En búsqueda de sus orígenes



Historias de orilla a orilla


Pablo Cymbalista




Pablo Cymbalista nació en Río Gallegos pero toda su familia es oriunda de Paraná y a sus 9 años, volvió a la ciudad junto a sus padres, Claudia y Rodolfo, y su hermana Valeria. Es abogado, mediador, fotógrafo y trotamundos. En 2012, luego de una intensa búsqueda entre documentos y fotografías antiguas, dio con la casa de sus bisabuelos, y el lugar donde había nacido su abuelo paterno, Alexander Branislaw Cymbalista, en la ciudad de Bydgoszcz, Polonia. Un viaje de 23 días que lo reconectaría con los orígenes de su familia. 


A principios de 2012, Pablo emprendía la organización de lo que sería su tercer viaje a Europa, pero esta vez el viaje tenía un propósito muy particular, la búsqueda de sus raíces familiares en una ciudad polaca arrasada por la Segunda Guerra Mundial. Encontraría la casa de sus bisabuelos o sólo las ruinas de una población devastada por la crueldad de los hombres… “El viaje, básicamente, era recorrer varios países por mi cuenta, alojándome en hostales y en casas de particulares a través de la red de intercambio Couch Surfing, útil consejo de mi amiga, Theresa Geier, a quien había conocido en un viaje anterior a Innsbruck (Austria) y a quien pretendía volver a visitar. Casualidad o causalidad, ya que me desplazaba hasta allí, al mirar el mapa me dije ¿y si trato de conocer Polonia?, está un poco más al norte y no muy lejos, además es el país donde nacieron mis antepasados paternos, mis bisabuelos y mi abuelo, quienes vinieron a la Argentina en 1924, arribando en Chaco para luego instalarse en Paraná… y así comenzó lo que sería un viaje al pasado,una experiencia que no olvidaré nunca en mi vida”, relata Pablo emocionado.

¿Cómo diste con la información de tus antepasados?
Por suerte, mi tía abuela conservaba los documentos familiares donde constaban los datos de nacimiento tanto de mis bisabuelos como de mi abuelo, teniendo además de éste último los datos del domicilio y de la iglesia donde fue bautizado. Y así, comencé armar el circuito para visitar tres ciudades de Polonia: Cracovia, definida por los locales como “la ciudad más polaca”; Łódź, lugar donde nació mi bisabuela y Bydgoszcz, donde nació mi abuelo. 

¿Cómo te organizaste?
El recorrido en tren fue lo primero que pude resolver, ya que en Europa el sistema férreo es muy fácil de entender; luego de eso a través de la red Couch Surfing comencé a enviar solicitudes para hospedarme en casas de particulares contando el por qué de mi viaje a Polonia. 

¿Cómo fueron las respuestas de los anfitriones polacos?

 
Me encontré con respuestas positivas en Cracovia. Alexandra Trytko, una joven profesora de español, me recibió en su casa, la cual compartía con otras tres chicas. Me ayudó a conocer la ciudad, su amplia historia, su majestuoso castillo, los lugares por los que solía andar Juan Pablo II en su juventud, y muchos recuerdos de la invasión Nazi y el interesantísimo museo que se emplaza en la famosa fábrica de Oskar Schindler, donde se pueden ver objetos relacionados con ese capítulo oscuro de la historia y ambientado de forma tal que convierte la visita al museo en una experiencia muy intensa, ya que el recorrido se acompaña de sonidos, escenarios y objetos que logran provocar escalofríos a los visitantes. 

Uno de los fundamentos del Couch Surfing es el intercambio cultural. Has sido un buen representante de nuestro país. Contános sobre esa experiencia. 
Al ser el huésped de una profesora de español, se me ocurrió devolver la gentileza, proponiéndole a Alexandra dar una clase a sus alumnos sobre Argentina, algo que nunca soñé realizar pero que fue algo increíble. Ella accedió de inmediato, por lo que se pudo concretar dicha clase, convirtiéndose en una de las más hermosas experiencias de mi vida.




Łódź
Luego de pasar tres días en Cracovia, ¿cuál fue el siguiente destino?
Seguí rumbo a Łódź, localidad ubicada a 121 kms. al suroeste de la capital de Varsovia. Allí no pude encontrar personas que me alojen, pero encontré un lindo hostal, el cual tenía la particularidad de estar detrás de unos talleres textiles. Łódź es una ciudad algo triste, llena de edificios casi en ruinas debido a la Segunda Guerra Mundial. La calle principal de la ciudad, Piotrkowska, es pintoresca y movida, siendo el único lugar que aún conserva la mejor imagen de lo que fue esta antigua ciudad textil. 






¿Qué fue lo que más te llamó la atención de esa ciudad?
Después del paseo por el centro, me dirigí a un complejo que consta de un gran hotel y un enorme shopping emplazados en lo que antes fue una de las fábricas textiles más grandes de la ciudad. Lo llamativo fue que de camino pude encontrar un edificio llamado “Palacio de Izrael Poznański”, era la única imagen que tenía de la ciudad en una postal que era de mi bisabuela, fue una gran emoción poder verlo en vivo y en directo y poder retratar la misma foto que había en aquella antigua postal.



El día esperado, tu visita a la ciudad de tu familia, Bydgoszcz 
Al día siguiente, tomé el tren que me llevaría a Bydgoszcz (a 225 kms. de Varsovia), allí me esperaba Anna Jakielska, una chica que junto a su familia se vieron muy interesados en ayudarme a completar mi búsqueda de la casa de mi abuelo y conocer más sobre mi historia familiar. La idea era visitar las ciudades de Sopot y Gdansk (norte de Polonia), las cuales además de ser muy bellas, estaban repletas de historia ya que allí se inició la Segunda Guerra Mundial y posteriormente en los puertos de Gdansk, Lech Wałęsa, donde se fundó el Movimiento Solidaridad.

Bydgoszcz 


Pudiste vivir el día más largo del año.
Partimos por la tarde hacia esas ciudades, por estar al norte y por ser inicio del verano europeo, pude ver la puesta del sol sobre el Báltico, a las 12 de la noche. Y cuando ya emprendimos el regreso a Bydgoszcz de tres horas, comenzó a salir el sol a las tres y media de la mañana, fue la noche más corta de mi vida, solo tres horas y media de oscuridad absoluta. 

Comenzás con la búsqueda de la casa de tus antepasados, ¿cómo fue la experiencia?
Gracias a la investigación previa al viaje, tenía que encontrar la casa ubicada en la calle Warsawska número 19, vivienda que dejaron atrás mis bisabuelos y mi abuelo de tres años de edad, hace casi 90 años. Comenzamos el día, localizando la calle en el mapa de la ciudad, Anna ubicó enseguida la zona donde se encontraba la casa, lo cual generó cierta preocupación puesto que era una de las áreas más antiguas y de las que más había sufrido la destrucción en ambas guerras mundiales. Luego de un rato de caminata llegamos finalmente a la calle Warsawska, ya la emoción comenzaba a invadirme y al mirar la numeración me di cuenta que estaba a solo dos cuadras del lugar, unos pocos minutos a pie y allí estaba, intacta luego de 90 años, una especie de lo que aquí sería un conventillo distribuido en varios pisos y con un patio trasero común. Fue una sensación increíble, un Cymbalista volvía a pisar ese lugar después de tantos años. 

¿Qué fue lo primero que pasó por tu cabeza?
A mi mente vinieron todos aquellos anhelos de mi abuelo y de mi tía abuela que jamás pudieron visitar ese lugar y que ningún otro miembro de mi familia paterna pudo hacer. Anna, también estaba emocionada, le parecía increíble que desde Argentina alguien viaje a su ciudad en búsqueda del hogar de sus antepasados, por lo que no aguantó y comenzó a tocar los timbres de los diferentes departamentos en búsqueda de alguien que pudiera abrirnos la puerta y poder conocer el interior de ese complejo y su patio. Después de varios intentos, lo consiguió, allí pude entrar, ver e imaginar cómo fueron sus vidas, en ese mismísimo lugar, conjuntos de departamentos que compartían un baño por piso, tal cual los viejos edificios del este de Europa.
Terminada la visita, continuamos caminando por toda la ciudad, donde pude conocer hermosos lugares con antiguos y modernos edificios, destacando la zona de las antiguas panaderías y el edificio de la Opera de la ciudad, parques y el río Brda, el cual está lleno de actividad acuática. También degusté la cerveza artesanal, y el plato típico de la ciudad: un exquisito lomo de ganso con salsa de frutos rojos.

La casa de su abuelo

 

 




¿Cómo continuó el viaje?
Además de esas ciudades de Polonia, visité Frankfurt, Nürenberg, Viena, Innsbruck, Praga y Berlín, en un viaje que duró 23 días. Lo realmente importante fue que todos mis viajes a los diferentes sitios de Europa se dieron naturalmente gracias a esa chica especial, Theresa Geier, a quien conocí de casualidad en 2011 cuando me dirigía en colectivo desde Axams a Innsbruck. Ella me invitó a viajar, me prestó el departamento de su abuela (allí pasé 15 días en medio de los Alpes austríacos), desde ese momento fui conociendo más gente que me brindó su hogar, abaratando los costos, permitiéndome que los traslados sean más eficientes, y compartiendo conmigo su ciudad y su historia. Hoy por hoy, sigo esperando que esta cadena de viajes continúe y alimente la pasión de mi vida que es viajar, conocer gente y culturas de todo el mundo.






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