Santiago Marcos: El teatro le cambió mi vida


Historia de orilla a orilla



El humor y los monólogos es el género que caracteriza a este actor, director teatral y escritor paranaense, y con el que ha recorrido la provincia y el país. Durante mayo, está presentando la obra Una película de Brendan  Edison, de su autoría, entre otras funciones teatrales. 



Santiago Marcos descubrió el teatro pasada su adolescencia, en el campo de sus abuelos cerca de Paraná, observando las partidas de truco en el bar y los personajes del pueblo: “Creo que fue el destino el que trajo el teatro hacia mí. Cuando terminé la escuela secundaria, tarea que me costó bastante por haber repetido de año más de una vez, estuve un tiempo sin saber qué hacer. Me crié yendo al campo de mis abuelos maternos. Siempre fui un desastre en el colegio, mis recuerdos de adolescente son en aquel lugar, estudiando frente a un ventilador todas las materias que me había llevado a marzo. Ellos tenían un almacén de ramos generales, donde los paisanos iban a tomar sus copas y jugar al truco, entre otras cosas, y yo merodeaba entre las mesas, camuflado entre ellos, escuchando lo que decían y observando lo que hacían. Al finalizar la escuela, me instalé allí junto a unos primos que iban a trabajar y por la noche compartíamos momentos con nuestros abuelos y la gente local. Nos divertíamos mucho, cuando nos íbamos a dormir, recordábamos las anécdotas surgidas durante los juegos de cartas y yo aprovechaba para hacer  imitaciones de los personajes del bar. De alguna manera, así empezó mi relación con el teatro, quizás era algo inconsciente porque jamás pensé en ser actor, en actuar o en dedicarme al teatro, pero el campo fue lo que me salvó. Era un espacio de juego para mí, ahora a la distancia me doy cuenta de eso, vivía dentro de un teatro y yo era el espectador observando cada escena”, cuenta Santiago. 
Durante su carrera, ha participado en numerosas funciones teatrales como actor, director teatral y autor, que le han permitido recorrer la provincia y el país. Entre otros reconocimientos, fue elegido Relevación Masculina por la obra infantil Romeo y Julieta un amor con piruetas, representada en el Certamen Departamental de Teatro, que se realizó en la ciudad de Crespo en 2001. Y fue invitado a participar con dicha obra en el 16º Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano en Pudahuel (Chile), en 2012. 




¿Dónde estudiaste teatro?
Cuando tuve que tomar la decisión de emprender una carrera, aunque no era un estudiante muy aplicado, decidí irme a Rosario y me inscribí en la Escuela Provincial de Teatro y Títeres. Fue duro, de entrada tenía muchísimo material de lectura: las tragedias griegas interminables de Esquilo, Sófocles y Eurípides, con las que pensé que no iba a poder, hasta la preparación de las materias prácticas, como actuación, en las que tenía que crear escenas para representar ante los profesores. Con mucho esfuerzo, terminé el año aprobando todas las materias con excelentes notas, sin duda había algo ahí para aprovechar. Pero no me hallaba en Rosario, así que volví a casa y decidí incorporarme a la Escuela Provincial de Teatro de Santa Fe, donde finalmente me recibí en 2001 como Promotor Sociocultural en Teatro - Actor. La ventaja del cursado nocturno era tener la posibilidad de hacer teatro durante todo el día. Hice numerosos talleres, uno de los primeros fue el de Rubén Clavenzani en la Alianza Francesa. Hasta el día de hoy sigo formándome y asistiendo a talleres, pero Rubén fue mi maestro, él me enseñó el oficio teatral. Paralelamente a su taller, empecé a relacionarme con gente del mundillo y grupos teatrales independientes, como el de Juanele, con el que representé mis primeras obras.
          
Obra: Juegoloco
¿Qué tipo de teatro te gusta hacer?
Siempre mis trabajos están relacionados con el humor y lo absurdo, que es donde más cómodo me siento. Una de mis primeras obras en el género del absurdo fue La espera trágica de Tato Pavlovsky y Escena para cuatro personajes, de Eugène Ionesco. También he hecho teatro infantil y hasta me atreví a dirigir. En 2012, me embarqué como actor en una obra que trabajaba los poemas de Oliverio Girondo, llamada Tanto Yo,  fue un gran desafío ya que nunca había trabajado con ese tipo de textos tan alejados del teatro y con una propuesta estética totalmente diferente a la que estaba acostumbrado. Es una obra que llama a la reflexión, es psicológica, los textos utilizados son poemas y no fueron escritos para ser representados por actores. Me costó componer el personaje, creo que terminé de comprenderlo haciendo ya las funciones. Con esta obra participamos, en 2013, en el Festival Internacional de Teatro y Performance (FESTEPE), en la ciudad de Chancay, al norte de Lima, Perú. Y al día de hoy seguimos haciendo funciones, es una obra que disfruto mucho ya que me sitúa como actor en otro lugar. 

Tu esposa te acompaña también en esta profesión.
Sí, llevamos casados nueve años y Nadia siempre me ha acompañado en todos mis proyectos. Ella es psicóloga y también hace teatro. En 2011 trabajamos juntos, dirigió una obra mía en la que actuaba junto a dos actrices más, llamada La moraleja de Silveti. Hicimos una temporada en el Teatro 3 de Febrero dentro del ciclo “Jueves Teatro Club”. 

Obra: Fustigados
¿Te considerás un privilegiado al poder vivir del teatro?
Sí, tengo el gran privilegio de poder vivir del teatro. Desde el último año de carrera ya coordinaba un grupo de teatro y daba clases. Impartí talleres durante 13 años a niños, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad, tanto en Paraná como en el interior de la provincia. Tuve experiencias fuera de lo común: trabajé dos años en un centro de rehabilitación de adicciones y tuve un breve paso por la cárcel de varones. También trabajé casi seis años en una escuela de educación especial con niños con Síndrome de Down y retraso, y si bien tenía mis dudas al comenzar, porque nunca había hecho nada parecido, enseguida me enganché y lo hice hasta principios de este año. Sin dudas, fue una experiencia increíble, de todos los talleres que he dado, éste es el que más me gustó, aprendí mucho y crecí profesional y personalmente. Pero, en la actualidad, estoy abocado a la actuación y he dejado de enseñar.

¿Cómo fue tu experiencia en la escuela especial?
Fue otra forma de entender el teatro. Muchas veces tuve que prender fuego a los libros y tirar a la basura las técnicas teatrales, porque básicamente nada me servía, debía descifrar la manera de enseñar y encontrar con los estudiantes el código para contar una historia mediante el teatro. A través de las improvisaciones y los juegos teatrales fui descubriendo el potencial de cada uno, las cosas que podían hacer por sí mismos y las que podíamos hacer juntos. Había ensayos en los que las improvisaciones duraban 45 minutos o más, pero lo que verdaderamente servía de ese ejercicio eran sólo cinco minutos. De esa manera, construimos pequeñas historias de creaciones grupales, hasta que en 2011 hicimos una versión de Peter Pan que se llamaba Peter Pan le dice chau a Garfio, una obra que me dio muchas satisfacciones. Fue con los chicos del taller de la Escuela Especial Nº 19 Nuestra Señora de la Divina Providencia - Obra Don Uva, con quienes estrenamos en el Teatro 3 de Febrero y después recorrimos varias instituciones educativas de la ciudad, hicimos 15 funciones. También participamos del Festival de Espectáculos Infantiles (FEI) que se hace en la ciudad y en otro festival llamado Selección Provincial de Teatro, durante 2012. Allí, recibimos la Mención al Vestuario y la Mención Especial del Jurado a los actores y actrices de la obra que, además, fue declarada de interés legislativo por la Honorable Cámara de Diputados de Entre Ríos.


¿Qué género te gustaría representar?
Me gustaría hacer algún clásico, una comedia de Plauto o Terencio, que eran dos autores de comedias que dominaron absolutamente la escena romana. En una oportunidad, mientras enseñaba en talleres de teatro con un grupo de adolescentes y adultos, probamos la experiencia de representar La Olla, una comedia muy linda de Plauto, tuvimos la oportunidad de llevarla ante el público cuando finalizamos el taller. La experiencia fue positiva y muy linda, pero la obra sólo se presentó en dos o tres ocasiones porque era una muestra. Las funciones iban destinadas a los familiares y conocidos, que es el público que normalmente asiste a las muestras de fin de año. Me quedé con ganas de hacer algo de ese estilo fuera del marco del taller teatral.

¿Qué es lo más duro de ser un actor profesional?
Lo más duro de ser actor, no sé. Lo que sí puedo decir es que a veces uno pierde de disfrutar de lo que hace o de lo que le gusta por estar pendiente de que sea un producto redituable y eso es muy peligroso. Cuando uno toma la decisión de vivir de la actuación tiene que ser honesto con uno mismo y con los trabajos que se afrontan, no es fácil, hay que estudiar, formarse, capacitarse, ensayar, ver mucho teatro y leer. No alcanza sólo con el talento, éste tiene que ir acompañado de lo que mencioné antes. El actor debe convencer al espectador, hacerlo entrar en el juego, que sienta lo que se quiere transmitir desde arriba del escenario. El actor debe seducir con su cuerpo, que es el que cuenta las historias. El lenguaje del teatro es la acción.



Autor de libros 
Además de actor, Santiago Marcos también es escritor de libros y de sus propias obras de teatro. En 2010, ganó un premio entregado por el Fondo Económico de Incentivo a la Cultura de las Artes y las Ciencias (FEICAC) que le permitió publicar su primer libro, Nohotcho. Monólogos humorísticos. El evento de lanzamiento fue organizado por la Secretaria de Cultura de la ciudad de Paraná. “Nohotcho contiene once monólogos de humor, puede ser un libro de lectura recreativa o puede ser leído con el fin de llevarlos a escena. De manera recreada y descontextualizada, allí están las historias y los personajes de aquellos momentos vividos en el campo de mis abuelos. La edición la realicé yo mismo con el dinero que gané del premio entregado por el FEICAC, salió a la venta en febrero de 2011, con una tirada de 200 ejemplares”, cuenta Santiago.
Luego, en diciembre de 2013, publicó su segundo libro, En el borde. Obras y borradores teatrales. “Tuve la ayuda del Instituto Nacional de Teatro, que me otorgó un subsidio para su publicación. Contiene dos obras escritas en formato tradicional y dos borradores teatrales (narraciones dramáticas). Lo presenté en la Casa de la Cultura de Paraná, también con una tirada de 200 ejemplares. Como todo buscavida, cada vez que estoy en el teatro tengo un stand con los libros a la venta, los cuales también se pueden adquirir vía Facebook en LibrosSantiagoMarcos o por correo electrónico marcos_santiago@hotmail.com. En total son quince textos los que tengo publicados, todos cargados de humor, muy dinámicos y de fácil lectura, básicamente destinados a pasar un buen momento”, describe.  


Dónde verlo actuar
Todos los viernes de mayo, Santiago Marcos se presenta en Una película de Brendan  Edison, obra escrita y representada por él mismo, dirigida por Vanesa Pressel. El espectáculo muestra los clichés de Hollywood con un lenguaje sencillo, humor y picardía. Es la típica historia de las películas de cowboy, una comedia rápida y ligera que parodia los doblajes en español de las películas estadounidenses. Allí, Santiago expone todos sus recursos como actor al interpretar distintos personajes caricaturados. Se puede ver los viernes de este mes a las 21.30 en Metamorfosis / Callejón de los sueños, Alameda de la Federación 453, Paraná.
“Además, junto al grupo Saltimbanquis, estamos representando Juegoloco , una obra de teatro infantil que llevamos a las escuelas, barrios, plazas, fiestas populares y eventos. Próximamente estrenaremos con ellos Disparatario, otra obra infantil, más dos monólogos humorísticos. Y con el grupo Fustigados seguimos haciendo Tanto  Yo (sobre textos de Oliverio Girondo), la cual presentamos en encuentros teatrales y hacemos funciones para las escuelas de la provincia”, agrega Santiago.





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