Creador de belleza



Nota de tapa


Gervasio Larrivey





Prodigio de los pinceles, rubores, sombras y bases, Gervasio Larrivey tiene 38 años, es oriundo de Gualeguaychú y se define como un capricorniano de pura cepa, obstinado, cabeza dura y constante, aptitudes que lo han llevado a convertirse en uno de los maquilladores más importantes del país. 




Gervasio Larrivey reside en Capital Federal desde hace diez años. Partió hacia Buenos Aires para estudiar en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, y luego egresó como caracterizador teatral en el Instituto Superior de Artes del Teatro Colón. Dio sus primeros pasos como maquillador en el carnaval de Gualeguaychú y, desde ese momento, su carrera no ha parado de crecer: en 2011 fue considerado como uno de los diez mejores maquilladores del mundo en el evento Kryolan Global Face Art que se realizó en Estambul y es el único artista argentino publicado en la prestigiosa revista alemana Make Up. En la actualidad, entre campañas publicitarias, desfiles, cursos, charlas y viajes al exterior, se ha asociado con Juan Gasparini y juntos han creado el Estudio de Maquillaje Gasparini & Larrivey. 

¿Cuándo dejaste por primera vez Gualeguaychú?
A los 19 años recién cumplidos terminé el secundario, con honores, en la E.N.E.T. Nº 1 Alférez de Navío José María Sobral. Todos querían que estudiara una carrera más convencional, como abogacía, pero decidí irme a La Plata a estudiar Bellas Artes en la universidad nacional. En 2004, me radiqué definitivamente en Capital Federal, al principio sólo estaba realizando una suplencia por dos meses —a quien luego se convirtió en mi amigo y, diez años después, en mi socio Juan Gasparini— en teatro junto a Fernando Peña, pero después ya nunca más dejé la ciudad. 

¿Por qué elegiste ser maquillador? 
Siempre digo que la profesión me eligió a mí. Hasta comenzar la carrera en el Teatro Colón nunca había maquillado a nadie. Me resultó sencillo por mi preparación en artes plásticas, pero cuando entendí que todo lo que había estudiado previamente podía volcarlo al maquillaje, me enamoré del oficio. Es un trabajo fuera de lo común, hoy puedo dar una clase, mañana maquillar una novia, pasado hacer fotos y nunca aburrirme. Jamás imaginé que el maquillaje me permitiría viajar y conocer el mundo, una de las cosas que más disfruto hacer.

¿Sos consciente de todo lo que has logrado en tu carrera?
Soy consciente de que todo lo que he logrado ha sido en base al trabajo; soy hijo de Antonio Larrivey  y Margarita Degui, dos almaceneros de barrio que me inculcaron la cultura del trabajo y del esfuerzo para lograr los objetivos. De gurisito, cuando algo no me salía y quería claudicar en el intento, mi mamá me repetía siempre lo mismo: “Dale, Gervasio, que nadie nace sabiendo” y ese ha sido mi ejemplo a seguir. Mis padres, sin duda, son mi mayor inspiración y a quienes les debo todo lo que soy hoy. También tuve la oportunidad de tener grandes maestros como Elena Sapino (caracterizadora de Martín Bossi), quien me adoptó como a un hijo más; Eugenia Palafox (jefa de caracterización del Teatro Colón), una hermana que me regaló la vida; Juan Carlos López (maquillador de Susana Giménez), el colega más generoso que he conocido y Bruno Salas (peinador de Valeria Lynch) a quien acudo cada vez que lo necesito un consejo. 

De todas las modelos argentinas con las que has trabajado, ¿con cuál te sentís más a gusto o tenés una conexión especial?


He trabajado con numerosísimas modelos, quizás la más famosa de todas sea Valeria Mazza, a quien le hice la gráfica de su línea de anteojos, la campaña para Falabella y fotos para su álbum personal. Pero trabajar con Ingrid Grudke siempre es una fiesta, no sólo por su belleza sino por su don de buena gente. Y, últimamente, en los backstages me cruzo con muchos modelos entrerrianos con los que siempre nos ponemos a hablar sobre nuestras raíces litoraleñas.

¿Cómo es la relación diseñador-maquillador?
Soy un obsesivo a la hora de trabajar, no me gusta dejar nada librado al azar, así que siempre realizo reuniones y pruebas de maquillaje previas al desfile o la campaña publicitaria. La clave es rodearse de la gente correcta y trabajar organizadamente. 


Desfiles, producciones fotográficas y más 

Sos el maquillador y Director Creativo de Silkey Makeup Color, ¿cómo llegaste hasta ahí y qué trabajos realizás para ellos?
Todo comenzó por recomendación para una de sus campañas de parte de Bruno Salas y el fotógrafo Guillermo Lossio. Luego de realizar varios trabajos, cuando Elizabeth Yelín creó Silkey Makeup Color me convocó como su asesor. Llevo cuatro años trabajando con Silkey Mundial como maquillador a cargo de sus eventos y producciones fotográficas, y junto a Elizabeth formulamos las líneas de maquillaje y esmaltes de uñas. Trabajar en un proceso creativo que incluye el manejo de colores y texturas, además de estudios de mercado y desarrollo de productos, ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi carrera.



¿Cómo fueron los comienzos con Silkey?
Empecé bien desde abajo y las vueltas de la vida hicieron que mi primer trabajo como maquillador fuera en una de las primeras ediciones del Salón Buenos Aires de la Moda, allá por el 2003. Yo vivía en La Plata todavía, fue una pasantía ad honorem y viajaba junto a un grupo de colegas en tren hasta Constitución y de ahí en subte hasta la Rural de Palermo por miedo a perdernos. Once años más tarde, me encuentro trabajando como cabeza de equipo y viajando a París nuevamente en septiembre. El año pasado, fui ternado al premio Tijera de Plata como mejor maquillador en desfiles y si bien no gané, la sola nominación fue un tremendo reconocimiento, teniendo en cuenta que era mi primer año maquillando en estos eventos. Como decimos en Gualeguaychú, “la única lucha que se pierde es la que se abandona”. 

¿Cuál ha sido tu participación en grandes eventos de moda nacionales e internacionales?
Junto a Silkey Makeup Color he abierto el Buenos Aires Alta Moda, maquillando para los mejores diseñadores argentinos gracias al apoyo de Mauricio Wach, Elizabet Yelín y la familia Vidal Rivas, quienes han confiado en mi trabajo y en mi equipo. También he maquillado en eventos como Mar del Plata Moda Show y Tigre Moda Show. En este momento, nos encontramos realizando el Caras Glam por todo el país y junto a ellos cumplí mi sueño de maquillar en la semana de la moda en París. También tuve el honor de trabajar con un grande como lo fue Jorge Ibáñez, quien dejó en mis manos la responsabilidad de sus últimos tres desfiles: Mambo italiano, Golden secrets y Mysterius garden. Fue un placer colaborar él. Además, su madre Mabel, junto a los Vidal Rivas, organizó su desfile póstumo, Desde el cielo, y me encargó el maquillaje. Fueron muchos sentimientos encontrados, ya que se presentó la colección en la que él estaba trabajando; fue muy emotivo. Guardaré en mí siempre el mejor de los recuerdos de una de las personas más generosas que conocí en el mundo de la moda.


Desde el Cielo
Jorge Ibañez


¿Para qué otros diseñadores has colaborado? 
El primer diseñador que me abrió las puertas de este mundo fue Gabriel Lage, a quien llegué recomendado por Daniel Laurito, uno de los mejores peinadores de novias que conozco y a quien conocí trabajando en el carnaval de mi amado Gualeguaychú. He tenido el placer de colaborar con grandes artistas de la moda argentina como Verónica de la Canal, Hernán Fragnier, Marcelo Senra, María Pryor, Laurencio Adot, Benito Fernández, Claudio Cossano, Carlos Di Doménico, Sylvie Burstin y una dama de la moda como lo es la gualeguaychuense Iaia Cano. Además, disfruto mucho de colaborar siempre con uno de los nuevos talentos, mi gran amigo Marcelo Giacobbe.  

¿Cómo se vive el estrés en los backstages de los desfiles? 
En cualquier backstage de un trabajo en vivo siempre se corre, sea un desfile, una obra teatral o el carnaval. Pero me encanta esa adrenalina, gracias a Dios cuento con la colaboración de un equipo de colegas que son grandes artistas, pero sobre todo buenas personas, conscientes de que la unión hace la fuerza. Eso me permite sentir que, a pesar de las corridas, hay personas respaldándome para llegar a buen puerto. Recuerdo que para el 45 aniversario de Silkey trajeron desde Rusia a Irina Baranova, presidenta de la Cámara Mundial de la Coiffeur. La combinación de su inglés y el mío fue casi explosiva, pero en base a paciencia y muchas señas logramos cumplir con sus expectativas, aunque en un momento casi me largo a llorar, porque trabajar con los mejores implica altísimas exigencias. Lo mejor de todo fue que Irina al final de su desfile nos hizo subir a la pasarela para agradecernos públicamente el trabajo realizado y la paciencia, ya que nos volvió locos.
También has maquillado a actores en distintas obras de teatro y a famosas en televisión en Ideas del Sur...
Me gusta el maquillaje teatral por la adrenalina del trabajo en vivo y la capacidad de maquillar sin miedo a la exageración. Aunque lo que más he disfrutado en todos estos años fue haber sido responsable del maquillaje de la fiesta reinaugural de los dos teatros que han marcado mi vida: del Teatro Colón en 2010 y del Teatro Gualeguaychú en 2011. Fue una linda experiencia trabajar en Patinando por un sueño y Bailando por un sueño en Ideas del Sur, tratar con algunas de las figuras que participaban como Evangelina Carrozzo o Zaira Nara. Ahí aprendí a trabajar para alta definición. En la actualidad estoy maquillando a Valeria Lynch para sus producciones fotográficas y la tapa de su nuevo disco, a Laura Azcurra (hija de Elena Sapino) y Karina Mazzocco, a quien disfruto enormemente de maquillar cada vez que puedo.

Paso por Europa 

¿Cómo fue tu participación en Kryolan Global Face Art como maquillador representante de Latinoamérica?
Mi participación en el evento de Kryolan en 2011 fue un sueño. Si alguien me decía que iba a representar no sólo a mi ciudad y mi país, sino a todos los maquilladores latinoamericanos en un lugar como Estambul (Turquía), al que jamás hubiese conocido de no ser por mi trabajo, me le hubiera reído en la cara. Jamás imaginé algo así cuando cambié los pinceles de pintar por los de maquillar, y mucho menos que un día estaría esperando para salir a un auditorio donde se encontraban más de 300 maquilladores de todo el mundo como espectadores y en el que segundos antes habían proyectado una bandera argentina gigante con el himno nacional de fondo. Cada vez que cuento esto me emociono, porque llegar a allá fue un premio a la perseverancia y a no claudicar en mis ideales.


Gervasio Larrivey 
KRYOLAN 
Global Face Art 2011


¿En qué se basó el evento?
Fui el único maquillador latinoamericano invitado y el único argentino en viajar. Me acompañó la gran fotógrafa colombiana María Teresa De Jesús Álvarez, quien ofició no sólo de amiga sino también de traductora. Ella fue mi gran contención en esos momentos; esa palmada en la espalda al sonar el himno para evitar el llanto de felicidad. Con ella realizamos una producción de fotos especialmente ideada para el evento, en la que participaron modelos de Gualeguaychú, entre ellas Elisa Grecco (Reina del Carnaval 2011), Julieta de Bernardi (modelo profesional) y mi amigo drag queen Oxiura Mallman. De esa producción realizamos un video del backstage con el que me presenté; fue una linda manera de sentirme acompañado por entrerrianos estando tan lejos de mi ciudad.

¿Qué trabajo presentaste?
Me pidieron que realizara un maquillaje que plasmara la estética latina, lo cual fue difícil por la variedad de estéticas que conviven en nuestro continente. La mujer argentina es de las que menos se maquilla o de las más clásicas a la hora de hacerlo, así que combiné el dorado de nuestras pieles con un poco de los colores que nos caracterizan. Fue un maquillaje simple pero femenino que gustó mucho y sirvió para que luego me invitaran a disertar en otros eventos, como The Makeup Show Design en Düsseldorf (sólo 12 maquilladores de todo el mundo fuimos convocados), el IMATS en Nueva York y The Marathon Master Class en la Royal Opera House de Londres, donde todos los años exponen los mejores nueve maquilladores ingleses e invitan a un solo artista internacional. En la edición 2013 tuve el honor de ser yo el invitado. 

Has podido compartir tu profesión con colegas de todo el mundo, ¿qué tiene de distinto el maquillaje argentino?
En todos mis viajes he aprendido a leer cada estética del maquillaje según el contexto en el que se desarrolla, ha sido un gran entrenamiento personal y un crecimiento profesional. Argentina es un país donde el maquillaje se ve como algo superficial y decorativo, por suerte he estado en lugares donde forma parte del hábito diario y se lo relaciona con la autoestima personal, sin duda esos han sido los lugares donde más he aprendido. He visitado países y trabajado con colegas que jamás imaginé conocer. Aprendí que lo único que me voy a llevar a la tumba son las experiencias vividas. Todo el camino recorrido y lo que me depara el destino vienen de la mano del disfrute y del aprendizaje a través de las lecturas de las diferentes estéticas del maquillaje. 








Los carnavales del país
Este verano fue tu gran despedida, luego de doce años ininterrumpidos, maquillando a los bailarines de los carnavales de Gualeguaychú. 
Luego de tantos años, este fue el último, aunque no abandono ese contexto donde trataré de colaborar de la mejor manera posible, ya sea coordinando o promocionando la mayor fiesta a cielo abierto del verano argentino. Una periodista local nos bautizó como el dream team de maquilladores del carnaval, ha sido un honor que nos consideren de esa manera, y despedirme sabiendo que hice escuela, que hubo un antes y un después en el maquillaje del carnaval luego de mi paso junto a mi equipo, sin duda fue la mejor forma de retirarme.




¿Te acordás de la primera vez que participaste como maquillador? 
¡Cómo olvidarlo! Fue en enero de 2003, nunca había participado de la fiesta, y recién terminaba el primer año en el Teatro Colón. Estaba aburrido en casa, no conocía a nadie del ambiente del carnaval y por insistencia de mi mamá y de mi hermano que conocían a Martín Ayala (Director de la comparsa Papelitos) me presenté a ofrecer mis servicios. La primera respuesta fue que no había presupuesto, pero lo tomé como un gran desafío y no me equivoqué. Gracias a que mi trabajo se vio en el circuito fui convocado luego por Adrián Butteri, con quien trabajé durante diez ediciones y se ha convertido en uno de mis mejores amigos. El carnaval no sólo me dio experiencia y formación, sino que ha sido mi carta de presentación en muchos trabajos, además de regalarme amigos y vivencias que siempre me acompañarán. 















eloisa patat

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