Mariano Alvarez: De Paraná a Atlanta



Ingeniero en sistemas y oriundo de Paraná, Mariano vive desde hace 13 años en Atlanta, Estados Unidos, donde trabaja en la empresa Ingenious Med.


Mariano tiene 36 años, es hijo de la reconocida periodista Ana María y vive hace más de 13 años en Estados Unidos en la ciudad de Marietta, junto a su gata Mishka. Es ingeniero en sistemas y jefe de equipo en la empresa Ingenious Med.

Iniciaste tus estudios universitarios en la UTN en Santa Fe, pero luego viajaste a Estados Unidos. ¿Cómo fue tu experiencia?
Empecé la carrera de Ingeniería en Sistemas de Información, hice tres años y durante ese tiempo surgió la oportunidad de venir a Estados Unidos como estudiante de intercambio por un año, a un colegio técnico, lo que significó detener los  estudios por un tiempo. Me subí al avión con el objetivo de vivir en otro país, inmerso en una cultura distinta, en búsqueda de experiencias que me permitieran vivir cosas desde otro punto de vista y aquí sigo, 13 años después.


¿Realizar ese intercambio hizo que te instalaras en Estados Unidos?
Al cabo de un año, volví a Paraná para retomar mis estudios en la UTN. Me costó bastante readaptarme al sistema universitario por lo que empecé a averiguar la forma de terminar los estudios en Norteamérica.

¿Cómo hiciste para estudiar en una universidad estadounidense?
A través de Internet me comuniqué con muchísimas universidades para averiguar si sería posible transferir las materias que ya tenía aprobadas en la UTN y también si podría obtener alguna beca para solventar los estudios. La posibilidad era bien remota, pero perseverando di con una universidad que me aceptó como estudiante y me otorgaron una beca  cumpliendo así mi primer objetivo. Un año y medio después me gradué en la Universidad de Pennsylvania en  icenciatura en Ciencias de la Computación.

¿Tu familia pudo asistir a la graduación?

Por suerte, mis padres viajaron desde Paraná para asistir a la ceremonia en diciembre de 2001, recuerdo que era un momento tenso en Argentina, con el dólar disparado, la crisis económica y cinco presidentes en menos de dos semanas. Si bien en un principio mi intención era conseguir trabajo acá, para luego volver al país con un título y experiencia, ante la situación en Argentina decidí quedarme en Estados Unidos. Pasaron los años, y pude crecer laboral y personalmente. Ya llevo 13 años lejos de casa.

Vivís en Marietta, a unos 15 kilómetros de Atlanta. ¿Cómo es la ciudad?
Marietta es una ciudad de unos 60 mil habitantes, forma parte del área metropolitana de “la ciudad de los árboles”,  Atlanta. Es impresionante la cantidad de bosques y árboles que hay en la zona. Durante el otoño, todo es muy colorido al ver las hojas cambiar de color, y en la primavera todo está cubierto de flores. El clima es muy parecido al de Paraná, veranos calurosos y húmedos, con inviernos no tan fríos. Es raro que caiga nieve, aunque durante el invierno puede que suceda una o dos veces. Al ser una ciudad sureña, la gente es muy cálida, a los norteamericanos del sur se los reconoce por su hospitalidad y amabilidad. Atlanta es una ciudad enorme, atrae a gente de todo el mundo, por lo que tengo vecinos de todas partes: India, Japón y Francia, entre otros. También en mi empresa hay muchos empleados extranjeros. Lo lindo de todo esto es que te expone a la diversidad de las distintas culturas, permitiéndote ver cosas desde otra perspectiva.

¿Dónde trabajás?

Trabajo para la empresa Ingenious Med, que desarrolla sistemas de software médico usado en hospitales, consultorios y clínicas de Estados Unidos. Específicamente, estoy a cargo de la parte de desarrollo de las aplicaciones móviles, que  permiten que nuestros usuarios (generalmente doctores) usen el sistema a través de los smartphones. A mi cargo tengo un equipo de seis ingenieros de software.

En general y desde tu experiencia, ¿cómo funcionan las empresas norteamericanas?
Cada empresa es distinta. Trabajé para una empresa grande, en la que todo era muy rígido y estricto, donde cada empleado era un número más, me exprimieron hasta la última gota. En cambio, ahora estoy en una empresa con políticas totalmente opuestas. El ambiente de trabajo es súper relajado, no tenemos uniforme, los empleados podemos irnos a casa cuando terminamos con nuestras obligaciones. El horario de trabajo es flexible, entro a la hora que llego y me voy cuando siento que cumplí mi función por el día. En el edificio hay un comedor, tenemos la opción de almorzar ahí, de llevarnos la comida y comer en el break room (sala de descanso) o salir de la oficina. La empresa es genial, todos los meses, el grupo de trabajo de mi área organiza alguna actividad para fomentar la camaradería. El mes pasado fue el Hat Day (día del sombrero), en octubre festejamos Halloween y hemos hecho karaoke, tardes de películas y competencias con juegos. También se organizan torneos de softball y tenis. Y en estos momentos, ofrecen clases de yoga semanales. Estoy muy conforme donde estoy, a pesar de que recibo propuestas laborales a diario, me gusta lo que hago, para qué cambiar.

¿Es cierto que a las empresas les gustan los empleados argentinos?
Sinceramente, los norteamericanos saben poco y nada de los argentinos. Pero es verdad que somos muy resolutivos e imaginativos, capaces con pocos recursos de enfrentar problemas y llegar a soluciones de una manera eficaz. En la universidad me sucedió algo parecido, después de haber pasado por  la universidad pública argentina, estudiar acá fue relativamente sencillo. Yo creo que lo que me ha permitido avanzar en mi carrera, no ha sido tanto el conocimiento, no me considero un gurú de la tecnología ni un súper programador, pero fue el sentido común y el poder resolver problemas lo que me ha abierto varias puertas. A diario, tengo que responder a un gran número de complicaciones de una manera eficiente y rápida, y dar explicaciones con fundamentos sobre por qué tome cada decisión.

¿Cómo es un día en tu vida?
Trabajo de lunes a viernes, 40 horas a la semana. El horario es flexible, pero por lo general trato de estar alrededor de las 9 de la mañana, con un break de una hora para almorzar. Y cuando  salgo voy a jugar al tenis. La ciudad tiene la liga de tenis amateur más grande del mundo, con más de 100.000 jugadores, y 8.000 canchas en todo el área. No me quedó otra que engancharme con este deporte, aunque no sea Delpo, me defiendo.

El año pasado, por fin, obtuviste la green card. ¿Te costó conseguirla?
Sangre, sudor y lágrimas. Es un proceso muy largo y costoso por el que uno pasa mucha incertidumbre. El proceso tiene muchas etapas con distintos requisitos, con la posibilidad de que te rechacen por cualquier motivo. Desde el atentado de las Torres Gemelas, las leyes de inmigración se han vuelto muy exigentes. Si bien el número de solicitudes ha crecido exponencialmente, el gobierno pone un límite en el número de aplicaciones que procesa cada año, el cual es el mismo desde hace 30 años. Cada vez que iba a Argentina a visitar a mi familia, no sabía si iba a poder volver por las trabas que te ponen. Tenés que tener la visa al día, solicitar permiso para salir del país y para volver a entrar, etc. Todo esto se hace a través de un abogado, nada económico. Una vez que el proceso comienza, te colocan en el sistema y te asignan una posición en la fila. En mi caso, ingresé al sistema en julio de 2006 y recién el año pasado procesaron mi solicitud. Ahora que me la han otorgado, puedo vivir tranquilo y viajar sin problemas.

Y durante tus vacaciones, ¿solés viajar?
Viajar es mi pasión, trato de conocer un país y una cultura nueva cada año, además de reservarme un par de semanas para ir a Paraná y ver a mi familia y amigos. Durante los fines de semana, además del tenis, hago senderismo. Los Montes Apalaches no están  muy lejos de donde vivo, así que a veces trato de disfrutar de sus paisajes.

Atlanta es una ciudad que recibe artistas y músicos de toda parte del mundo. ¿Vas a los recitales?
Me encantan los recitales, me gusta la música en vivo, he visto a todas las bandas que de chico ni me hubiera imaginado, es mi sueño de pibe. Uno de los mejores recitales fue, sin dudas, el de Los Pericos. Al verlos tocar aquí, la nostalgia inundó mi corazón, escucharlos era como estar en casa. Recuerdo que fui con mi grupo de amigos argentinos, es increíble como la música te despierta ese tipo de sensaciones al estar tan lejos de tu tierra. Hasta el tango toma un color totalmente distinto.


¿Qué es lo que más extrañás de Paraná?
Mi familia y amigos, y Paraná en sí: las vueltas del perro en el parque, pasear por la costanera, tomar un helado mirando al río, caminar por la peatonal y cruzarme con gente conocida, tomar una cerveza en el bar de la plaza 1˚ de Mayo, cruzar  por el túnel y ver la ciudad a la orilla del río e ir a ver básquet, sea Echagüe o Sionista. Acá voy a los partidos de los Atlanta Hawks de la NBA, pero no se compara con los partidos de la Liga Nacional.


 

En el pasado junio, como todos los años, tuvo lugar la Conferencia Mundial de Desarrolladores (WWDC, Worldwide Developers Conference) de Apple en la ciudad de San Francisco. Con una capacidad para 6.000 personas, las entradas se agotaron en tan sólo 79 segundos. Desarrolladores de todo el mundo desean participar de este evento para conocer el futuro de iOS y OS X, lo que les permitirá desarrollar nuevas e increíbles apps(aplicaciones) con innovadoras capacidades. Mariano tuvo la suerte de ser uno de ellos y asistir a algunas de las cien sesiones técnicas presentadas por más de 1.000 ingenieros de Apple. Además, cada año, se celebra el certamen Apple Design Awards que premia las apps para iPhone, iPad y Mac más destacadas por su excelencia técnica, innovación y diseño. Y en esta oportunidad, la revelación más importante fue dar a conocer el último sistema operativo para los dispositivos de Apple, el iOS 7. “Tuve la suerte de que mi empresa aprobara mi asistencia a la conferencia, encargándose de todas las expensas (hotel, vuelo, comidas y entrada). Durante ese minuto, cuando Apple puso las entradas en venta por internet, fui uno de los 6 mil agraciados en poder comprarla, miles de personas se quedaron fuera. Lo que más me llamó la atención fue la impecable organización de cada evento. Participé en unas 20 sesiones y todos los expositores demostraron un nivel de profesionalismo increíble”, cuenta Mariano.

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