De gira por Europa


Historia de orilla a orilla

Agustina Pianello




En junio, 55 amantes del hockey sobre césped de la ciudad de Paraná realizaron una gira soñada por ciudades de Europa durante 15 días. Allí jugaron amistosos, se midieron con equipos de primer nivel internacional y presenciaron el XIII Mundial de Hockey en La Haya (Holanda), en el cual tanto la selección masculina argentina (por primera vez en su historia) como Las Leonas obtuvieron la medalla de bronce. 

Agustina Pianello lleva 17 años jugando al hockey sobre césped: comenzó a practicar el deporte en las filas del Club Atlético Estudiantes de Paraná (CAE) y luego en el Atlético del Rosario, mientras asistía a la universidad en la ciudad santafesina. Al finalizar sus estudios, los colores pudieron más y en 2008 volvió al club albinegro. “Amo ir al club, entrenar, compartir y defender la camiseta albinegra, el Plumazo  es nuestro segundo hogar, en donde pasamos horas y horas. Es difícil explicar con una palabra qué significa para mí el hockey, pero este deporte me enseñó valores, a esforzarme, a comprometerme y a conseguir mis metas, a saber que uno no juega para lograr ‘su’ objetivo sino para alcanzar uno mucho mayor y grupal; el hockey me enseñó a ser perseverante y a tener amor por una camiseta, por la lucha diaria, y me dio amigas que son de fierro. Cada sábado, cada partido es una cita especial muy esperada. Es una sensación que sólo pueden comprender las personas que estén dentro de este mundo”, relata emocionada Agustina. Con 29 años, en junio pudo concretar junto a otras 54 personas una gira por Europa y así presenciar en primera fila los partidos de Las Leonas. 

¿Cuándo y quienes viajaron a Europa?
El 27 de mayo partimos de Paraná, desde la sede del Club Estudiantes, rumbo a Buenos Aires, con la despedida de todos nuestros familiares y amigos en un contexto único para todas. En total éramos 55 personas (jugadoras, ex jugadoras, entrenadores y dirigentes del CAE), de las cuales sólo siete eran varones: dos entrenadores, dos ayudantes, un preparador físico, un árbitro y un médico. Fue una gira de 15 días por distintas ciudades de España, Holanda y Bélgica. Barcelona fue nuestro primer destino, luego Zaragoza, Madrid, Ámsterdam y Brujas.

En la Sede del CAE antes de viajar


¿Cómo se organizó la gira?
La gira arrancó con un llamado de la jugadora Cristina Aranguren, con la idea de emprender este viaje hacia el viejo continente. Ya existía una experiencia anterior de un viaje con el mismo fin realizado en 1995 a Estados Unidos, en el que participaron 30 personas. Después de un par de reuniones, decidimos pedir presupuestos, y buscando dimos con Fair Play, una empresa de viajes deportivos de Rosario que habían contratado previamente los chicos de rugby del CAE para viajar a Sudáfrica. Esta empresa nos organizó los clubes con los que jugamos los amistosos, las ciudades a visitar y los partidos del Mundial de Hockey que pudimos ver en La Haya.

  

Cecilia Mendoza y Lucia Tosolino en Barcelona

 
 ¿Cómo consiguieron los recursos económicos?
Organizamos decenas de distintos eventos, como ventas de rifas, empanadas, remeras y mates. Realizamos una Fiesta Teen para la primavera 2013, luego organizamos el Seven de la República, el Seven en el Club Plumazo y para febrero 2014, el Seven de San Valentín mixto, para todo aquel que quería probar el hockey. Aprovecho para agradecerles a todos nuestros amigos, familiares y vecinos que colaboraron, ya que sin su ayuda hubiese sido imposible llevar a cabo esta gira.


Lucia Dibur, Mariana Brugo (Madrid) y Mercedes Carmagnac

Disputaron distintos partidos amistosos con combinados locales, ¿cómo fue la experiencia de jugar en Europa?
Formamos dos equipos, uno de primera y otro de reserva. En general, los equipos contrarios eran rápidos, hacían muchos pases, como es el hockey sobre hierba sintética, y sobre todo tenían precisión. En Barcelona jugamos contra el Club Egara y perdimos. Sin duda, estaban en otro nivel, uno mucho más elevado. Las jugadoras pisaban el área y nos bombardeaban, eran rapidísimas. En Madrid, jugamos con un equipo de primera B, en Pozuelo, y ganamos, y en Ámsterdam  jugamos contra el equipo HGC. Las europeas estaban por encima de nosotras, pero valió la pena conocer y medirse ante mejores jugadoras. Me llamó mucho la atención la precisión para definir en el área que tenían, era pisar el semicírculo y sacaban una pegada, un push, una barrida y, consiguientemente, un gol.

Las chicas del CAE y el equipo holandés HGC


¿Qué diferencia había entre ellas y ustedes?
Básicamente, la diferencia era marcada en el momento de la definición y los movimientos de la bocha en toda la cancha. Para nosotras fue muy positivo, porque pudimos jugar respetando nuestra identidad de juego, siempre intentando ir por más y aprendiendo de los errores, aunque los resultados no nos favorecieran. Además, los equipos tenían jugadoras destacadas, referentes de su club y algunas a nivel de selección nacional. En Madrid fue extraño porque muchas de ellas eran argentinas. 

¿Qué fue lo que más te gustó del viaje?
Sandra Belcar
Stella Maris Balcar
Todo fue una experiencia preciosa. Pero en mi opinión personal, me gustó mucho nuestro paso por Ámsterdam, la cuna del hockey. Allí nos recibieron de otra manera. Cuando llegamos, las anfitrionas habían diseñado una camiseta con la fecha del partido y los nombres de ambos clubes, jugamos los dos partidos a la vez, el de primera y el de reserva, y luego tuvimos tercer y cuarto tiempo. A pesar de no hablar el idioma, todas ellas nos hicieron sentir bienvenidas y lo pasamos genial. Luego compartimos una noche con música e intercambio de vivencias con las jugadoras y su cuerpo técnico. También hicimos un poco de turismo y fuimos a conocer La Haya, capital financiera y política de Holanda, donde se alojaban las jugadoras de todos los seleccionados que participaban en el mundial. La plaza principal estaba disfrazada de “mini mundial”, con una canchita de hockey para jugar y una pantalla gigante para seguir los partidos. 

¿Y lo que menos disfrutaron?
Nuestro paso por España no fue de gran intercambio social; en lo que al hockey respecta, es una cultura muy distinta. Faltó esa complicidad y la relación esperada con las jugadoras de los equipos españoles. Tanto en Madrid como en Barcelona fuimos al club, jugamos los partidos y nos volvimos al hostal. No hubo intercambio de camisetas ni intención de compartir nada; creo que ese fue el trago amargo de todo el viaje.



Pudieron visitar a ex jugadoras del CAE que viven afuera, ¿no?
Sí, estuvimos con ex compañeras y amigas del club, como Jacqueline Reinhardt en Barcelona y Federica Testa en Madrid. En Ámsterdam, tuvimos de hinchada a Victoria Garbarino, y para la parte mundialista nos visitó Lina Leiva. Además, pudimos alentar a la mejor arquera de Entre Ríos, Florencia Mutio, representándonos en Las Leonas.

La banda de la Peluca
El viaje tuvo el final deseado para todo aquel que sueña con ver a la selección nacional disputar un mundial en el deporte que ama, ¿cómo fue la experiencia de estar en La Haya alentando a Las Leonas y, sobre todo, a Florencia?
Fuimos al mundial con las entradas ya compradas, consistía en un pase diario para ver todos los partidos de la jornada. Nosotras vimos Argentina - Alemania, donde ganaron Las Leonas 3 a 0, en el estadio principal. Luego vimos a los chicos jugar contra Nueva Zelanda, quienes también ganaron. Fue un día muy emotivo, con la adrenalina al máximo, no parábamos de gritar, cantar, fue todo muy lindo. Luego, el 10 de junio vimos Argentina - China, en el estadio anexo. Como el lugar era más pequeño, teníamos a las jugadoras ahí nomás, podíamos escuchar todo lo que decían, era como estar dentro de la cancha. Lástima que empataron 1 a 1, creo que nos faltó cantar más (risas). Y luego vimos a los chicos, quienes le ganaron a Sudáfrica 5 a 1, haciendo historia al clasificarse, por primera vez, a una semifinal mundialista. El sólo hecho de participar de un evento de esta magnitud, ver gente de todos los lugares del mundo, cada uno con su indumentaria, la camiseta de su selección, pelucas y gorros, fue increíble. Igualmente nosotras copamos todo el estadio, y nos hicimos sentir con nuestra llegada, éramos un grupo grande, 55 hooligans cantando con pelucas celestes y blancas, y agitando las remeras al compás de “vamos, vamos, Argentina…”. Fue un contexto único que no hubiese sido posible si no hubiésemos ido con el club; éramos muchos tirando para el mismo lado.

¿Pudieron estar con Florencia Mutio?
¡Sí! Flor, después de los dos partidos, nos recibió para sacarnos fotos. Fue un hecho único, poder compartir el mundial con ella, una jugadora de Paraná, nuestra ciudad, entre Las Leonas, es algo que jamás olvidaremos. También tuvimos la suerte de poder estar con otras jugadoras y ex jugadoras que estaban presentes en el torneo.


Las chicas compartiendo momentos con las Leonas





Cristina Aranguren 
Mediocampista y organizadora de la gira

Junto a la Leona, Florencia Mutio
“Fue un viaje exquisito, me gustó cada parte. Tuvimos la suerte, junto al resto de las chicas, de disfrutarlo desde el inicio. Los trabajos para recaudar dinero y cada decisión tomada hicieron que empezáramos la gira nueve meses antes de viajar. Fue muy lindo jugar representando a nuestro club en lugares como Barcelona, Madrid y Holanda. Nos decíamos ‘¡Estamos en Europa, jugando partidos internacionales!’. El broche de oro fue, sin duda, ir al Mundial. Estábamos tocadas por una varita mágica, por donde pasaba el grupo se generaban cosas lindas: entrar al estadio, 55 voces, con pelucas, uniformadas y cantando fue impresionante. Las cámaras de televisión se giraban para enfocarnos, nos denominaron ‘la banda de la peluca’. Acompañar a Flor Mutio fue genial, sobre todo porque es mi sobrina, no podía creer poder estar mirándola, representando a la familia, a la ciudad, y al país junto a Las Leonas”. 



Andrea Pérez
Arquera

Agustina Pianello y Andrea Pérez
con sus entradas
“Sin exagerar, no hubo una sola cosa que no me haya gustado. Personalmente, empecé a disfrutar del viaje mucho antes de subirme al avión, exactamente desde el día que ‘Cri Cri’ (Cristina Aranguren) nos propuso organizar la gira. Si bien llevo 20 años jugando al hockey en el club, nunca había tenido la oportunidad de realizar un viaje de esta magnitud, y quizás por eso viví con muchas expectativas e ilusión todos los preparativos. El viaje salió a la perfección, y si bien el balance en lo deportivo es muy importante porque jugamos partidos exigentes, con rivales de gran nivel, creo que lo más valioso y lo que rescato es lo que nos dejó a nivel grupal. Viajamos 55 personas y no hubo ningún problema. A pesar de las diferentes edades, fuimos muy unidos, hacíamos todo con mucha onda, desde levantarnos a las 7 de la mañana para ir a correr hasta organizar diariamente las cenas para poder compartirlas juntos. Coseché nuevas amistades, me traigo recuerdos y anécdotas hermosas, y la satisfacción de haber logrado un objetivo en común, fruto del esfuerzo, compromiso y trabajo de todos. Y vivir el Mundial fue algo maravilloso, no sólo por tener la posibilidad de ver jugar a los mejores equipos del mundo, sino porque había un condimento especial: poder alentar desde muy cerca a una ex compañera de equipo, nuestra Flor. Un verdadero orgullo para toda la delegación, para Paraná, para el país y por supuesto, para nuestro querido Club Atlético Estudiantes”.











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