Conservador de la Historia



Historias de orilla a orilla 



Diego Córdoba Ríos






Licenciado en Comunicación Social, diseñador de vestuario teatral y especialista en museología y conservación preventiva del patrimonio cultural, el paranaense Diego Córdoba Ríos reside en Barcelona, España, donde ha podido acceder a históricas obras de arte de los museos más importantes del país.


El trabajo de Diego Córdoba Ríos le permite ser uno de los pocos privilegiados con acceso a tocar, sentir y observar de cerca las famosas pinturas que cuelgan de las paredes de los museos más importantes de España. El paranaense, que reside en Barcelona desde 2007, se dedica a la conservación preventiva de obras, estudios climáticos y montajes para la Casa Museo Amatller, el Consorcio Museos de Sitges, el Museo de Diseño de Barcelona, el Museo de Historia de Cataluña y el Museo de Torre Balldovina de Santa Coloma de Gramanet, entre otros. Nacido en Paraná el 28 de septiembre de 1980, vive junto a Leo, su marido desde hace cuatro años, y su perro Dax. Es un amante de la conservación de la historia, la pintura y el arte, y también de los animales.

Sos un viajero constante, ¿cuándo dejaste definitivamente Paraná? 
Dejé definitivamente la ciudad de Paraná para radicarme en el exterior en 2007, cuando viaje a España, aunque anteriormente ya había vivido fuera en Brasil y en distintos países europeos por periodos más cortos. No fue una decisión gratuita la determinación de quedarme en el viejo continente y probar suerte, mudarme fue consecuencia de haber estado en Europa años anteriores. Mi primera idea o intención era radicarme en Barcelona, pero las vueltas de la vida hicieron que por unos amigos terminara en Ibiza. Fue así como, junto con mi amiga Claudia (con quien viajé desde Paraná) llegamos a la “isla blanca” del mediterráneo. Allí estuve casi un año, trabajando durante toda la temporada de verano, a la vez que disfrutaba de las famosas fiestas y los encantos del lugar. Sin embargo, luego de haber ahorrado dinero, decidí dejar Ibiza e irme a vivir a Barcelona, para hacer otras cosas y tener más alternativas. Por suerte, ya conocía la ciudad y eso fue una gran ayuda, lo malo y siempre difícil, fue tener que empezar solo y desde cero.

Contános sobre el trabajo en Museología que estás desarrollando en la capital catalana.
Trabajo en Museología y conservación preventiva del patrimonio cultural. Presto servicio de asesoría y consultoría a museos, archivos históricos, instituciones públicas, colecciones privadas, fundaciones, y casas-museos con el fin de proteger el patrimonio artístico e histórico. Es un trabajo muy bonito y maravilloso. Recuerdo mi primera experiencia en el museo San Antonio de la Florida en Madrid, donde están los frescos de Goya, y fue alucinante ver las marcas del artista, experiencia que solo muy pocos tienen acceso, es lo maravilloso de este trabajo, el poder tocar y ver cosas que no están al alcance del público en general.

Además de ser licenciado, ¿estudiaste museología?
En realidad, no he realizado ninguna carrera específica en esta área. En este mundo la experiencia, el sentido estético y mi seriedad han sido mi carta de presentación. Si es cierto, que el haber estudiado Comunicación me permitió comenzar como documentalista y colaborador en mis primeros trabajos, y el hecho de diseñar y crear vestuario y accesorios me dieron los conocimientos necesarios para ayudar en los montajes, fabricar los soportes, y muchas otras cosas que hacen al trabajo del conservador. Muchas veces debe primar el sentido común y la lógica, porque aunque parezca mentira, algunos profesionales o algunas personas se ahogan en un vaso de agua, y siempre surgen problemas que los libros no responden. Hoy en día, el estudiar una carrera determinada no te cierra las puertas para hacer otras cosas que nunca imaginaste, lo maravilloso es probar, a veces podés acertar y otras no, para mí siempre es importante experimentar y ponerme metas.


¿Cómo surge tu relación con el reconocido museólogo Ignasi Millet Bonaventura?
Ignasi es mi socio y además mi amigo. Con él aprendo cada día más sobre conservación preventiva porque es uno de los mejores en su campo laboral y un museólogo muy reconocido en Cataluña y en toda España. Lo conocí haciendo pequeñas colaboraciones, y luego decidimos trabajar juntos para afrontar la crisis económica que llevó a su empresa a la quiebra. El mundo cultural ha sufrido intensamente en este país durante todo este último tiempo y su empresa no fue ajena a dicha situación. Pero frente a la adversidad, hay que juntarse con los amigos y salir adelante con creatividad y compromiso. Uno de los trabajos más interesantes fue para el Museo Textil de Terrasa en Barcelona, tuvimos que preparar el soporte para la exposición de la vestimenta funeraria de Agramunt, del siglo XIV, la más antigua conservada en Cataluña. Dicho trabajo consistió en embalar la prenda que se iba a exhibir, una pieza extremadamente delicada y montar la vitrina de exposición. Es lo extraordinario de esta profesión, el estar en contacto con piezas, objetos y obras de un valor histórico, artístico, cultural y económico incalculable. Es maravilloso poder tocar obras al que no todo el mundo tiene acceso, como así también ver en primera persona la delicadeza, fragilidad e importancia que tiene cada artículo para la historia, la humanidad y las futuras generaciones. 

¿Qué sentís al saber que has sido uno de los pocos privilegiados en ver de cerca todas esas magníficas obras de grandes artistas del siglo XX, como Pablo Picasso, Salvador Dalí y Joan Miró, por citar algunos, alojadas en los tres museos más importantes de España, que forman el vértice sur del conocido Triángulo del Arte madrileño: el Museo Thyssen-Bornemisza, el Reina Sofía y el Museo Nacional del Prado, lugar donde has podido trabajar?
A través de la empresa Stem Museos colaboré en la conservación preventiva, documentalista y en el montaje de vitrinas para algunas obras de Goya, El Greco, y Velázquez, entre otros artistas en una una exposición en el Museo Nacional del Prado. Lamentablemente no tengo fotos de esos trabajos, por cuestiones de seguridad y derechos de los museos y las obras. En otra oportunidad, una de las empresas con las que había colaborado, fue la que diseñó e instaló el departamento de restauración, en el Reina Sofía, para organizar la exposición de Dalí. Puede ir de visita y observar las obras del artista, nunca había visto tantas obras millonarias bajo un mismo techo. Fue muy fuerte no solo por su valor económico sino por el valor artístico de cada pintura. 



También sos diseñador de vestuario teatral, destreza que te ha servido a la hora de hacer colaboraciones de conservación, ¿cómo llegás al mundo artístico?
Mi abuela Rosa era sastre y modista, y cuando era pequeño si quería que me hiciera algo de ropa, ella me decía que la tenía que ayudar en la confección. Así que no me quedaba otra que cortar, coser y aprender a usar las maquinas si quería tener algo nuevo. Fue con ella que aprendí el oficio y le perdí el miedo a las máquinas de coser. Por otra parte, también tengo a mi tía María del Carmen, conocida como “Pelachi” para la familia. Ella es artista y profesora de Historia del arte, hecho que influyó en mí desde chico para ser una persona creativa y saber apreciar lo artístico. Luego ya con más edad, mientras hacía teatro, entré al mundo del carnaval donde asimilé nuevas técnicas, a utilizar nuevos materiales, aprendí a hacer tocados y espaldares. Pero sobre todo aprendí de gente para quienes el carnaval es una pasión, conocí a las personas que formaban desde hace años la comparsa Brinquedo do Samba de Paraná, y así fue como comencé a vender trajes a distintas comparsas de la provincia y de Argentina. A todo eso, le anexé la experiencia y la observación de lo vivido en Ibiza y Barcelona. Ya radicado en esta última ciudad,  comencé a confeccionar vestuario para bailarines y artistas que se presentan en discotecas y fiestas. Estuve algunos años viviendo de este tipo de diseño, creando trajes para empresas como Matinee Group y para fiestas muy importantes como La leche, Devotion, Circuit Festival, Café Ole, Souvenir, entre muchísimas otras. Ya perdí la cuenta, porque lo hacía durante los fines de semana, sobre todo en la temporada de verano. Luego incursioné en el diseño de vestuario para teatro, trabajé con el Corella Ballet (algo así como el ballet de Julio Bocca español), Octubre Teatral y otros grupos de teatro y danza. Fue una experiencia positiva y enriquecedora porque no solo hice vestuario para instituciones y empresas en Barcelona, sino que luego era solicitado por personas de Madrid, Ibiza, Londres, y otros sitios de Europa donde me pedían y compraban mis diseños. Lamentablemente, en estos momentos no me dedico más a la producción de vestuario, solo hago algo cuando realmente me interesa el tema o es una producción importante que me guste mucho y que la remuneración sea interesante.

Tu pasión por los carnavales se vio reflejada en tu tesis. Te graduaste como Licenciado en Comunicación Social en 2012 en Paraná, superando algunos baches y presentando un trabajo en relación a este tema. 
Terminé la tesis y me recibí en 2012, mucho tiempo después de haber finalizado la carrera allá por el 2005. Todo fue consecuencia de no haber podido rendir la primera tesis en la que había invertido todo el 2006. Por circunstancias ajenas y malas actitudes de algunas personas no pude rendirla y perdí el derecho a presentar ese trabajo. Luego me mudé a España y acá estuve ocupado trabajando y ganándome la vida hasta que llegó ese momento en que hice clic y me dije que no iba a tirar por la borda todos mis estudios de forma gratuita. Fue entonces, cuando tomé la decisión de comenzar a escribir una nueva tesis, lo cual no fue fácil por encontrarme tan lejos, y además en la facultad no me hacían caso. Por suerte, contacté con una amiga, Maricruz, que estaba en mi misma situación y decidimos trabajar juntos, ella en Paraná y yo desde Barcelona. El título del trabajo fue: “Carnaval e Identidad. El carnaval paranaense: una expresión cultural barrial”. La investigación se centró en las comparsas del carnaval de Paraná como forma de valorar el esfuerzo que realizan y la gran labor pedagógica que tienen, los cuales ni se aprecian ni se valoran por parte de los ciudadanos. Vivir en España, me ayudó porque aquí existe mucha información sobre el carnaval como bibliografía fantástica, es una fiesta cultural que se protege y de la cual se escribe sobre sus tradiciones en cada pueblo. Considero que hicimos una muy buena investigación sobre la historia y realidad del carnaval paranaense. En ella quedó registrado el recorrido histórico de esta fiesta a través de los años. Me gustaría poder editarlo en algún libro,  porque creo que sería un gran aporte para la ciudad. Aprovecho para agradecer a los directores de la tesis Gerardo Dayub y Mariela Moreno de la Facultad de Ciencias de la Educación porque gracias a ellos nos recibimos, fueron eficientes, comprensivos y rápidos a la hora de guiarnos y aconsejarnos.




También incursionaste con tu marca Desire, diseñando indumentaria erótica, ¿qué pasó con ese proyecto?
Hace algunos años inicié un pequeño proyecto con mi amiga Lidia, de confección  de ropa sensual y erótica, pero duro muy poco. Debido a los tiempos que corren no prosperó mucho, ya que además de la crisis española, debíamos competir con los mini precios del mercado chino, lo cual fue imposible. Consecuencia de la crisis, tanto el ámbito cultural, de ocio como festivo están en depresión, por lo que el trabajo bajó muchísimo, como así también los ingresos. Sigo haciendo cosas, pero en menor medida y con presupuestos muy ajustados. También he trabajado junto con otros diseñadores para sus colecciones y desfiles, siempre en producciones pequeñas de ropa convencional o para alguna producción artística en Madrid. 

Además de todas las actividades que llevás acabo, te organizás para sacar tiempo para los animales.
Soy un amante de los animales y de la vida. Pienso, que como seres humanos, tenemos la obligación de cuidar nuestro entorno natural, y por lo tanto también a los animales. Algo que en términos históricos no hemos hecho, lo destruimos todo, nuestros océanos están llenos de basura, animales en vías de extinción, y así podemos mencionar muchísimos otros casos. En Argentina, por dar un ejemplo, hay una falta total de legislación y conciencia sobre la tenencia de animales, cualquiera puede tener un cachorro sin ningún control y dejarlo tirado en la calle. Sería bueno que alguien, con poder para hacerlo, promoviera leyes contra el maltrato animal, políticas de regulación de tenencia de mascotas, etc. Allá cualquiera cría animales, los vende, cualquiera tiene un perro y lo deja tirado. Por lo menos en España, te obligan a ponerle un chip con tus datos y censarlo en la Municipalidad, lo cual sirve para mantener controlada la población animal. En muchos países (Argentina es uno de ellos), hay una falta de respeto a la vida en general, el maltrato es algo diario, ni que hablar del maltrato animal. Hay cosas que ya no se corresponden con el siglo XXI, como tener caballos en la ciudad para tirar de carros, o tener animales de montaña para que los turistas se saquen fotos en pleno verano bajo el sol. Sin embargo, también veo que poco a poco hay un despertar, gracias a las redes sociales existe un proceso de denuncia y exposición que abre las puertas a mostrar el sufrimiento silenciado no solo de los animales, sino del sufrimiento en general. Personalmente  trato de poner mi granito de arena participando como voluntario para sacar a pasear perros que están en las perreras esperando a ser adoptados. Pero me gustaría poder hacer más cosas, aunque en realidad lo que no tengo es tiempo, pero sé que en algún momento me involucraré mucho más.

Junto a su marido, Leo

¿Qué extrañas de Paraná?
En realidad, no soy de extrañar. Tengo mis momentos, pero uno aprende a ser independiente en ese sentido. Si extrañás no podés vivir fuera, así que tenés que aprender a controlarlo y liberarte de esa sensación. Me ayuda mucho tener a Leo que es mi familia y un apoyo muy fuerte aquí y por supuesto a mis amigos. Hasta mi perro me ayuda porque es un ser vivo que depende de mí y me da la sensación de hogar que es muy difícil conseguir teniendo la familia tan lejos. Uno aprende a construirse y reconstruirse. Desde mi punto de vista, es una manera de soportar la lejanía sin hacerte daño. Pero en esos instantes en los que me visita “Don Extraño”, en esos momentos, echo de menos mucho a mi madre Stella, por supuesto, a quien amo con toda mi alma, ya que perdí a mi padre desde muy pequeño y ella nos ha cuidado sola a mis hermanos y a mí. Es una luchadora. También extraño a mi sobrinita Geraldine, que es guapísima y lamentablemente no puedo verla crecer todos los días, pero con sus siete añitos ya me habla y me cuenta todo por Skype o por teléfono. A mis hermanos Cynthia, Nico y Elisa, a mis tías Pelachi y Cristina que las adoro y quiero porque siempre han estado junto a nosotros. También a Vitorio, que es el hijo de mi amiga Natalia y que es como un sobrino más. 
Y no me puedo olvidarme de grandes amigos como Marina, María de la Cruz, Lea, Carolina, Hernán, Sergio, Javier, Diego, Emma y mucha gente que siempre que voy a Paraná intento visitar. Lo que uno realmente extraña son las vivencias con la familia y los amigos: verlos, abrazarlos, mirarlos a los ojos, escucharlos, comer juntos, reírnos. Pero es muy bonito cada vez que vuelvo, ver que nos tratamos como si los hubiera dejado ayer, y sentir que el tiempo no ha pasado.
































eloisa patat

Phasellus facilisis convallis metus, ut imperdiet augue auctor nec. Duis at velit id augue lobortis porta. Sed varius, enim accumsan aliquam tincidunt, tortor urna vulputate quam, eget finibus urna est in augue.