Lucia Antonio: Amor a la mexicana

Es una joven paranaense, radicada hace 12 años en México. Tiene 25 años, amante de la naturaleza y los deportes alternativos.



Lucía, lleva más de una década viviendo en centro américa, es modelo y trabaja como imagen para marcas comerciales. Su aventura comenzó en el 2001, persiguiendo el sueño de su hermano, la familia completa dejó Paraná y se trasladó a México.

¿Por qué México?
Nuestra historia comenzó siguiendo el sueño de mi hermano Pablo, quien fue contratado por club de Necaxa, por lo que mis padres tomaron la decisión de radicarnos en la Ciudad de México. Recuerdo el día en que se vendieron todos los muebles de la casa, se completaron los papeleos, las tristes despedidas y emprendimos juntos, como familia, está aventura.

¿Cómo fue el impacto de llegar a un país nuevo?
México un país impresionantemente, hay gente por todos lados, autos, luces gigantes. Era algo novedoso y llamativo. Mi papá empezó a trabajar, mi mamá se ocupó de la casa, mi hermano jugaba al fútbol, mi otra hermana comenzó sus estudios en Administración de empresas y yo empecé la secundaria, ya que me faltaban unos años para terminar.

¿Te costó adaptarte?
Al principio, fue duro. No fue fácil la adaptación a una escuela nueva, mis compañeros se reían de mi acento y terminaba siendo el blanco de todas las burlas. Lloraba todos los días, pensando solamente en cuando íbamos a volver a Paraná. Pero, luego, con el tiempo y la ayuda de mi familia, pude conocer gente y hacer amigos. Y así pasaron los años, los viajes, asistiendo a fiestas, creando grandes amistades, risas, llantos, de todo un poco.

Ya asentada y viviendo feliz, en 2006, la tragedia toca tu puerta…
El 26 de febrero de ese año, fue el día más triste de mi vida, uno nunca imagina que llegara, o por lo menos no tan pronto, mi mamá, la persona que más amo en este mundo se fue con Dios. Es una realidad muy difícil de superar, hasta el día de hoy. Luego de ese terrible día, me enfoque en terminar la secundaria y comencé a trabajar para salir adelante por mi cuenta, pero siempre con la compañía de mi familia, por supuesto. De entonces, trabajo como modelo de imagen para marcas comerciales en distintos eventos por todo el país.
El evento más importante para el cual estoy contratada es realizar promociones el día que juega de local el equipo América en el Estadio Azteca. Sin duda es algo increíble, más que un trabajo es una oportunidad única de ver a tus jugadores favoritos a pie de campo.

Cinco años después te casas con un chico mexicano. ¿Es México definitivamente tu hogar?


Sí, ya soy una más de aquí. A los 15 años conocí a Abdel –mi marido-, quien me cambió la vida. Llevamos 2 años casados y todavía sigue sorprendiéndome con sus actitudes y con el amor que me da. Somos una pareja muy divertida, cariñosa, aventurera y nos llevamos muy bien.
Tuvimos una boda preciosa, al estilo mexicano, decorado en blanco y rojo, con damas de honor y haciendo “la Víbora del amar”. Es una tradición en la que los novios se suben a una silla, y se agarran de los brazos, luego los invitados pasan por debajo tomados de la mano, primero las mujeres, quienes tratan de tirar a la novia y después los hombres, tratando de derrumbar al hombre.

¿Cómo se conocieron?
Abdel trabajaba en una disco para teenagers repartiendo publicidad e invitaba a los chicos y las chicas de los colegios para que vayan a bailar allí. Un día se apareció en la puerta de mi escuela y ahí nos vimos por primera vez. Según él, dice que yo tenía una actitud indiferente, lo que él no sabía que fue flechazo a primera vista, me volvía loca. Poco después empezamos a salir y en 2010, cenando en el restaurante giratorio Bellinis en la punta del World Trade Center con un hermoso anillo, me propuso matrimonio.

También viviste en Costa Rica. Contanos sobre tu experiencia allí.
Mi padre y mi hermano junto a su familia, viven allá, por lo que decidimos con Abdel irnos un tiempo. Vivíamos en la provincia de Heredia, a unos 20 minutos de San José. La vida es muy tranquila, totalmente opuesta a Ciudad de México. Es un país pequeño, muy turístico gracias a sus dos mares: el pacifico y el caribe. Es un pequeño paraíso donde abunda la naturaleza, es la localidad del famoso Volcán Poas, infinitas playas como la isla de las tortugas. Casi todo es virgen, no existen grandes hoteles, y predomina una arquitectura rustica que se armoniza con la naturaleza.

¿Qué te gusta hacer en tus ratos de ocio?
Me gustan los deportes, soy amante de la aventura. Me gusta escalar, hacer rafting y correr. Me he propuesto el desafío de correr un maratón. En Costa Rica, nos tiramos de una tirolesa que recorre la selva por tramos de un kilómetro. Además tuve la experiencia de tirarme en paracaídas en tándem (con el instructor) en un lugar llamado Teques, aquí en México, desde 13.000 pies. Fue algo impresionante. Al principio, no te voy a negar que iba con mucho miedo, pero una vez arriba, me dije hasta acá llegué y sin pensarlo, salté. En ningún momento cerré los ojos, sentía que volaba, ver el mundo a tus pies es algo impactante que no se puede describir. Cuando toque tierra, sólo quería volver a subir para saltar de nuevo.

¿Te gusta la comida centroamericana?
Soy un poco delicada con la gastronomía de centro américa. El plato típico en Costa Rica es el “Gallo Pinto”, arroz con frijoles. De México, me encantan los tacos, pero tienen un sinfín de platos. Extraño los ñoquis, las milanesas y las empanadas argentinas. La familia de mi marido es muy tradicional mexicana, y me han hecho probar todos los platos típicos nacionales. Al principio, me costó, por ser sabores tan distintos y fuertes, pero con el tiempo mi paladar se fue adaptando. Aprendí a cocinar muchos platillos mexicanos que me enseño mi suegra y a familia se junta casi siempre los domingos a almorzar.

¿Cuál es tu lugar favorito?


Playa del Carmen, las playas del mar caribe son sitios maravillosos, con mar turquesa y arena blanca. En el parque arqueológico Xcaret, se encuentran los cenotes (ríos subterráneos), ideales para bucear o para hacer un paseo en piragua.  Por la noche, realizan un show de un antiguo juego de pelota entre los Mayas y Aztecas. Sin dura es uno de los sitios más asombrosos que he visitado.


¿Cuáles son tus planes para el futuro?
Me gustaría tener hijos, volver a Argentina por el momento no es una opción, México se ha convertido en mi hogar hace muchos años. Acá lo tengo todo, mi familia, mi esposo, mis amigos. Soy tía de unos niños increíbles, Julia y Daniel. Y profesionalmente, hay más oportunidades para crecer.










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