El fin de una vida como inmigrante



Historia de Orilla a Orilla 



Jesica Gabas desde México




Jesica Gabas, es una joven paranaense que dejó la ciudad con tan sólo 17 años para vivir una experiencia de viajes y paseos de tres meses que se extendió a más de once años. Luego de una década viviendo como inmigrante en México, ha decidido volver a la ciudad que la vio nacer.


Jesica tiene 29 años, es psicóloga, graduada en la Universidad del Distrito Federal (México), vive sola en la ciudad de Cuernavaca, y es Gerente de ventas de la empresa Estudios EduGo. México le ha dado grandes oportunidades laborales y profesionales, pero luego de once años ha tomado la gran decisión de volver al país. 

¿Cuándo y por qué te fuiste a México? 
Llegué a México en 2003, mi hermana Verónica vivía en Distrito Federal desde hacía dos años, me invitó a visitarla y quise aprovechar ya que en la UADER donde estudiaba psicología había muchos paros y problemas con las titulaciones que solo eran válidas a nivel provincial. Entonces con solo unos meses de haber comenzado la carrera decidí dejarla, arriesgarme y partir por primera vez al extranjero. En mi cabeza no existía posibilidad alguna de no regresar a Paraná, la idea era solamente viajar por tres meses, pasear, conocer y luego volver. Partí con 17 años, acompañada de mis miedos, incertidumbres y sueños, nunca olvidare ese día.

Seguramente no olvidarás ese comienzo tan abrupto desde el aeropuerto de Ezeiza. 
Es una historia que podré como anécdota de por vida, hoy me causa risas pero ese día fue escalofriante. Todo empezó al llegar a la terminal de colectivos de Paraná para viajar a Buenos Aires. Al despedirme, una prima me comenta si llevaba conmigo la autorización de mis padres para salir del país ya que era menor de edad. En ese preciso instante, se me vino el mundo abajo porque no tenía ese documento. Tuve que subir al cole y mientras viajaba hacia el aeropuerto en la madrugada, mis padres tuvieron que hacer llamadas a todos sus conocidos para conseguir el permiso. Era una época donde los celulares no abundaban, ni hablar de la existencia de Whatapp o Email para comunicarse. Recuerdo haber pasado siete horas de terror sin saber que iba a suceder. Llegué a Ezeiza, como ya no había mucho tiempo para despachar las valijas y pasar el control policial tuve que rogarle al oficial de migración que me dejara pasar mientras mis padres, desesperados enviaban por fax el documento el cual llegó solo minutos antes de la salida de mi vuelo. El oficial vio el permiso, me dejó pasar y comenzó mi carrera de cien metros llanos hasta la puerta de embarque, por la megafonía el personal del aeropuerto avisaba que no cerraran el vuelo ya que la última pasajera iba en camino. Así fue mi primera vez en un aeropuerto, horas vividas con la adrenalina disparada y sentimientos encontrados, una experiencia inolvidable.

¿Cómo fueron los primeros meses México?
En teoría, solo iba a estar tres meses, los cuales fueron realmente impactantes para mí. De repente estaba rodeada de muchísima gente, tantos lugares por conocer y las oportunidades que surgían diariamente hicieron que me sintiera maravillada y que decidiera quedarme un año. No fue muy grato para mi madre recibir esa noticia, aunque siempre apoyó mi decisión.

¿Dónde empezaste a trabajar?
Trabajaba de modelo, promotora, en restaurantes y de extra en algunas novelas. No podía creer las oportunidades que se me presentaban y el buen trato de la gente. Mis días siempre eran diferentes y eso me atraía muchísimo. Decidí retomar mis estudios de psicología para aprovechar el tiempo, me fui a vivir sola y la satisfacción de ser independiente me fascinó.

¿Cómo eran tus días?
Estudiaba por las mañanas y trabajaba por las tardes, pensé que al año de haber llegado regresaría a Paraná, ciudad que tanto amo, pero sentía que en allá no iba a poder lograr todo lo que estaba consiguiendo aquí con tan sólo 18 años.

De tres meses a casi once años.


El tiempo ha pasado muy rápido, un año tras otro, terminé la carrera, trabajé dos años en una clínica de adicciones y luego me mudé a Cuernavaca, la ciudad de la eterna primavera, donde mi hermana Verónica abrió su propia agencia de viajes educativos en el extranjero, Estudios EduGo. Allí trabajo desde entonces, soy Gerente de Ventas y he podido hacer numerosísimos viajas a lugares como: Vancouver, Londres, Chicago, New York, Dallas, Philadelphia, Maine, Vermont, Cuba y Costa Rica. Sin mencionar las ciudades de México que he conocido de las cuales la que más me gusta es Playa del Carmen.

Además de viajar, ¿tenés otras aficiones?
Definitivamente viajar es una de mis pasiones junto con correr carreras y maratones, uno de mis deportes favoritos. Colecciono las medallas de las carreras y soy de las que cada vez se impone un reto mayor. Mi sueño es poder participar el maratón de New York. También amo bailar, actualmente tomo clases de salsa y bachata.

En México, hay muchísimo inmigrantes argentinos, ¿estás en contacto con personas de acá?
Una de las formas con las cuales hago mi conexión con Argentina son los conciertos. Aquí vienen la mayoría de nuestras bandas, el mejor para mi siempre ha sido Andrés Calamaro, cada vez que lo escucho siento que estoy en el rosedal, una tarde cualquiera, tomando mate con mis amigos. Estando lejos uno necesita sentirse cerca y lo he logrado al contactar con otros argentinos que viven acá, escuchando rock argentino por Internet, tomando mate, juntándonos a comer un asado, etc. Nuestros amigos mexicanos continuamente nos piden que hagamos asados, les encanta la sazón argentina, comer choripanes, los cortes de las carnes, pizzas y empanadas. Es muy común que casi todos los fines de semana hagamos reuniones donde nunca falta el chimichurri y por las tardes tortas fritas con dulce de leche. Mi cuñado es cubano y en cada viaje que hace a Argentina aprende nuevas técnicas de mi papá para hacer los asados al estilo argentino. Ya parece uno de nosotros porque hasta toma mate y es el encargado de poner la parrilla en todas nuestras reuniones. Si bien en Cuernavaca no hay tantos argentinos en DF existe una zona llamada Condesa, caminar por sus calles es como estar en Argentina, porque la mayoría de inmigrantes argentinos viven ahí. Y sin duda, nos juntamos a ver los partidos de fútbol de la selección, sobre todo aquellos donde se enfrente Argentina con México, es muy divertido porque siempre estamos todos juntos y se genera una tensión muy interesante. Nunca faltan las burlas y los gritos de desesperación, hacemos apuestas y esto le da un toque más picante al partido.



¿Solés viajar de visita a Paraná?
Durante la década que llevo aquí, he viajado a Argentina una vez cada dos años y siempre es difícil cada una de las despedidas. Es lo peor de regresar, porque surgen sentimientos encontrados, por un lado deseo quedarme junto a mi familia y por el otro, sé que debo volver. El problema con el que vivo hace once años es no estar segura de dónde asentarme, como dice la canción “no soy de aquí ni soy de allá”. Estoy partida a la mitad, en Paraná tengo mi familia, mi gente, mis costumbres, tardes tomando mate en la costanera, las idas al centro, salir a andar en bici, sentarme en la vereda con mis papas, ir al campo los domingos, el rosedal, la gente, la vida tranquila, pero en México tengo el crecimiento laboral, los viajes, comodidades y mi hermana con sus hijos que tanto amo. 

Seguramente que vivir junto a tu hermana ha marcado una gran diferencia
Creo que una de las razones que más me ha ayudado a seguir aquí es la compañía de mi hermana, su esposo y mis sobrinitos, han sido el sostén durante todo este tiempo. Los primeros años, sufrí la distancia y la imposibilidad de una buena comunicación con mi familia.  En la actualidad, gracias al avance de la tecnología, esas distancias se acortan y me siento acompañada a diario, puedo hablar con mi familia y amigos cuando lo desee. Poder ver fotos y noticias de mi gente y mi ciudad a través de las redes sociales te hace sentir un poquito más presente en sus vidas. 



Tenés pensado mudarte a Playa del Carmen y luego…. ¿Paraná?
En julio me iré a vivir a Playa del Carmen ya que siempre soñé con vivir en la playa durante una temporada y en enero de 2015 tengo decidido finalmente regresar a Paraná. Fue una decisión que tomé en mi último viaje, el año pasado, cuando fui a pasar mi cumpleaños que hacía diez años que no lo celebraba con mi familia y cuando di la noticia todos se pusieron felices. Recuerdo que cuando fueron a despedirme a la terminal todos me gritaban ¡no te enamores! (risas) Es que me conocen muy bien.

¿Estás segura de tu decisión?, va a ser un gran cambio.
Desde que tomé esta decisión han pasado mil cosas por mi cabeza pero estoy contenta al saber que me daré la oportunidad de regresar y ver cómo me siento otra vez allá. Espero que mi país me dé las oportunidades necesarias para que ya no tenga que dudar dónde quiero pasar el resto de mi vida. No quisiera quedarme con cómo hubiera sido. Definitivamente quiero intentarlo y sentirme cerca de los míos, aunque sé que en México quedara una parte de mi corazón. Estoy ansiosa de estar allá y simplemente dejar fluir las cosas, confiada de que lo mejor pasara. “Ningún éxito en la vida justifica el fracaso en la familia”.

¿Cómo lo ha tomado tu hermana?
Es difícil para ella y para mí, durante todos estos años el estar lejos de nuestra tierra nos ha unido y sé que nos dolerá mucho la separación, pero ella siempre apoya mis decisiones. Sé que no será fácil el volver a empezar pero quiero intentarlo, quizás no tendré tantas comodidades o facilidades materiales pero estoy segura que podre tener calidad de vida y disfrutar de mi familia. Algo muy importante que no quiero dejar de hacer es viajar, así que me esforzare para poder seguir conociendo el mundo.

¿Tenés pensado que vas a hacer en Paraná?
Tengo dinero ahorrado y me encantaría trabajar como psicóloga, poner mi consultorio o trabajar en alguna clínica de adicciones. También quisiera seguir estudiando, hacer cursos o masters en psicología. Estoy confiada en que las cosas se van a dar. Al principio volveré a casa de mis padres a que me consientan un rato pero luego mi idea es vivir sola.


Jesica: sus “más” de vivir en México

Lo más extraño: encontrarte gente de Entre Ríos que vive en México, se siente una emoción inmensa cuando te dicen soy de Paraná, o soy de Concordia…

Lo más lindo: es darte cuenta que a pesar de la distancia las personas que amas están con vos y nunca te abandonan. Siempre enviándote un mensajito, un “me gusta” y escribiendo un comentario en el Facebook o una llamada por Skype. Eso me llena de energías para seguir cada día y no sentirme sola.

Los momentos más hermosos: cuando mis padres han venido a visitarme y han podido conocer el lugar donde vivo y trabajo. Ha sido realmente gratificante poder llevarlo a los lugares que me gustan, que conozcan mi vida diaria, mis calles, mis amistades. Y ha sido una tranquilidad para ellos ver que estoy bien.

Lo más raro: cuando me preguntan “¿no te dan ganas de regresar a tu país?” Y mi respuesta siempre es sí.

Lo más espectacular: ganarme viajes a diferentes partes del mundo gracias a mi desempeño en las ventas de la empresa. El trabajo duro me ha dado beneficios como viajes y regalos, es lo que más me gusta, poder viajar, conocer muchas culturas y lugares diferentes. 

Lo más doloroso: no estar en los momentos importantes como cumpleaños, casamientos, reuniones, etc. Siempre estoy en forma de computadora a través de Skype. 

Lo más triste: hace 11 años que no podemos estar los 5 hermanos juntos al mismo tiempo, siempre falta uno para la foto, los extraño mucho y quisiera que podamos estar toda la familia unida como antes. 










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