Nicolás Feltes: Barcelona robó mi corazón



Historia de Orilla a Orilla


 
Lleva seis años radicado en Barcelona, es médico, amante del fútbol, la aventura y los viajes.



Nicolás, es paranaense, acudió al colegio La Salle desde jardín hasta el secundario. Luego se mudó a Rosario, para estudiar medicina en la Universidad Nacional de dicha ciudad, graduándose en 2006, año en el que partió a España y se estableció en la ciudad que robó su corazón: Barcelona.

¿Por qué elegiste Barcelona como destino?
Antes de comenzar la carrera de medicina ya tenía la idea de terminarla e irme a otro país, justificándome con la intención de trabajar como médico en alguna ONG. Por lazos familiares, siempre había tenido admiración por esta ciudad. Si bien, mis padres no estaban del todo convencidos, me dieron el respaldo que necesitaba. Sabiendo que en Barcelona, al menos la primera noche no dormiría en el aeropuerto, me pareció la opción que más tranquilo los dejaría. Así que, a meses de recibirme y de realizar múltiples trámites burocráticos, me tomé por primera vez un avión para emprender esta aventura que ya lleva más de 6 años.



¿Pudiste, finalmente, cumplir tu sueño de trabajar para una ONG?
Una vez que me instalé en Barcelona, intenté lo de las ONG, pero lamentablemente, en todas requerían experiencia en años con la que no contaba. Por lo cual, postergué ese sueño para más adelante ya que tenía otras prioridades presentes, bastante más urgentes, como ganar dinero para subsistir básicamente. El tiempo me marcará si podré retomarlo o no. Ahora es incompatible, con el trabajo que hago el pensar en irme unos meses y participar activamente con alguna de estas organizaciones, por eso ayudo de otra forma con algunos amigos que sí están en ello.

Un pequeño descanso durante la guardia
¿Dónde trabajabas?
Tuve la gran suerte, al poco tiempo de llegar, de encontrar un puesto en una clínica médica pequeña en un pueblo a 20 minutos de Barcelona, así que cada día por la mañana salía temprano para el trabajo y por las tardes, estudiaba para rendir el examen M.I.R (Medico Interno Rotatorio), que tiene una duración de cinco horas en formato escrito.

¿Para qué sirve ese examen?
Esta evaluación la realizan todos los médicos españoles y extranjeros que desean optar a una plaza de residencia médica en España. Según el resultado que obtengas tenés el derecho de elegir la especialidad y el lugar para realizar la residencia.

¿Y cómo te fue?
Era la primera vez que rendía un examen de estas características y me fue bastante bien. Con el resultado que obtuve, tuve el privilegio de elegir una buena especialidad, Oncología Radioterápica, y quedarme en Barcelona, que era mi objetivo principal. Estaba enamorado de esta ciudad, de vivir cerca del mar, de las noches barcelonesas y de la gente de Cataluña. Vivía, junto con un amigo argentino, a 100 metros del Camp Nou (Estadio del Barcelona Fútbol Club) con la importancia que para los futboleros, como yo, tiene este gran dato. Por lo cual, a la hora de elegir priorice el lugar, teniendo claro que no me quería moverme de acá.

¿Terminaste la residencia?
Sí, fueron 4 años en el Hospital General de Catalunya que se encuentra en Sant Cugat del Valles (25 minutos de Barcelona), y la terminé el año pasado. Luego tuve la suerte de poder quedarme trabajando como adjunto especialista en este hospital y en el hospital de Terrasa, donde brindamos atención oncológica integral a una población de alrededor de 1 millón de habitantes. 

¿Qué se siente como médico poder ayudar a personas gravemente enfermas?
Mi trabajo me brinda placer. Es una experiencia diaria extremadamente gratificante, que conlleva numerosas responsabilidades pero estoy encantado con lo que vivo cada día.


En la famosa fiesta de San Fermín, Pamplona
¿Qué trámites burocráticos tuviste que superar para poder ejercer como médico en España?
En primer lugar, tuve que homologar mi título de medicina y venir con un visado de estudio para inscribirme en el curso que te prepara para rendir el examen MIR. Pero ni bien llegué, comencé a trabajar y tuve que cambiar el visado. Lo bueno que tienen los inmigrantes argentinos, es que al pertenecer a una ex colonia española, con sólo dos años de residencia, ya tenemos derecho a tramitar la ciudadanía española. Situación en la que me encuentro en la actualidad y a la espera de la cita judicial para firmarla. En cuanto, a la homologación del título, sólo es un trámite burocrático: juntar la documentación entregada por la universidad donde se haya realizado la carrera, un par de idas a Buenos Aires, al Ministerio de Sanidad (en mí caso), y luego de seis meses, más o menos, se retira la titulación en Madrid. Sin examen, solo sellos y más sellos. En cuanto a la visa de estudio, la misma se gestiona en la Embajada de España en Rosario, y suele presentar bastantes inconvenientes.   

Realmente estás enamorado de Barcelona ¿Qué es lo que más te gusta?
Es una ciudad increíble, histórica y moderna a la vez. Se puede ver el mar desde cualquier ventana y tiene montañas para caminar o esquiar a menos de una hora en auto. Sus propuestas culturales, gastronómicas y deportivas son múltiples y variadas. Cada vez que me preguntan cómo es el clima de mi ciudad en Argentina, respondo que es igual a éste, un clima ideal, ni mucho frio en invierno, ni mucho calor en verano, la única diferencia probablemente sea que aquí no hay tantos mosquitos.

Hace unos meses atrás te casaste con una catalana, ¿Cómo se conocieron?


Junto a Sonia, su mujer, en el día de la boda
Estaba terminando mi primer año de residencia, y ella trabaja de técnico de radioterapia en el mismo servicio, una mirada llevó a otra, unas palabras a una salida. No fue un camino de rosas, ya que a los argentinos nos persigue la fama de mujeriegos, la cual había llegado al oído de mi suegra. Luego de unos preciosos años de noviazgo con Sonia, nos casamos el pasado junio. Tuvimos la suerte de poder compartir ese día con nuestras familias, algunos amigos de aquí, y otros que andan desparramados por este lado del océano. Aunque sueño poder compartirlo en un futuro cercano con los míos que están en Paraná.


Su familia estuvo presente

Sonia es catalana hasta la médula ¿Cómo es tu relación con los catalanes en general?

Sonia es hija de padre gallego y madre catalana. Ella nació acá, solo la escucho hablar castellano con mi familia. Se siente muy orgullosa de ser catalana, proporcional a lo poco que se identifica con España en cuanto a su cultura. Tiene sus motivos, la mayoría de los cuales comparto y respeto. Los catalanes son personas extraordinarias, quienes me han permitido formar parte inmediatamente de sus vidas, sus costumbres y con los que siento que comparto muchos de sus sueños. 

Además de vivir apasionadamente tu profesión, sos parte de un equipo de fútbol, corres maratones y hasta te animas con los toros. Contános un poco sobre todas tus experiencias.


Fuera de los horarios laborales, el fútbol, y los deportes en general, me apasionan.  Formo parte de la Selección Catalana de Fútbol de Médicos, jugamos torneos nacionales por toda España y cada año disputamos el mundial. Tuve la suerte de jugar en Inglaterra, el año pasado estuvimos en Suecia, y en Julio iremos a Natal (Brasil). También me gusta mucho correr. Desde que llegue participé de varias carreras por Cataluña, de 10 kilómetros. En el mes de febrero cada año, corro la media maratón (21 kms) de Barcelona y luego la media maratón de París que es en abril. En algún momento, me gustaría prepararme para alguna maratón (42 kms). Aunque mis tiempos de carrera son bastante malos, asistir a estos eventos es una forma de mantener los vínculos con algunos amigos y sirve de excusa para viajar con nuestras parejas. Y el tema de los toros, surgió a raíz de que una compañera de trabajo y amiga, me presentó a su hermanos, ambos toreros reconocidos en el ambiente Jesús y Vicente Fernández,  con los cuales he forjado una gran amistad. A partir de eso, he podido conocer la pasión por la vida taurina. Sin ser un entendido en el tema, ni mucho menos, en época de entrenamiento, intento agregarme a sus planes y algunas veces he toreado las vaquillas. Aunque mis amigos en Argentina dicen que más que terneros parecen perros, puedo asegurar que son vaquillas de considerable tamaño y que duele bastante cuando te pegan. Creo que Jesús y Vicente son personas fenomenales que están haciendo lo que les gusta y cada vez que están en alguna plaza importante voy a verlos, es mi forma de darles mi respaldo, hoy en día que esta tan polemizado el tema de los toros y las corridas.



¿Has podido conocer muchos lugares?
Siempre impulsado por la curiosidad, sea por cuestiones deportivas, de ocio o asistencia a congresos, he podido recorrer cerca de 20 países, incluyendo una excursión por Marruecos dentro de África y dos visitas a Tailandia.


Si tuvieras que elegir un lugar de todos los que has estado ¿Cuál sería?
Me encanta la playa, el mar y la tranquilidad y el lugar en el mundo que mejor me permitió vivirlas es Ko Phi Phi, una isla al sur de Tailandia. Aunque a nivel de paisajes me deslumbraron los caminos recorridos en Escocia: castillos, montañas, y lagos, uno más increíble que otro.









¿Creés que volverás algún día a vivir en Paraná?
Ahora no tengo pensado volver, sería muy injusto con el presente que estoy viviendo pensar en ello. Pero mi familia está allá, y muchos amigos que extraño también. La posibilidad de volver es una gran opción, el cuándo es más difícil de establecer. 



En Edimburgo

Datos Utiles:





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