Una entrerriana en tierras inglesas



Historias de orilla a orilla


Jorgelina Ramos





Jorgelina Ramos, es de Concepción del Uruguay y tiene 31 años. Se graduó como bioingeniera en la Facultad de Oro Verde en 2012 y motivada por experimentar el mundo decidió aplicar a distintas becas fuera del país, consiguiendo hacerse acreedora de la Beca “Move-Age” para realizar su doctorado en mecanismos que subyacen a los cambios relacionados con la edad en las propiedades contráctiles del músculo, dentro del grupo de investigación “Función motora cognitiva” de la Universidad Metropolitana de Manchester, Inglaterra.


¿Por qué querías estudiar fuera?
Antes de terminar la carrera, ya había decidido que no quería quedarme en Argentina. Todo indicaba que las mayores chances de inserción laboral estaban solamente en Buenos Aires y el tipo de ofertas disponibles no me interesaban. Además quería transitar por el desafío de dejar mi gran tesoro, que son mis afectos, para experimentar la vida en el exterior, lejos y sola. Chocarme con otro continente, otro idioma, otras costumbres, otra gente. Siempre teniendo en cuenta que no sería un problema la distancia, sino un desafío. Por lo que unos meses antes de graduarme empecé a buscar becas de doctorado en áreas que me interesaban, retomé el inglés intensivamente y en 4 meses me preparé y rendí un examen internacional. Ya tenía aprobado uno en alemán, así que con eso esperaba tener más chances de conseguir alguna beca en Europa.

¿Cómo surgió la posibilidad de Inglaterra?
Al principio no sabía cómo empezar a buscar. Un amigo que había aplicado me pasó un enlace donde se nucleaban la mayoría de becas, sino todas, a nivel mundial en distintas áreas, así que ahí me fijaba todos los días a ver qué había. Por otro lado, buscaba en internet temas más específicos de mi interés para estudiar y así fue como encontré un laboratorio en Bélgica al cual le escribí comentándole mis deseos de estudiar fuera. El director del laboratorio, me respondió, me hizo un par de preguntas y me sugirió un programa de becas donde ellos tenían un proyecto relacionado con lo que andaba buscando. Cuando apliqué al programa, tenía la posibilidad de elegir entre dos de los nueve proyectos concernientes a cómo la vejez afecta la movilidad de las personas, escogí el de Bélgica de "titular" y otro proyecto en Inglaterra de "suplente". 

¿Cuándo te enteraste que habías sido elegida?
Todo esto sucedió a mediados de febrero de 2012, la noche antes de viajar con mis padres a Brasil de vacaciones, revisé el correo y el director del proyecto en Inglaterra se contactó conmigo para informarme que había pasado a la segunda fase, si todavía seguida interesada. Esos días de vacaciones, los pasé yendo y viniendo de la playa a un locutorio para revisar el correo, responder a los requisitos que me iban enviando desde Manchester. Entre otras cosas, tenía que dar mi opinión sobre artículos que me enviaban y además tuve que escribir acerca de lo que sabía sobre la actividad del calcio en los músculos, con la presión de hacer todo lo mejor posible para que me eligieran. Después de un par de meses de evaluación y selección de candidatos, fui una de las seleccionadas y ahí arrancó la odisea de la burocracia y papeles que duró meses, horas interminables en emails, en espera, en paciencia y a fines de enero de 2013, tomé el avión a mi nueva vida en Inglaterra.

Exactamente, ¿en qué se basa tu investigación y cómo desarrollas tu trabajo diario?
Mi investigación está basada en estudiar las propiedades contráctiles de células musculares, también llamadas fibras musculares simples, de roedores y cómo estas propiedades son afectadas por la edad, como así también por la presencia de distintos iones (calcio, fosfato, etc). Para esto comparo fibras de distinta edad y las someto a contracción y estiramiento y analizo cómo varía la fuerza y velocidad de contracción o estiramiento en las mismas. Como el tipo de trabajo que realizo es puramente de investigación, puedo disponer del tiempo como quiera, nadie controla a qué hora vas a trabajar o a qué hora terminás, ni si vas los fines de semana a laburar, como muchas veces hago. Como se trabaja por objetivos, depende de uno el tiempo que le dedique a cada actividad. Además en el laboratorio las cosas siempre pueden salir bien o mal y lo que ocurre generalmente es que te demanden más tiempo del planeado. Lo bueno de venir de un lugar donde todo nos cuesta más, me ha dado la facilidad de adaptarme a que las cosas no salgan, a que si el equipo no funciona trato de encontrarle la vuelta para arreglarlo o improviso alguna solución a corto plazo. Los ingleses al tener la comodidad de conseguir o reemplazar lo que haga falta, no se preocupan si algo deja de funcionar, seguramente ya vendrá el encargado a arreglarlo; eso a mí no me convence mucho así que meto mano siempre que puedo.



¿Cómo es Manchester?
Mánchester tiene de todo, le dicen la Barcelona de Inglaterra por la riqueza cultural que tiene, aunque a veces la gente que vive acá no aprovecha. Para mí es la ciudad naranja, los edificios son en su mayoría de ladrillo visto y está lleno de viejas fábricas, galpones, y depósitos de cuando estalló a nivel mundial la Revolución Industrial. Es de por si una ciudad cosmopolita, supe de un estudio que reveló que es la ciudad del oeste europeo -sino del mundo- más densa y diversa lingüísticamente hablando donde conviven alrededor de 200 idiomas distintos, aparte del inglés mancuniano cuyo slang es imposible de aprender salvo que vivas acá, además de tener un acento bastante complicado para el oído acostumbrado a un inglés americano o londinense.

¿Cómo fue la adaptación a una sociedad tan distinta a la nuestra?
Mi adaptación a la vida mancuniana fue rápida. Es fácil adaptarse a una sociedad donde todo funciona, donde cada uno hace lo que tiene que hacer, sin molestar al de al lado, sin querer sacar ventaja, sin estresarse y sin presiones. La verdad venía con un concepto bastante distinto de los ingleses que con el tiempo se fue derrumbando. Son, por lejos, la sociedad que más respeta, de las que conozco. Son muy amables y serviciales y para nada estrictos. Una anécdota que me gusta contar es que una vez volvíamos del supermercado con Milos (mi pareja) en bici y durante el trayecto se me pinchó la rueda. Dos chicas que venían detrás nuestro pararon a preguntarnos si estábamos bien, me prestaron su inflador para que tratara de inflar la rueda y seguir un poco más, pero fue en vano. Lo que no fue en vano, fue entender que la gente acá tiene otra educación, esa que lamentablemente se está perdiendo en Argentina. 

¿Y el clima?
A eso si me costó adaptarme, sobre todo a la falta de sol pero también a la falta de cosas ricas de Argentina y de nuestras costumbres. Me cuesta entender cómo viven sin dulce de leche, sin empanadas, sin facturas, mate, buena carne y sin embargo están muy influenciados por la comida de países árabes e islámicos, que es picante y complicada, ¿Cómo pretendieron conquistarnos sin traerse algo de nuestra cocina?



¿Se puede decir que encontraste más de lo que estabas buscando?
No sé si fue por el destino, las circunstancias de la vida o sólo porque tenía que pasar, pero llegué a Mánchester a vivir a la casa de uno de mis jefes, por unos días hasta conseguir algo para mí y ahí mismo "cayó" otro de los ocho seleccionados. Milos, un serbio, morocho, alto, de ojos verdes, muy guapo, con quien encontré muchas cosas en común y otras no tanto. Nos hicimos súper compinches, creo que por estar los dos lejos, y porque queríamos experimentar cosas nuevas, recorrer la ciudad y los alrededores; además trabajábamos en la misma oficina. Con el tiempo y luego de pasar varias cosas juntos (lindas y no tanto), hoy estamos en pareja, esperando nuestro primer bebé.

Si pueden manejar su horario laboral, ¿qué hacen en sus tiempos libres? 
Como decía antes, al poder flexibilizar mi tiempo, uno de mis objetivos fue viajar y conocer todo lo que pueda. Acá todo queda cerca, si uno tiene tiempo y ganas, se puede ir a cualquier parte de Europa sin problemas. Por suerte, a Milos también le encanta viajar, así que en los ratos libres nos fijamos qué ofertas de vuelos había, y partíamos. Hemos conocido desde Moscú hasta Zakynthos (Grecia), pasando por Copenhague, Malmo (Suecia), Ámsterdam, Bruselas, Lovaina (Bélgica), Belgrado, Novi Sad y Senta (Serbia), Paris y Marsella (Francia), Tarragona (España), Zúrich (Suiza) y obviamente, en Inglaterra hemos ido a Londres, Liverpool, Newcastle, Birmingham, Leeds, York y a las playas de Formby y Southport. 

Ahora que estás esperando tu primer bebe, ¿qué planes tienen?
Con la llegada de Milan (acentuado en la i) vamos a parar de viajar por un tiempo, pero ya retomaremos más adelante, en familia, así él también conoce de todo un poco. Sin dudas, viajar es una de las actividades que más nos enseña, nos abre la cabeza y nos hace mirar hacia adentro y conocernos a nosotros mismos. Si uno no cambia el ambiente que lo rodea, frecuentemente, no puede darse cuenta cuáles son las fortalezas y debilidades con las que contamos, o cómo reaccionaríamos a ciertas situaciones que en una vida rutinaria por ahí no necesitamos enfrentarnos. Nunca imaginé que en tan poco tiempo me iban a pasar tantas cosas y que mis prioridades iban a cambiar, pero estoy muy feliz con las sorpresas que me esperan acá. Por ahora, me queda más de un año de doctorado y en paralelo mi familia. Ya veremos qué rumbo tomaremos luego, lo lindo es saber que ahora ya no voy a estar sola y que a pesar de que mi gran tesoro está en Argentina, la vida me regaló un pedacito de ese tesoro para tenerlo acá conmigo. 










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