Stephane Descours: Recuperar la historia


Historia de orilla a orilla




Casado con la paranaense Myriam Martínez, Stephane Descours es francés y vive en Paraná desde hace 11 años. Ellos se conocieron por internet en 2001 y su primer contacto visual fue en la terminal de Paraná. Él es artista y se especializa en vitrales y restauraciones.


Stephane llegó a Paraná desde Francia en 2001, para conocer a quien dos años después se convertiría en su mujer, Myriam Martínez. Él es artista, especialista en grafismo, rough, story-board, ilustración, dibujos animados, técnicas del fresco y de la pintura a la cal. Ha trabajado en la recuperación del patrimonio francés y posee grandes conocimientos en diferentes técnicas de esmaltados al fuego sobre vidrios, dorado a la hoja, marquetería francesa y soplado de vidrio. 

¿Cómo llegaste a Paraná?
En 2001 conocí por Internet a una chica paranaense llamada Myriam, mi actual esposa. Recuerdo que nos encontramos en el chat AOL, el único que existía en ese entonces. Yo estaba buscando algún lugar en Sudamérica para ir de vacaciones, mi primera opción era México, pero el destino hizo que nos encontráramos en el chat, por suerte Myriam sabía francés. Hablamos por cuatro horas seguidas, le pedí el teléfono que por supuesto no me dio, aunque nos intercambiamos los correos electrónicos. Y desde ese día no dejamos de comunicarnos, ella se levantaba a las tres de la mañana para poder hablar conmigo debido al cambio de horario. Continuamos hablando por meses, hasta que resolví cambiar mi destino de playas en Tenochtitlán (México) por la hermosa costanera de Paraná. En ese momento yo trabajaba para Air France en mi país y decidí tomarme un año de licencia y viajar hasta acá para conocerla. Hace 13 años no había cámaras digitales por lo que nuestro aspecto personal fue una completa sorpresa hasta el día en que nos conocimos personalmente.

¿Cómo fue el primer contacto visual?
Cuando llegué a Buenos Aires tomé un colectivo a Paraná. En teoría, Myriam me estaría esperando en la terminal, pero no nos conocíamos físicamente, sólo sabía que ella usaba anteojos. Tiempo después, ella me contó que cuando me estaba esperando buscaba en cada hombre que bajaba del colectivo uno de estilo europeo; todavía recuerda cómo estaba vestido: pantalón negro chupín, camiseta blanca, saco tres cuartos de cuero negro con solapa y una mochila marinera. Al bajarme, pasé delante de una mujer, paré, di un paso hacia atrás, me puse frente a ella y le dije “¿Por qué no tenés los lentes puestos?”. Y así empezó nuestra historia.

¿Luego qué pasó?
Me quedé unos 20 días. Aprovechamos para ir a pasear a las Cataratas del Iguazú, en Misiones, no puedo olvidar el día porque fue el 11 de septiembre de 2001. Mientras el mundo ardía por el atentado de las Torres Gemelas, nosotros caminábamos como dos tortolitos por el Parque Nacional sin enterarnos de nada, claro que en aquella época no teníamos celulares. Recién por la noche, cuando fuimos a cenar, vimos en la televisión el caos, las llamas y la imagen que retransmitían una y otra vez de los aviones estrellándose. Luego volví a Francia, queríamos ver qué pasaba realmente entre nosotros, y regresé en marzo del año siguiente para nunca irme.

¿Cuándo se casaron?
Cuando volví empezamos a salir formalmente y en septiembre le pedí que se casara conmigo, lo hicimos en octubre de ese año en la Iglesia del Cristo Redentor, en Paraná. Pero tenía que volver a Francia a trabajar porque no tenía más licencia, por lo que iba y venía varias veces al año. Como Myriam tiene una niña, Lucerito, ellas no podían venir conmigo a Francia, sólo vino en 2003 para pasar nuestra luna de miel allá, y ya a fin de ese año me mudé a Paraná definitivamente. Llevamos 12 años de casados y tenemos otra niña que se llama Trini.

¿Qué fue lo primero que hiciste en Paraná?
Para mantenerme ocupado se me ocurrió trabajar en acción humanitaria a través del dibujo en la cárcel. Antes había probado con Médicos Sin Fronteras, en Buenos Aires, pero no había sido lo que esperaba. Entonces fui a Oro Verde, en Entre Ríos, donde había una congregación de curas y monjes franceses, ellos me hablaron de Punto Corazón, una organización que colaboraba con la Pastoral Carcelaria de Cáritas en la Unidad Penal Nº1 de Paraná. Junto con otro francés, empecé a ir a la cárcel de varones a realizar un taller de pintura para los presos.

¿En qué consistía el taller?
Todos los miércoles y sábados por la mañana, trabajaba como profesor y mentor del taller de creación y expresión artística en la cárcel para la rehabilitación y la terapia ocupacional de los internos. Les enseñaba diferentes técnicas de dibujo, pintura (murales y ilustración), y escultura. Al terminar el año, se hizo una pequeña muestra en una galería de arte en Paraná. Los presos pudieron asistir al Vernissage en el Museo de Bellas Artes de la ciudad. Fue una experiencia muy interesante. 

¿Cómo es tu profesión?
Soy grafista, carrera que no existe específicamente en Argentina. Me apasiona el arte y la cultura. Si bien traje desde Francia conocimientos de dibujo, pintura, diseño y restauración, aquí aprendí la técnica de armar el vitral y la técnica del plomo, con Ángel Sánchez en el Taller de la Luna. Me especializo en vitrales, restauraciones varias y otros trabajos artísticos. Además, trabajo como profesor en la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, en el taller de vitrales. Me gusta investigar, soy una persona muy curiosa, trato de buscar nuevas ideas y técnicas con el objetivo primordial de conservar el patrimonio de las ciudades. Me da pena ver como en algunos lugares de este país se demuele la historia, porque una historia corta se hace larga con el tiempo, si es que quedan rastros de ella. 

¿Qué te apasiona de la restauración?
Las cosas son el reflejo de nuestra cultura y de nuestra civilización, restaurarlas es aprender y fortalecerse y permite que nuestro mundo moderno no se olvide de sus raíces. También colabora para que cada uno recuerde de dónde viene como individuo y como pueblo. Una cultura sin su patrimonio no existe porque no tiene base ni registro material de lo que fue.

¿Creés que en Paraná los ciudadanos cuidan de su patrimonio? 
Es una pregunta difícil, conozco personas que se preocupan y que tienen un compromiso muy fuerte con el patrimonio cultural de la ciudad. En la actualidad, vivimos bajo una política que favorece el cuidado de nuestro patrimonio, se están viendo propuestas, pero tampoco tenemos que olvidar que todo está ligado a una sociedad que favorece la rentabilidad y no la memoria. Creo que es posible  encontrar un punto medio entre la cultura y el dinero.


¿Cuáles son tus proyectos a futuro?
Estoy trabajando para desarrollar el trabajo del vidrio como propuesta artística, mostrando diferentes técnicas que se adaptan a una demanda más moderna desde un punto arquitectónico. Mi objetivo es que no se relacione al vitral solamente con la iglesia o lo antiguo.

Además de ser profesor, ¿contás con un taller donde enseñar tus técnicas?
Sí, tengo un taller, a veces enseño y otras no, pero siempre recibo a la gente para brindarles una respuesta a sus preguntas. También, en ese taller hago mis trabajos de vitrales para los clientes, tanto institucionales como particulares.

 

¿Has realizado alguna exposición en Argentina?
No, como me he dedicado al tema de la restauración no puedo exponer dichos trabajos porque están realizados en el sitio, como en las iglesias o en inmuebles de particulares. Sin embargo, este año estamos preparando con mis alumnos una exposición para fin de año. Y en lo personal, estoy trabajando para realizar obras  en vidrio y armar una exposición a fin de este año o el año que viene, ya veremos…

El trabajo de Stephane en Entre Ríos



En Paraná, se puede ver el trabajo de restauración de Stephane en el monumento a la Madre y en el monumento a Carbó. Ha diseñado y creado vitraux para la Iglesia Santa Teresita y la Iglesia del Carmen; además, ha restaurado numerosísimos vitraux de monumentos e instituciones en toda la provincia de Entre Ríos, como la cúpula principal de la Catedral de Paraná y las pinturas decorativas de la oficina del gobernador y del Salón de los Gobernadores de la Casa de Gobierno de Entre Ríos. También, en la ciudad vecina de Santa Fe, como las pinturas de la Honorable Cámara de Diputados y los retablos y esculturas policromadas de la Catedral, entre otros.

¿Qué es el vitraux?
El vitraux es el arte de unir distintas piezas de vidrio mediante un elemento ligante para poder armar ventanas, lámparas y objetos decorativos. Esta técnica se remonta a la época de los romanos. Es parte de la arquitectura gótica y hoy en día los vitrales más antiguos datan del siglo XI y se encuentran en la Catedral de Augsburg, Alemania. En el siglo XVI, se empezó a crear vitrales de una pieza con vidrio incoloro, pintándolas con esmalte gris (grisallas) y a mediados del mismo siglo se inventó el modo de esmaltar los vidrios, lo que dio por resultado la posibilidad de disponer de vitrales como si fueran lienzos o tablas de pintura. El uso de la electricidad desarrolló los soldadores, y así se mejoraron los materiales y  la gama de colores se diversificó enormemente. Durante este periodo, grandes artistas como Marc Chagall contribuyeron al renacimiento del vitraux. A fines del siglo XX, el vitral recuperó definitivamente su lugar, especialmente dentro de la arquitectura.


Cómo contactarse con Stephane:
Email: stephanedescours@gmail.com
Teléfono: 343 154587798












eloisa patat

Phasellus facilisis convallis metus, ut imperdiet augue auctor nec. Duis at velit id augue lobortis porta. Sed varius, enim accumsan aliquam tincidunt, tortor urna vulputate quam, eget finibus urna est in augue.