Tenis for export



Historias de Orilla a Orilla


Damián Patriarca





Damián es conocido en Paraná por ser un excelente jugador de tenis con múltiples títulos y campeonatos. Pero las lesiones lo alejaron de las canchas profesionales y, por eso, luego de haber sido el entrenador personal del tenista Juan Mónaco, decidió asentarse en la ciudad caribeña de Acapulco y dirigir la Escuela Tenis Pro. 


El paranaense Damián Patriarca comenzó su carrera como tenista profesional en el 2000, debutando en la qualy (etapa de clasificación) del Torneo Future 3 de Argentina. Tiene un currículum extenso de finales, triunfos y campeonatos, entre los que se encuentran haber ganado el Torneo Future 7 de Argentina, en 2007, haber participado en Wimbledon y a sus 25 años pegó el salto y se metió entre los 200 mejores del ranking mundial. Pero las lesiones no lo perdonaron y, en 2009, decidió retirarse oficialmente como profesional, aunque no así de las canchas. Después de haber trabajado como entrenador en la Argentina y junto al tenista Juan Mónaco, hoy se encuentra en Acapulco, México, dirigiendo la Escuela Tenis Pro.

¿Por qué te retiraste del tenis profesional?
Tuve que dejar de jugar en el circuito ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) por una lesión importante en el tobillo; me operaron tres veces pero nunca pude volver a estar al cien por cien, lo cual hace imposible la competencia a un alto nivel. Sí podía seguir jugando los torneos interclubes en Europa, porque en esos casos se trata de un partido por semana, máximo dos. Y ya hace unos años que estoy trabajando como entrenador de chicos que juegan profesionalmente y algunos juniors que compiten a nivel mundial. Seguí viajando mucho, lo cual es muy agotador, hasta hoy que estoy instalado en Acapulco dirigiendo la escuela y asentado en un solo lugar.



¿Cómo fue tu etapa de entrenador en Argentina?
Muy buena. Me gusta mucho entrenar y gracias a todos los años que jugué en el circuito, tengo la posibilidad de transmitir algunas experiencias y guiar a los chicos a lo largo de sus carreras. Tuve muchísimo trabajo, pero lo que más me costaba era seguir viajando, por eso, de a poco fui pensando en qué proyecto incursionar. Mi idea a futuro es poder fomentar este deporte en Paraná, poder brindarles a los chicos la posibilidad de jugar al tenis y, a largo plazo, también tratar de que lleguen al circuito profesional.

Sos muy amigo de Juan “Pico” Mónaco, ¿cómo fue la experiencia de convertirte en su entrenador?


El año pasado Juan no obtuvo buenos resultados. Descontento con su performance, decidió cambiar de entrenador así que me pidió que lo entrenara y ayudara por unas semanas en Europa, hasta que resolviera esa situación. El primer torneo al que fuimos como equipo, fue el ATP de Dusseldorf, en el cual salió campeón. Eso hizo que su manager me contratara por el resto de la temporada 2014. Con un jugador de la experiencia de Pico y los años que lleva en el circuito, el trabajo es un poco en conjunto. 

¿Cómo es entrenar a un jugador de primer nivel?
Lo importante es que estos profesionales lleguen bien preparados y sanos a cada competencia. También, las tácticas y el planeamiento de los partidos son fundamentales, ya que dentro de la cancha el tenista está solo y desde afuera sólo se pueden marcar algunos detalles. Sinceramente, el año pasado fue mi mejor año como entrenador, además del título que ganó en Dusseldorf, Juan participó en tres Grand Slam (Roland Garros, Wimbledon y US Open) y pudo disputar la final en Kitzbuhel (Austria). Fueron casi 30 semanas de viaje y terminé agotado de ir de un lugar a otro, por lo que sentí que era el momento justo para cambiar de aire y probar algo nuevo.


¿Por eso aceptaste la propuesta de trabajar en Acapulco? 
Comencé en Acapulco en enero y por lo pronto me quedo hasta diciembre de este año, luego haré un balance y analizaré si regreso al circuito con profesionales o sigo un año más aquí. Todo surgió a través de contactos con otros entrenadores argentinos que estuvieron acá. Varias familias de la ciudad alquilan un club para entrenar y formar a sus hijos; ellos fueron los que me contrataron para realizar un trabajo más personalizado con ellos. Si bien es un poco distinto a lo que venía haciendo estos últimos años, cuando comenzamos con las tratativas me convenció el proyecto y decidí lanzarme a una nueva aventura que me permite estar asentado en un lugar y no tener que viajar semana tras semana. 

¿Cuál es tu rol dentro de la escuela?
Soy el encargado de la academia y coordino los trabajos que se realizan con todos los chicos. Tenemos tres grupos de entrenamientos y cuatro profesores que me ayudan y complementan. Hay jóvenes tenistas que están compitiendo a nivel nacional e internacional, y después trabajamos con muchos chicos a nivel formativo. Además de dirigir la escuela, también realizo un seguimiento personalizado a los hijos de las familias que rentan el club. Anteriormente, ya habían pasado por este puesto otros entrenadores y ex profesionales argentinos como José Luis Clerc o Rodrigo Cerdera, de ahí que contactaron conmigo.




Teniendo en cuenta que tu forma de vida es viajar de un lugar a otro, ¿cómo ha sido tu adaptación a una nueva ciudad?
Acapulco es una ciudad que tiene todo: playas increíbles, turismo y gente muy amable y cálida. En particular, tengo la posibilidad de vivir frente a la playa y a 200 metros del club, lo cual es una ventaja. Es una zona linda, se vive muy bien y está alejada del centro, donde se encuentra el ruido y los turistas. Como toda ciudad grande, hay ciertas zonas en las que uno debe de andar con más cuidado. La comida es muy diferente, de a poco me voy animando a probar más cosas, pero acá se come extremadamente picante, así que el restaurante argentino o el italiano sigue siendo mi mejor opción. Además estoy acá junto a mi pareja, Alicia, quien obviamente me acompaña mucho y eso ayuda a que podamos disfrutar de esta nueva experiencia los dos juntos.









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