allocco, es la más pequeña de tres hermanos. Su padre, Jorge, es un cardiólogo oriundo de San Francisco (Córdoba) y su madre, Janete, es brasileña, ambos vecinos de nuestra ciudad de Paraná desde hace ya muchos años. Natalia se graduó en la carrera de medicina en 2012, en la Universidad Nacional de Rosario (sede de Santa Fé), y al poco tiempo, le surgió la posibilidad de volver a la tierra de su madre, San Pablo, donde fue elegida por el programa “Mais médicos para o Brasil”, para realizar su residencia en ese país.


Con su abuela materna
¿Cómo surge el viaje a Brasil?
Me fui a Brasil en agosto de 2013, estaba haciendo la residencia de medicina general en Paraná pero renuncié cuando surgió la posibilidad de participar del programa llamado “Mais médicos para o Brasil”, que lanzó el gobierno brasileño para incorporar médicos extranjeros para trabajar y hacer postgrados en medicina de familia. Así que estoy cumpliendo unos de mis sueños de la infancia, vivir en este país, donde además tengo gran parte de mi familia materna.

Estás viviendo en San Pablo, ¿cómo es tu día a día?
Así es, San Pablo, es la ciudad que me tocó y tuve suerte porque además es donde vive la familia de mi madre. Trabajo en un centro de salud pública en Taipas, un barrio de la periferia de San Pablo. De 8  a 17 horas, no hago guardias porque el programa al ser de atención básica, no las tiene. Vivo con mi pareja, que es un médico venezolano que conocí a través de este programa. 

¿Qué duración tiene el programa al cual estás adherida?
Tengo un contrato de tres años, pero ahora revalidé mi titulación, lo que me permite trabajar indefinidamente, además de hacer la especialidad en medicina estética, que es lo que me interesa.

¿Cómo accediste a este programa?
Accedí vía Internet, ingresé al programa como médica argentina. Durante la selección hubo diferentes fases; en la primera fase fueron convocados los médicos brasileros que estudiaron en Brasil y luego los médicos brasileros que estudiaron en el exterior, quienes tenían prioridad a la hora de elegir en qué ciudad trabajar, y en último fuimos convocados los profesionales extranjeros. Tuvimos un mes de curso, en lo que nos enseñaron portugués (idioma que ya manejaba gracias a mi madre), sobre el sistema de salud y de medicina general, y al finalizar con la preparación nos tomaron un examen. 

Compañeras de trabajo


¿En qué consistió la evaluación?
El examen que me tomaron, fue de un caso clínico: un actor se hacía pasar como un paciente, que en mi caso, era hipertenso y diabético. Tenía que dar con el diagnostico, tratarlo y darle orientaciones de medidas higiénico-dietéticas; en la misma sala estaba presente el evaluador. 

¿Qué requisitos se exigían a priori?
Había varios, entre los principales: ser médico de un país en el que la cantidad de profesionales médicos sea mayor al de Brasil (1.8 cada 100 mil habitantes), tener matricula habilitada, y por supuesto todos los papeles y documentos aprobados por los ministerios tanto del interior como del exterior.

Junto a su pareja
¿Cómo funciona la salud pública en Brasil? 
Aquí se trabaja con el “SUS”, Sistema Único de Salud, el cual está organizado en diferentes niveles de salud: atención primaria y atención especializada. 
El centro de salud donde trabajo pertenece a la atención primaria o básica, y está formado por distintos equipos, cada uno integrado por un médico, un enfermero, dos auxiliares de enfermería y seis agentes comunitarios de salud; en total tenemos a cargo cuatro mil personas y todos hacemos visitas domiciliares. En particular, paso consulta días estipulados, y el resto de días hacemos grupos de prevención para hipertensos, diabéticos, embarazadas, etc. Además contamos con un equipo interdisciplinario de apoyo a la salud de la familia, conformado por un nutricionista, psicólogo, terapista ocupacional, asistente social, fonoaudiólogo, pediatra y un ginecólogo. También formamos parte del programa PSE - “Programa de saude na escola”; el Estado nos indica una escuela, y realizamos las medidas antropométricas de los alumnos; una vez por mes, tenemos reuniones con los encargados y discutimos los casos más frecuentes. A raíz de eso, damos charlas, en general, sobre educación sexual, adicciones, estilo de vida saludable, etc. Y algunos sábados, llevamos a cabo las campañas de vacunas tanto en las escuelas, como en el centro de salud. 

¿Qué beneficios te aportó trabajar en Brasil?
La medicina aquí está mejor remunerada que en Argentina, y la posibilidad que me dieron de estudiar en una universidad pública, la UNIFESP - Universidad Federal de São Paulo, para completar un postgrado en medicina familiar el año pasado, significó muchísimo.

¿Cuál ha sido la campaña de salud que más éxito ha tenido?
Durante el 2014, sin duda, la campaña sobre el examen del Papanicolaou, fue la más exitosa. Se llevó a cabo durante los sábados, por lo que las mujeres trabajadoras, sin tiempo durante los días hábiles para acceder a realizárselo, asistieron de forma contundente.  
Y de los grupos de prevención que tenemos, el que mejor funciona es el grupo para hipertensos y diabéticos, porque en mi área la mayor población es de ancianos, y lo más gratificante es el agradecimiento de las personas y su cariño.

Tu mamá estará muy feliz.
Mi mamá está muy contenta que trabaje acá, a pesar de la distancia, porque de esta manera tiene otro motivo más para volver seguido a su país. 

Junto a sus padres y hermanos


En tu familia, tu padre y tu hermano mayor son médicos, ¿han tenido ellos cierta influencia para que continúes tu profesión en la medicina?
Ninguno de los dos influyó en mi elección sobre estudiar medicina, creo que es una carrera demasiado amplia como para no hacerla por vocación. Mi padre es cardiólogo y mi hermano oftalmólogo. Y por el contrario, a mí me gusta la medicina estética. Este año, tengo pensado comenzar con la especialización, aunque tengo contrato con el programa hasta 2016, más la posibilidad de renovar por otros tres años.  








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