Una mente brillante




Historias de orilla a orilla

Eugenia Locaso




Eugenia es una estudiante entrerriana que recibió, en mayo de este año, una mención especial en las Olimpíadas del Mundo Sustentable, Energía, Ingeniería y Medio Ambiente llevadas a cabo en el George R. Brown Convention Center de Houston, Estados Unidos.

Diploma de la Mención
Especial en la Olimpíadas
Eugenia Locaso tiene 18 años, es de Villaguay y finalizó sus estudios secundarios en la escuela General Martín Miguel de Güemes de la ciudad de Concordia. En abril, partió a Houston, Estados Unidos, para presentar su investigación sobre la mala calidad del aire en las aulas en las Olimpíadas del Mundo Sustentable, Energía, Ingeniería y Medio Ambiente. Allí obtuvo, entre numerosos exponentes, una mención especial. 

¿Cómo llegaste a participar de las olimpíadas en Houston?
En 2013, inscribí mi proyecto con el consentimiento del profesor asesor Carlos Gatto en la organización que realiza el evento de ISWEEEP (International Sustainable World Energy, Engineering, Environment Project). Es una feria internacional de ciencia centrada en proyectos de energía, ingeniería y medio ambiente, cuyo objetivo es la búsqueda de soluciones alternativas para un mundo sostenible. Luego del análisis de un jurado, mi trabajo fue aprobado para participar en la olimpíada.

El proyecto se denomina “Mala calidad del aire en las aulas”, ¿de qué se trata?
El trabajo trata de evaluar la calidad interior del aire en las aulas, teniendo en cuenta la variable de gas (CO₂), de microbiología (cantidad de microorganismos presentes en el ambiente cerrado), y su influencia en la atención y bienestar de los alumnos durante la jornada lectiva. El objetivo era determinar si existía correlación entre los valores de concentración de dióxido de carbono, los factores ambientales (temperatura, humedad), la densidad de personas por aula y el nivel de atención de los alumnos correspondientes al 5to “B” de la Escuela Secundaria N° 17 General Martín Miguel de Güemes. Durante los meses de julio y noviembre de 2013, realicé un muestreo de la concentración de CO₂ en el aula, en el que se tuvieron en cuenta los factores climáticos (humedad y temperatura). Además, se tomó un test de atención a los alumnos del curso, para determinar sus valores de concentración según las condiciones climáticas del aula. En paralelo, se realizó un recuento de los microorganismos presentes en el ambiente, para establecer su relación con dichos factores climáticos.

ISWEEEP 2014 (EEUU)
con alumnas de la Harmony School
Houston Texas
¿Cómo surgió el tema de investigación?
La idea surgió en 2012, cuando me pregunté por qué en las últimas horas de clases (entre las 11 y la 13) los alumnos en el aula nos sentíamos cansados, sin ganas de realizar actividades o prestar atención al profesor, con dolores de cabeza frecuentes, falta de aire, entre otros síntomas. Además, siempre ocurría que si asistía a clase un compañero enfermo, su resfrío o gripe se expandía en la mayoría de los que estábamos presentes. Entonces me empecé a preguntar cuál sería la causa de nuestro malestar en el aula y así fue cómo surgió la investigación. Me di cuenta que el dióxido de carbono es el principal indicador de la mala calidad del aire en un ambiente cerrado. También investigué acerca de la carga microbiana en espacios interiores y encontré normas internacionales que establecen un nivel máximo que no se debe superar en ambientes cerrados. Luego, a principios de 2013, desarrollé la investigación realizando mediciones de CO₂ con un air test (medidor de CO₂, humedad y temperatura) y evalué la carga microbiana con placas de Petri.

¿Cuáles fueron los resultados?
El aula de 5° “B” presentó una media de dióxido de carbono con un valor de 1.947 partes por millón (ppm). En varias ocasiones se registraron niveles mayores a los 1.500 ppm, los cuales están al límite para una adecuada calidad de aire interior según las normas de la UNE 1991 y ASHRAE 1989. Con respecto al test de atención, hubo una diferencia del 20,69%, obteniendo menores resultados por parte de los alumnos durante un día con alto nivel de CO₂. En el mes de julio, el ambiente no se consideró limpio desde el punto de vista microbiológico, ya que presentaba un recuento mayor a 800 u.f.c./m3/min y, de acuerdo a la norma española UNE 100012 Higienización de Sistemas, se considera un ambiente interior limpio cuando el valor existente es menor a dicha cifra.

Si bien la categoría de tu trabajo fue Medio Ambiente, abarcaste distintas ciencias.
En realidad, en una investigación todo está relacionado con todo, el trabajo  se desarrolló teniendo en cuenta varias disciplinas, por ejemplo, en lo que a calidad interior del aire respecta, las materias base son Ecología (en relación al medio ambiente) y Biología (en relación a los efectos adversos que puede generar la mala calidad del aire en nuestro cuerpo y los hongos, virus y microorganismos que hallamos en el aire). También abarcamos temas de Cívica, ya que entran en juego normas internacionales que fijan los valores máximos permitidos. 

¿Quiénes participaron en el proyecto?
La redacción del proyecto corrió por mi cuenta y un compañero de clase, Francisco López, colaboró en la traducción del trabajo y en las correcciones, pero no pudo viajar por problemas personales. Viajamos a Houston mi profesor Carlos Gatto y yo. Fuimos los únicos representantes de la Argentina en esta olimpíada internacional.

Comentás que recibiste colaboración para traducir el trabajo, ¿tuviste que defenderlo en inglés?
Tanto la exposición y evaluación la tuve que realizar en ese idioma, el cual adquirí a lo largo de mis seis años de escuela secundaria; nunca fui a una academia de idiomas de forma particular. El jurado estaba constituido por diez miembros, de los cuales sólo dos hablaban una lengua hispana, por lo que mi desempeño durante la evaluación en inglés fue uno de los ítems más valorados por los jueces anglosajones. 

¿Cómo obtuviste los recursos económicos para realizar el viaje?
Recibí ayuda del Consejo General de Educación de Entre Ríos, la Coordinación de Actividades Científicas de la provincia (ACYTER), la Comisión Técnica Mixta (CTM) y la Secretaría de Medio Ambiente de Concordia. A todos ellos les agradezco profundamente desde mi corazón, ya que sin su ayuda no hubiera podido vivir esta hermosa experiencia. 

¿Participaste en otro tipo de eventos dirigidos a los concursantes, además de las olimpíadas en sí?
En los tiempos libres, recorríamos la ciudad de Houston, que es realmente admirable por su limpieza e infraestructura. Luego la organización nos llevó al Museo de Ciencias Naturales y a la base y museo de la NASA.


 



¿Qué proyectos de otros concursantes te llamaron la atención?
Había muchos proyectos de ingeniería y de energías en relación a la mejora de la calidad de vida del hombre y del medio ambiente, todos muy interesantes. Sobre todo, aquellos que se relacionaban con los desechos de los países industriales.

¿Qué significó personalmente  haber recibido una mención especial en una competición tan importante?
Una mención especial es un trabajo destacado por el comité de jurados. Me otorgaron un diploma en reconocimiento a mi proyecto. Siendo la única estudiante argentina, no lo podía creer. Me costó expresarme ante el jurado ya que sólo sé inglés de lo que aprendí en la escuela y, generalmente, se descuentan puntos cuando el jurado no comprende en forma plena lo que el expositor está explicando. Mi miedo era que no me comprendieran, pero por lo visto sí lo hicieron y así logré la mención de honor y la calificación positiva. Significó mucho haberla obtenido, ya que poder representar de esta forma a más de 40 millones de argentinos en un país de tal relevancia nos deja un mérito positivo en ciencias.

Junto a su compañera Andrea Larroca en Mostratec 2013,
Medallas del 3er puesto.
¿Fue ésta tu primera participación en una olimpíada de ciencias?
No, desde el 2010 participé en ferias de ciencias representando a mi escuela. En ese año, asistí a las Ferias Departamental, Provincial y Nacional de Ciencias y a MOSTRATEC 2010, que se realizó en Novo Hamburgo (Brasil). Al año siguiente, volví a participar en las instancias departamentales y provinciales y en 2012 me invitaron al Encuentro Nacional de Clubes de Ciencias, que se realizó en Buenos Aires. El 2013 fue bastante movido, porque además de las instancias locales, asistí a una feria realizada en La Pampa llamada EXPOCYTAR; luego a la Olimpíada Nacional de Geografía categoría C, en Santa Fe, y por último volví a MOSTRATEC 2013 en Brasil.

En Brasil obtuviste el tercer puesto, lo cual te clasificaba para una feria internacional en Turquía, ¿por qué no te presentaste a esta última?
Junto con una compañera, Andrea Larroca, presentamos un proyecto de microbiología llamado “Sacharomyces en Acción” en la Feria MOSTRATEC, con el que obtuvimos el tercer puesto en la categoría Biología y Microbiología, entre más de 400 trabajos. Además, nos premiaron con una mención internacional, lo que nos otorgaba el pase a una feria internacional en la localidad turca Ismir. Lamentablemente no pudimos concretar el viaje por no obtener ayuda ni contar con dinero para llevarlo a cabo.





¿Cuáles son tus planes en la actualidad?
Actualmente estoy trabajando en mi ex escuela secundaria en un proyecto, guiando a alumnas de la institución para la realización de muestreos microbiológicos en un hospital de la ciudad de Concordia. También estoy estudiando por mi cuenta todo lo referido a Metodología de la Investigación Científica y el año que viene comienzo la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría, en Villaguay. El año pasado, di una charla sobre fracking en una escuela secundaria, porque me interesó el tema y se lo planteé a una profesora de Ecología, quien me brindó su autorización. Luego de eso, se contactaron conmigo profesores de la Escuela Técnica de Villaguay, quienes me ofrecieron dar charlas de  metodología científica en Ciencias Naturales y Sociales, para incentivar la investigación en los jóvenes de las escuelas de la ciudad.


¿Qué es el fracking?
Es un sistema de extracción de gas no convencional, en el cual perforan la tierra donde está el yacimiento para luego extraerlo con más de nueve toneladas de agua por día y, a la vez, más de 600 químicos carcinógenos, lo que podría causar un desastre natural alrededor del lugar donde se realice dicha perforación. Es muy importante entender que el gas metano es uno de los principales gases nocivos para la capa de Ozono. Además, al realizarse estas prácticas suelen producirse fisuras en el tubo de perforación, lo que provoca que esos químicos se filtren en las napas subterráneas y contaminen las redes de agua publica (el agua que consumimos todos los entrerrianos). Mi interés, al dar esas charlas, surgió porque en Entre Ríos se están por llevar a cabo perforaciones con esta técnica. Es muy grave lo que podría llegar a suceder, como la posible contaminación del acuífero guaraní (uno de los reservorios de agua dulce más grande del mundo), que se encuentra en parte de Entre Ríos, Paraguay, Brasil y Uruguay.
























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