Natalia Curto: Una oportunidad en Italia



Historias de orilla a orilla



Nacida en Paraná, Natalia tiene 39 años y vive en Milán (Italia) desde hace más de seis años junto a su hija Jasmine y su madre. Es abogada graduada en la Universidad Nacional de Santa Fe. En 2002, luego de la crisis argentina, decidió emigrar a Italia y, en 2009, pudo revalidar su título para convertirse en avvocato (abogada italiana).



Junto a su hija Jasmine
Natalia Curto dejó Paraná ya hace muchos años. Quería vivir en un lugar más grande y así fue como partió hacia Buenos Aires, con la idea de realizar el concurso para entrar en el Ministerio de Relaciones Exteriores y seguir la carrera diplomática, aunque no logró por muy poco. Su tiempo en la ciudad transcurría como abogada en un estudio jurídico, hasta que la crisis de diciembre de 2001 y el corralito causaron un vuelco en su vida: “Teníamos muchísimos clientes afectados y, por suerte, con algunos de ellos pudimos retirar el dinero. Fue increíble, las colas en los tribunales de Capital Federal eran de más de cuatro cuadras. Me dije que era imposible vivir así, era realmente una locura”, recuerda Natalia. Unos meses más tarde, ganó la Beca del Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires y partió hacia Italia. 

¿Por qué emigraste a Italia?
Estudiaba italiano por mero gusto en Buenos Aires, y un día surgió la posibilidad de rendir un examen para una beca para un curso en Italia. Obtuve el segundo lugar y así pude viajar a Padua. Eran los primeros meses del 2002, plena crisis política y bancaria en nuestro país, por lo que aproveché el viaje y me propuse buscar trabajo allá. También influyó en mi decisión el haber conocido la vida en Europa a los 18 años gracias a otra beca, otorgada por la Cultural Inglesa de Paraná. 

¿Cuál fue tu primer destino?
Vivía en la ciudad de Padua, cerca de Venecia. Es una ciudad muy bonita, llena de jóvenes por su famosa universidad. También en aquella época era un lugar próspero porque había muchas pymes (en la actualidad, muchas de ellas están cerradas o en quiebra por la crisis que se vive aquí en Europa). Luego, en 2005, me casé y como mi marido vivía en Vicenza (a 30 kilómetros de Padua), nos trasladamos a esa ciudad. Pero al año siguiente, tras haber encontrado un trabajo mejor, me mudé a Milán, ciudad donde vivo en la actualidad. 

¿De qué trabajaste?
Soy abogada, por lo que empecé trabajando en una empresa que prestaba asesoramiento a otras compañías para la presentación de proyectos financiados por la Unión Europea y mientras tanto, estudiaba y ganaba experiencia práctica en el ejercicio de la abogacía italiana. Manejar varios idiomas (inglés, francés y portugués) me ayudó muchísimo en mi profesión, los italianos no dominan demasiado otras lenguas y el castellano no se usa a nivel comercial. Con el auge económico de Brasil y mis conocimientos en portugués, empecé a trabajar asesorando a las empresas italianas que invierten en el país sudamericano. Siempre me benefició el conocer estos idiomas extranjeros. Luego me especialicé en Derecho Comercial Internacional y, desde ese momento, me he dedicado en su mayor parte a esa rama de la profesión. En 2009, logré revalidar mi título, por lo que desde entonces soy oficialmente abogada aquí en Italia.   

Tenés una hija de 8 años, ¿qué idioma se habla en tu casa?
Desde que nació Jasmine siempre le hablé en castellano, pero ella me responde en italiano. Aunque como mi madre vive con nosotras, no le queda otra que responderle en español.  



¿Cómo es tu día a día?
En Milán se trabaja a toda hora, la ciudad es famosa por eso. Llego a mi casa tarde, así que no tengo mucho tiempo de hacer ninguna actividad extra. Cuando me sobra el tiempo, aprovecho para descansar, estar con mi hija y, si puedo, viajo a visitar a alguna amiga en Italia o en otro país de Europa. Me gustaría volver a bailar tango y salsa como lo hacía en Argentina.

¿Cómo se está viviendo la crisis en Italia?
Aquí la crisis es muy fuerte. Hay mucha gente sin trabajo y parece que los políticos no hacen nada para cambiar las cosas. A los italianos los veo entregados, vencidos, no reaccionan, y están muy desilusionados con los dirigentes de este país. La crisis, sobre todo la política, es grande, pero no se puede comparar a lo que vivimos nosotros en la Argentina en 2001, eso fue mucho peor. Hasta ahora no se ha llegado a eso y espero que no me toque vivir otra situación de angustia de esa magnitud.   

¿Qué extrañás de la Argentina?
Obviamente, en primer lugar extraño a mis amigas, sobre todo a aquellas de Paraná, aprovecho para mandarles un gran saludo ya que seguro leerán esta entrevista. Extraño el asado, las empanadas, la costanera, el Parque Urquiza, y el placer de tomar mate mirando el río Paraná.

¿Has podido viajar a otros países?
Trato siempre de escaparme cuando tengo vacaciones pues se trabaja mucho durante todo el año. He podido visitar España y Francia, también conozco muchas partes de Italia. Durante mi primer viaje a Europa, a los 18 años, recorrí otros países como Inglaterra, Bélgica y Holanda. Lamentablemente no voy frecuentemente a la Argentina, porque el pasaje de avión es bastante caro, y aquí dentro de Europa es más fácil trasladarse con los vuelos low cost (de bajo costo).



¿Qué es lo que más te gusta de vivir en Milán? 
Me acostumbré a vivir aquí, no es que me guste algo en especial. El tiempo no es bueno como en el sur de Italia; durante el invierno hay poco sol y mucha niebla,  pero me gusta compartir la tradición italiana de salir a tomar el aperitivo, (una especie de happy hour), con mis amigos, ya que en la ciudad hay muchísimos bares baratos, en los que se puede comer también. 

¿Tenés algún lugar favorito?
Es extremadamente difícil elegir sólo uno. Italia tiene paisajes increíbles y un gran patrimonio cultural, a mí me gusta mucho la Costiera Amalfitana (cerca de Nápoles) y Sicilia, por el sol y sus paisajes. El norte, por ejemplo Venecia y las montañas Dolomiti, es hermoso también. El arte es increíble, lo vivís en todo momento caminando por la calle en ciudades importantes como Florencia, Roma, Nápoles y Palermo, aunque también en las pequeñas ciudades hay monumentos medievales, iglesias destacadas, etc.  

Milán es la capital de la moda mundial. ¿Sos aficionada a la moda? 
Sí, me gusta la moda. La gente “común” no puede vivir en primera persona la Semana de la Moda, que es el mayor evento del sector donde se organizan desfiles con los diseñadores más importantes de Italia, porque sólo es para gente de la industria y famosos, pero a las italianas les encanta vestirse muy bien y son muy coquetas. Además, es fantástico porque luego, en la época de liquidaciones, los negocios hacen hasta un 70% de descuento y es ahí cuando nosotros, las personas de clase media, podemos comprar prendas de esos diseñadores que en temporada tienen precios inalcanzables.    

¿Cómo fue el Encuentro Mundial de las Familias Católicas al que asististe?
El encuentro se realizó en Bresso, fui porque se llevaba a cabo cerca de mi casa y venía el papa Benedicto XVI. Era una gran oportunidad para verlo de cerca, aunque en realidad había miles de personas y lo único que divisé fue un puntito blanco haciéndose paso entre las masas. Fueron dos días, durante el sábado  por la noche se oró esperando la llegada del Papa, quien daría la misa del domingo. Fui con mi hija sólo ese día, recuerdo que había gente de todas partes del mundo. 





El top 10 para visitar en Milán:


1) Duomo. No se puede decir que se ha visitado Milán sin ir al Duomo. Es el símbolo más importante de la ciudad y su atracción principal. Esta bellísima catedral gótica se encuentra en el centro de la ciudad, en la Plaza del Duomo, tiene 157 metros de largo y puede albergar a 40.000 personas en su interior. Las ventanas mayores del coro tienen la reputación de ser las más grandes del mundo. Se puede subir a la terraza y desde allí contemplar toda la ciudad. 

2) Galería Vittorio Emmanuele II. Es el sitio ideal para los amantes de las compras. Alberga en sus cuatro pisos elegantes tiendas que ofrecen desde locales de diseñadores de alta costura y joyas hasta libros y pinturas, así como restaurantes, cafeterías y bares. Además, para asegurar que se regresará a la ciudad en el futuro, hay que dar tres vueltas a la imagen del toro que yace justo en frente de la tienda de Prada, pisándole sus “partes nobles”.

3) Castillo Sforzesco. Fue construido como fortaleza durante el siglo XIV y es uno de los monumentos más emblemáticos de Milán. Además de la visita al castillo, se puede observar la Pietà Rondanini de Miguel Ángel. En la actualidad, alberga algunos de los mejores museos de la ciudad.

4) Teatro Alla Scala. Vale la pena ver cualquier representación en este majestuoso teatro. También se pueden visitar los museos que alberga.

5) La última cena. En la Iglesia de Santa Marie delle Grazie se puede  contemplar la obra maestra de Leonardo da Vinci, La última cena.

6) Corso Venezia. El señorial Corso Venezia, un oasis entre palacios y jardines, lleva directamente a Via della Spiga, una pequeña calle peatonal con un encanto singular donde la mayor parte de las grandes firmas de ropa tienen sus tiendas, dos calles más abajo, en Montenapoleone.

7) Mercadillo del Naviglio. El último domingo de cada mes, se levanta este singular mercadillo donde se puede encontrar de todo, desde antigüedades, ropa de segunda mano, joyas, pinturas, revistas antiguas y muebles hasta las piezas más sorprendentes.

8) Barrio de Navigli. Este singular barrio de canales, situado al suroeste de la ciudad, está lleno de pintorescos estudios de artistas, boutiques excéntricas, tiendas de antigüedades, pubs y restaurantes.

9) Piazza Mercanti. Es una pintoresca plaza situada a escasa distancia del Duomo. Durante la Edad Media, la plaza constituía el centro comercial y gubernamental de Milán, y en la actualidad se trata de un agradable rincón medieval en el que se pueden contemplar curiosos edificios.

10) Cementerio Monumental. Este enorme cementerio se destaca por el gran número de tumbas de alto nivel artístico. Es considerado un museo al aire libre, ya que muestra impresionantes obras realizadas desde el siglo XIX hasta la actualidad. En la entrada principal se encuentra una especie de “salón de la fama” en el que se ubican las tumbas de algunos de los ciudadanos más importantes del país.









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