Una entrerriana en Naciones Unidas



Historias de orilla a orilla



María Victoria Gabioud




María Victoria Gabioud tiene 31 años, oriunda de Concordia, se graduó en el Colegio Secundario Capuchinos en el 2000 y, al año siguiente se mudó a Buenos Aires para estudiar Relaciones Internacionales en la Universidad de Belgrano. Luego de finalizar una Maestría de Paz, a través del Rotary Club en Inglaterra, decidió viajar hasta Suiza, país considerado uno de los centros de relaciones internacionales más importantes del mundo y en la actualidad trabaja para Naciones Unidas. 


Esta joven entrerriana ya sabía desde muy joven que las relaciones internacionales le apasionaban, en un principio soñó con seguir una carrera diplomática pero la vida fue marcándole otro camino dirigiéndola hasta Suiza, donde forma parte del departamento encargado de las desapariciones forzadas e involuntarias de Naciones Unidas.

¿Cómo llegás a formar parte de Naciones Unidas?
Luego de terminar la escuela en el Colegio Capuchinos de Concordia, en el 2000, me mudé a Buenos Aires donde estudié Relaciones Internacionales en la Universidad de Belgrano, me recibí en 2005 y luego hice una Maestría en 2010. Durante los dos años siguientes, estudié y viví en Inglaterra gracias a la Beca Pro Paz del Rotary Club, terminando la Maestría en Estudios de Paz en la Universidad de Bradford. Hay diversas formas de ingresar a la ONU, a través de puestos permanentes, programas de jóvenes profesionales o consultorías, que es lo que estoy haciendo yo, trabajando para un proyecto particular.

En 2007 viajás a Suiza de intercambio, durante el 2011 y 2012 viviste en Inglaterra y luego en Albania, ¿cuándo partiste definitivamente a Lausana para quedarte a vivir?
Como bien describís, la primera vez que vine a Suiza fue en 2007, cuando hice un intercambio de estudios con la Universidad de Lausana. Me gustó mucho y siempre quise volver. Finalmente, al terminar mi beca en Inglaterra decidí que era un buen momento para retornar a Suiza, sobre todo por motivos profesionales, ya que Ginebra (que está a media hora de tren de Lausana) es uno de los centros de Relaciones Internacionales más importantes del mundo, albergando las Naciones Unidas, organizaciones internacionales, ONGs y representantes de diferentes países que interactúan unos con otros en diversos temas. 


Lausana es la quinta ciudad suiza de mayor población, tras las ciudades de Zúrich, Ginebra, Basilea y Berna. La ciudad también es conocida como la Capital Olímpica al ser sede del Comité Olímpico Internacional y del Museo Olímpico, ¿cómo es la ciudad?  
Lausana es la capital del Cantón (provincia) de Vaud, y se encuentra a orillas del Lago Lemán (o Lago de Ginebra como muchos le llaman aunque no sea su nombre oficial) en la región francófona del país, tiene muchos espacios verdes, que junto a las montañas de fondo crean un paisaje increíble. Luego de Ginebra, es el principal centro económico y administrativo en la Suiza occidental. Tiene subidas empinadas por todos lados y muchos dicen que tiene diferentes “niveles” en cuanto a su diseño urbano (fundamentalmente por esas subidas). Es una ciudad chica pero muy completa, tiene muchos negocios, la ópera, un barrio alternativo/moderno, en la zona baja de la ciudad, llamado Flon, una catedral antiquísima en la Vieille Ville (parte antigua, en la zona alta de la ciudad), y es la sede de los Tribunales Federales suizos. Además, acá se encuentra la sede del Comité Olímpico Internacional (COI), por eso se la denomina Capital Olímpica. El clima es muy seco, aunque para el resto de los suizos Lausana es “húmeda” por estar cerca del lago, ya quisiera que pasaran una temporada en Concordia para que conocieran lo que realmente significa tener un clima húmedo.

¿Dónde vivís? 
Alquilo un departamento cerca del centro, vivo sola (antes vivía con otras personas, porque en general los alquileres son costosos y es muy común compartir la vivienda o alquilar la habitación). Tengo familia lejana en el cantón de Valais. Orsières es el pueblo originario de la familia Gabioud; conocer las raíces de esa parte de mi familia fue otra de las razones de elegir este destino. Además me quedaron muchos amigos de cuando hice el intercambio en 2007. Acá es bastante normal vivir en una ciudad y trabajar en otra, esto se puede hacer con calma ya que los transportes funcionan “como reloj suizo”, y no es un mito. Incluso te dicen exactamente cuánto tienen de demora, si lo están. Esto facilita muchísimo la vida. 

Trabajás para Naciones Unidas, ¿haciendo qué exactamente? 
Trabajo en Ginebra, en el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU; formo parte de la Secretaría del Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas e Involuntarias, creado en 1980 en el marco de las desapariciones que ocurrían en Argentina. Hoy en día, el grupo se centra en casos de todo el mundo, ya que lamentablemente es una práctica que no ha dejado de existir. Trabajamos con casos donde el Estado es el responsable de la desaparición de una persona o grupo de personas. 

¿Pensaste alguna vez que terminarías en Suiza trabajando para la ONU, o fue un plan desde el principio de tu carrera?
Creo que casi todos los que estudiamos Relaciones Internacionales queremos, al menos alguna vez, tener una experiencia en la ONU. Cuando estaba en la universidad organizaba modelo de Naciones Unidas para chicos de escuelas secundarias, donde ellos hacían un simulacro de lo que se hace en Naciones Unidas. También hice una pasantía en el Centro de Información de la ONU en Buenos Aires. Sinceramente no era mi prioridad, ya que no es fácil ingresar, pero sí lo tuve como uno de mis objetivos, porque es uno de los lugares más importantes donde se toman decisiones y generan debates en temas internacionales.

¿Qué te disuadió de seguir una carrera diplomática?
A lo largo de la carrera universitaria descubrí que había otras opciones para ejercer mi profesión. Además, privilegié la libertad de elegir mi destino y en qué temas trabajar. Estoy segura que la carrera diplomática es una gran experiencia, pero también creo que ciertas veces no tenés mucho margen de opción para elegir destino y temáticas de trabajo.



¿Cómo es tu vida fuera del entorno laboral? 
Siempre trato de hacer alguna actividad física después del trabajo, porque paso muchas horas frente a la computadora y es agotador, como nos pasa a la mayoría de nuestra generación. También salgo con amigas en Ginebra o Lausana ya que hay muchos barcitos. Durante el verano, se llevan a cabo varios festivales en toda la región, grandes y chicos, por ejemplo los más conocidos son el Montreux Jazz Festival y el Festival Paléo de Nyon. En invierno, hay que ser un poco más creativo, porque como en casi toda Europa anochece a las cinco de la tarde y hace frío para estar afuera. Lo bueno de Lausana es que al ser una ciudad estudiantil tiene mucha vida nocturna, tanto la Universidad como el Politécnico (EPFL) son muy populares en la región.

En Suiza se hablan distintos idiomas, ¿en qué idioma te manejás en tu trabajo y en tu vida cotidiana?
Vivo en un cantón de habla francesa, que es el segundo idioma del país. El idioma mayoritario es el alemán (que se habla en Berna, Zurich, y Basilea), seguido del italiano y el romanche (una mezcla de italiano y alemán). Es muy curioso como en un país tan chico puedan coexistir cuatro idiomas oficiales, sin contar las variantes del “suizo-alemán” por cada cantón, ya que este dialecto es prácticamente un idioma diferente al alemán tradicional. A todo eso, hay que sumarle los numerosos idiomas de los inmigrantes. Lo que más se escucha es el portugués y el albanés, aunque el español también se hace presente desde los años 60, cuando los españoles se instalaron, sumando ahora los inmigrantes latinos y los jóvenes españoles que han venido escapando de la crisis actual. En el trabajo usamos principalmente inglés y bastante español, no así el francés.

¿Qué es lo que más te gusta de estar viviendo fuera de Argentina?
Vivir lejos de la patria tiene dos lados. Uno, te hace conocer y valorar más tu cultura, porque sos un representante de tu país y hay veces que te encontrás describiendo o contando cosas a las que damos por hecho. Por ejemplo, el mate. Lo llevo a todos lados y no hay quien no me venga a preguntar qué es, por qué lo tomo así, etc. En segundo lugar, no sé si es algo que me gusta, pero es inevitable hacer comparaciones y ver todo el potencial que tiene nuestro país. A comparación de Suiza, tenemos un territorio enorme, lleno de recursos naturales, hablamos el mismo idioma, nuestra calidad profesional es impecable y reconocida en muchos lugares; pero lamentablemente no sabemos aprovecharlo como deberíamos.


¿Qué características culturales suizas son más difíciles a las que acostumbrarse? 
Los suizos tienen fama de fríos, y es un poco cierto. No es fácil hacer “amistades suizas”, pero sí es cierto que una vez que entrás en confianza son buena gente y te ayudan. La primera vez que vine y visité a mi familia, que en realidad solo tenemos en común el apellido, me trataron como un miembro más de la familia y con ellos voy a estar siempre agradecida. Otra cosa difícil es que acá todo es bastante riguroso, para instalarte en el país, hacer una mudanza o un trámite de medicina, la burocracia es interminable; pero al menos obtenés respuestas. Incluso para organizar una salida o algo recreativo, lo tenés que agendar con bastante anticipación… no vale eso de “paso por tu casa ahora y nos tomamos unos mates”, igual creo que eso pasa en todo Europa (salvo España o Italia que son como nosotros).

¿Tenés pensado volver a Argentina? 
No sé, hace ya tres años que estoy fuera del país y por ahora no he tenido planes de regresar, pero nunca descarté la posibilidad. Todo depende de la situación personal y las posibilidades profesionales que aparezcan en el camino. 

¿Cuáles son tus planes de futuro próximo? 
A corto plazo, seguir con el proyecto en el que trabajo en la ONU. Para más adelante, me gustaría tener una experiencia profesional de algunos meses en otro país (mi mamá me pidió que me quede quieta, pero no sé si podré cumplirle). Como te dije en la pregunta anterior, depende que opciones surjan, pero como mi “lugar en el mundo”, por ahora me veo en Lausana. 






eloisa patat

Phasellus facilisis convallis metus, ut imperdiet augue auctor nec. Duis at velit id augue lobortis porta. Sed varius, enim accumsan aliquam tincidunt, tortor urna vulputate quam, eget finibus urna est in augue.