Pamela Arroyo: Un sueño en tierras gallegas

Historia de Orilla a Orilla



Pamela Arroyo es paranaense, tiene 41 años y hace casi 12 años que vive en España. Es madre de tres niños y dueña de la empresa TUGLOBO en la ciudad de la Coruña.




Se fue de nuestra ciudad en busca de una vida mejor, sin miedos y tranquilidad. Emigró a la ciudad gallega la Coruña en 2002, dejando atrás una dura realidad. Se enamoró de un gallego, Javier, un bombero forestal, se casó y formó una hermosa familia. Cumplió el sueño de tener su propio negocio, montando una casa de cotillón y repostería creativa llamada TUGLOBO. 

¿Por qué decidiste emigrar a España?
En 2002 había decidido irme de Argentina con mi pequeño Francisco de 4 años, los dos solitos. Si bien en un primer momento, nuestro destino iba a ser Estados Unidos, desistí porque no me pareció un lugar seguro luego del atentado a las torres gemelas y sabía que mi familia estaría muy intranquila. Por lo que elegí una segunda opción, ya que tenía algunos parientes y fue así como partíamos a España. Dejé Paraná, porque no soportaba la inestabilidad laboral y deseaba lograr un futuro mejor para mi hijo. Así fue como partí hacia la Coruña, ciudad que me encantó desde el primer día y donde tenía familiares por parte de mi madre, aunque no los veía desde hace más de una década. 

Tenés una familia numerosa en Paraná, ¿Cómo reaccionaron cuando les contaste que te ibas? 
Con parte de su familia en Paraná
En Paraná tengo toda mi familia: mi mamá, mi papá (ya fallecido), mis hermanos, mis cuñadas, sobrinos, primos, tíos y amigos de toda la vida. Cuando les conté que me iba sola con Fran, pensaron que estaba loca, nadie quería que me vaya, mi madre no se lo creyó hasta el día que vio el pasaje de avión. Con los días lo fueron asimilando, pero hasta el último momento deseaban que no me fuera, tanto mi familia como la familia del papá de Francisco, es más, Sandra y su marido, tíos de Fran, me ofrecían ayuda para que me quedara, gesto que hasta el día de hoy les agradezco, pero deseaba sentirme autosuficiente y realizada. Sentía que tenía partir.

¿Cómo fueron los comienzos en España?
En menos de un mes, ya estábamos viviendo en nuestra casita. Francisco empezó el colegio y como en ese momento estaba ilegal sólo podía trabajar de moza. Luego trabajé de comercial para una empresa de telefonía y la vida me cruzó con personas espectaculares como mi amiga del alma  "Chimita", quien luego volvió a Argentina. Con el trabajo tuve la posibilidad de conocer toda la comunidad de Galicia y sus ciudades con paisajes de cuentos que te hacen sentir dentro de una postal: altas montañas, campos verdes, lagos, pueblos pesqueros y viviendas pintorescas perfectamente conservadas, se puede ver la acción del mar en las distintas rías y sus altísimos acantilados que te quitan el aliento. 



¿Cómo conseguiste los papeles para residir legalmente?
Conseguir la documentación para residir acá fue todo un tema. Al principio, me los iba a hacer la empresa con la que estaba trabajando, pero como tenían miedo no me los quisieron hacer. En ese momento se me vino el mundo abajo porque estar ilegal en un país es lo mismo que estar en una cárcel de lujo, no tenés derecho a nada ni siquiera a trabajar. Como me quedaban sólo dos días para presentar el contrato de trabajo, la abogada de un sindicato me aconsejó que denunciara a la empresa, además de darme el permiso de trabajo también me concederían la nacionalidad pero tenía que denunciarlos y esperar a la resolución del juicio. Finalmente, decidí no llevar a cabo la demanda, pensé que en su día me habían dado empleo siendo ilegal, aunque ellos salían ganando igual se arriesgaban. El último día del plazo, recibo la llamada de la abogada al saber mi negativa a proceder con la demanda, por su cuenta me consiguió un contrato de trabajo, fue un milagro, creo que la envió un ángel porque de esa forma pude conseguir los papeles para trabajar y residir legalmente. 


Te arriesgaste y ahora sos tu propia jefa. Contános sobre tu empresa: TUGLOBO.
Cuando puede arreglar mi situación legal aquí, después de un tiempo me di un ultimátum “me pongo un negocio o me vuelvo a Argentina”. Ya en esa época había conocido a Javier, mi marido y con su apoyo abrí la tienda de cotillón TUGLOBO. Me encargué de todo, desde el diseño del logo hasta la decoración del local. Mi marido tenía muchísimo miedo, yo no tanto, luego de haberme ido de mi país sola con mi hijo ya nada podría asustarme. Lo primero que hice fue seguir mis instintos y confirmar que estaba haciendo lo correcto, consulté a través de internet con grandes expertos y supe que iba por el camino adecuado. El hecho de que mis padres y mi abuela hayan tenido negocio propio en Paraná durante toda su vida me enseñó a salir por mis propios medios, y aprovechando la crisis económica en España era más factible conseguir un local bien situado a buen precio de alquiler, clave para que un negocio no fracase. Lo más difícil fue encontrar los distribuidores al por mayor, en Argentina es más sencillo, este negocio está repleto de distribuidores de distintos productos, no tan así aquí. Me pasé horas y horas en Internet buscando y contactando con distintas empresas, fue un trabajo muy duro pero logré sacar el proyecto adelante.

En España, no suelen festejar las bodas y reuniones como en Argentina, no existe el momento del cotillón, ¿Cómo fue recibido tu negocio en la ciudad?
Hace pocos años, comenzaron a instalarse los cotillones en la Coruña, es verdad, que aquí no se tiene por costumbre celebrar los cumpleaños temáticos, ni usar el cotillón más que para el carnaval, pero ahora existe un boom por todos estos productos y por la repostería creativa. En este momento, somos los únicos en la ciudad con una oferta infinita en variedad de globos, repostería, decoración, etc.

También das cursos de respotería. 
Desde el primer día que abrí el local, quería comenzar con el tema de la repostería, pero Javier me decía que no iba a tener éxito, gracias a Dios fue en lo único que le hice caso porque me equivoqué (risas). Casi al año de estar abiertos, ya estaba trayendo productos de repostería porque la demanda iba en aumento, en ese mismo tiempo conocí a Claudia, amiga, argentina y dueña de “Crema del Cielo”. Un día decidimos empezar con los cursos de repostería creativa en el local, ella es una profesional extraordinaria en este rubro y los clientes terminaban las clases contentísimos, con ganas de aprender más. Tenemos clases de todo tipo: iniciación en repostería creativa, curso de modelado de figuras, iniciación de tartas más modelado y los más en auge, los cursos de galletas y de cupcakes.

Junto a sus 3 hijos, su hermano y su marido
¿Por qué no abriste un cotillón en Paraná?
Ese era mi sueño, pero no tuve las mismas posibilidades que acá. Unos años antes de venirme lo había intentado, pero no pude concretarlo. Soy maestra de nivel inicial y nunca pude ejercer. En cambio, desde que estoy aquí soy feliz, sólo me he arrepentido una vez de haber venido y fue cuando falleció mi padre. Estaba petrificada, no sabía qué hacer, lo que estaba viviendo era horrible hasta que reaccioné y busqué el primer vuelo que me llevara de vuelta. 

¿Venís seguido?
Generalmente estoy yendo cada dos años, me lleno de mucho amor en un mes y vuelvo a mi vida normal en la Coruña, donde realmente siento mucha seguridad, cosa que desgraciadamente nunca experimenté en Paraná. El tener aquí a mi hermano pequeño Diego hace la vida mucho más llevadera, la familia es lo que hace la diferencia. 

¿Qué planes tenés para el futuro?
Como meta nos hemos propuesto comprar una casita para que nuestros hijos, Francisco, Lúa e Iker, puedan disfrutar y jugar al aire libre y poder tener una vida más o menos parecida a la que hacía en Argentina. El asadito de los domingos no falta y los mates en el patio viendo a los chicos correr tampoco. Javier y yo llevamos muy mal el vivir en un departamento, a los dos nos gusta estar al aire libre, por eso espero poder concretar este nuevo desafío. 

¿Qué te gusta de la Coruña? ¿Hablas gallego?
Hay lugares preciosos aquí, castillos, la naturaleza y sobre todo poder caminar en la calle tranquila y segura. Al gallego lo entiendo perfectamente y si tengo que contestarle a alguien puedo hacerlo, pero no lo hablo. Todo lo que aprendí fue mientras trabajaba de comercial, cuando íbamos a  los pueblos donde es más normal el uso de este idioma, pero como se daban cuenta que era argentina, instantáneamente me hablaban en español. En la Coruña la mayoría de la gente habla castellano, y como te decía no es normal que un extranjero se comunique en gallego, si un local te escucha hablar en español se dirigirá a ti en esa lengua. 


Info TUGLOBO:



Facebook: TUGLOBO
Teléfono: +34 981243517
Email: tuglobo@hotmail.es

















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